La muerte de Windows 10 es mucho más que el adiós a un sistema operativo: es el fin de una época y la llegada de una mucho peor

Montaje/IA/Unsplash/Freepik

La despedida de Windows 10 representa el final de la era “local”. Copilot, OneDrive y las apps PWA cambian el panorama del mundo de los sistemas operativos para siempre.

En tan solo días, el fin de soporte de Windows 10 que millones de usuarios temen va a suceder y este, como ha pasado con Windows 8 y sus antecesores, va a marcar el inicio de una nueva era. Sin embargo, con la llegada de Windows 11 se siente diferente a otras ocasiones y muchos tienen la misma sensación.

Una gran parte menciona que “es solo un sistema operativo” o que “la nueva versión se puede adaptar con trucos”, pero si llevas años utilizando un entorno, es más complicado que eso y tal vez sea por lo que representa Windows 10, un vistazo a lo tradicional desde su fondo de pantalla hecho con fotos, hasta sus opciones particulares, estilo y funciones que no se sentían saturadas

La nueva generación es minimalista en su diseño, pero sobrecargada de bloatware y telemetría. Eso no es todo, parece que esta es la última vez que un ordenador se va a sentir realmente propio debido a las apps locales, pocas características invasivas por defecto y menos integración de servicios o programas como un “todo”.

El ecosistema que quiere lograr Microsoft es interesante, pero también un paso a un futuro que no va a mirar atrás lo genial que fue tener un SO que se siente más libre, práctico y cero programas híbridos con versiones webs.

Tener un PC “propio” ya no será lo mismo después de la despedida de Windows 10

Hay varias cosas por las que después de tanto tiempo y numerosas versiones, este significa un cambio muy grande para los usuarios de Microsoft. Aunque suene muy loco, Windows 10 era el hogar de muchos, así se sentía porque el entorno como tal era más personal, un lugar en el que podías tener todo lo necesario, sin tantas interrupciones o interconexiones entre apps.

Por supuesto, tienes la opción de extender tu estadía en este sistema operativo hasta 2026 con el ESU y completamente gratis si vives en España gracias a las condiciones del Espacio Económico Europeo (EEE). Sin embargo, después de ahí, no hay vuelta atrás. Sinceramente, Windows 11 no es tan malo, ya que cumple con sus funciones y te ofrece varias ventajas, pero no es lo mismo.

Para empezar, esta transición se ha vuelto complicada para millones debido a que hay varias cosas que no agradan de la nueva propuesta del gigante tecnológico de Redmond. El tema bloatware es el más famoso porque se han integrado de forma predeterminada muchas apps que la mayoría ni llega a utilizar y Copilot también al ser una IA que está por defecto, se siente sofocante.

Esa es una parte de los aspectos negativos, pues está la presión por cuentas en línea y el enfoque de hacer crecer todo para mantener las herramientas vinculadas entre sí. El reciente anuncio del próximo cambio en Word que guardará todo en OneDrive automáticamente es un claro ejemplo de ello, pues casi todo a punta a que en el futuro todo va a estar sincronizado con la nube y la inteligencia artificial. 

Esto se despoja de lo anterior, donde la mayoría de las cosas eran locales y con una libertad más amplia de uso de funciones o herramientas. Además, no está de más decir que la configuración inicial que trae Windows 11 con ese menú centrado como macOS, los iconos cada vez más simples, widgets de noticias o publicidad y otros detalles suman a que el camino va a ser distinto a partir de ahora.

No todos los usuarios están preparados para el software homogéneo “The Gloop”

Otra de las cosas que han generado esta sensación de no quererse ir o extrañar mucho a la versión 10 es que ha habido un crecimiento exponencial con respecto de las Aplicaciones Web Progresivas (PWA). Estas son prácticamente las “versiones web” de las plataformas y usan la tecnología WebView o similar para que se muestren como si fueran nativas.

Seguro que ya lo has notado con algunas de streaming como Netflix, Crunchyroll y otras o la mismísima Copilot, pues no puedes instalarlas desde Microsoft si no cuentas con Edge porque hay vinculación directa. Es una representación de lo que consigues si tan solo vas a la página oficial y, a pesar de que algunas de ellas ofrecen ciertas ventajas, en su mayoría suelen dar problemas.

Es frustrante tener que usar obligatoriamente el navegador de Microsoft cuando lo has desactivado o utilizas otros como Chrome o Firefox por preferencia. Además, se suelen presentar muchos errores o inestabilidades en el rendimiento que hacen querer volver a la era donde solo eran apps completas. 

Algunas mantienen un funcionamiento híbrido, pero no dejan de ser un problema por depender de acciones en línea o conexiones. El experto de PC Gamer lo llama “The Gloop” (el globo) porque parece una “masa globosa de diversas características y servicios”. 

Tiene sentido porque cada vez es más evidente que Microsoft quiere lograr tener todo conectado por la misma presión tecnológica y de plataformas, algo que lamentablemente no va a detenerse. Por esto se considera también un salto considerable a una nueva etapa que no volverá a sus características antiguas, el fin de Windows 10 es el final de esta “era no gloopy”.

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