Windows no es malo, pero estas razones hacen a Linux insuperable: "No soy yo quien dice que Windows 11 apesta"

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No es que Windows 11 sea el peor sistema operativo del mundo, pero el debate está más ardiente que nunca: ¿por qué tanta gente sigue diciendo que Linux es insuperable?

No cabe duda de que Windows 11 ha llegado entre grandes expectativas, pero también arrastra una lista interminable de críticas y fallos que desde los medios de comunicación vamos publicando casi de forma semanal.  

Entre errores que se repiten y comparaciones con versiones anteriores como el mítico Windows 7 o Windows XP, incluso los más fieles a Microsoft reconocen que la experiencia está bastante lejos de ser perfecta. ¿La alternativa cada vez más común? Elegir Linux y sus distribuciones de escritorio, que hoy ofrecen una experiencia que no muchos conocen y que les sorprendería.

Tal y como explica en un artículo opinativo el Director de Muy Linux, a estas alturas, pocos usuarios de Linux necesitan justificar el salto por 'odio' a Windows. La mayoría solo busca tranquilidad. Para empezar, instalar Linux ya no es nada complicado. 

Distribuciones como Ubuntu, Mint o Fedora vienen con procesos de instalación sencillos, casi siempre más rápidos y menos frustrantes que el clásico instalador de Windows, que sigue dependiendo de claves, cuentas y pantallas infinitas.

Al gestionar el sistema, la diferencia siguen aumentando y los paneles de control en Linux son más claros y tienes todo al alcance de un clic, mientras que Windows sigue complicando algo las cosas con menús y submenús cada vez que quieres cambiar una opción. Además, Linux no te bombardea con anuncios, widgets innecesarios o actualizaciones forzadas en mitad de una jornada.

En cuanto a rendimiento y estabilidad, Linux suele ganar en ordenadores con algunos años o recursos justos. Consume menos RAM de entrada, arranca más rápido y soporta mejor el paso del tiempo, sin la temida 'lentitud' de Windows después de varios meses.

Hay detalles técnicos que les dan la razón y Linux es más estable cuando se trata de instalar y mantener el sistema, ya que los repositorios oficiales centralizan actualizaciones y aplicaciones. No es solo una cuestión de ser open source; como explica el Director de Muy Linux, es que el sistema se adapta mejor a máquinas viejas y se rompe menos. A todo esto se suma una comunidad de usuarios siempre dispuesta a ayudar.

Windows aún tiene algo que decir (y gente que lo defiende)

Por supuesto, no todo son desventajas para Windows. De hecho, ni siquiera los expertos más críticos de MuyLinux niegan que Windows 11 tiene aspectos muy conseguidos y ciertos puntos clave que siguen atrayendo a millones. La compatibilidad con ciertos programas, el mejor soporte para juegos —aunque Linux le pisa los talones— y el acceso a dispositivos y periféricos siguen siendo sus grandes bazas.

Por otro lado, en ciertos entornos empresariales, moverse a Linux todavía no es tan práctico. Eso no significa que Windows sea malo en sí. "No soy yo quien dice que Windows 11 apesta", se comenta al inicio del artículo. Pero siendo honestos, se reconoce haber tenido buenas experiencias con el sistema, y que muchas de las críticas vienen más del arrastre de bugs y de nostalgia que de fallos reales insalvables.

Pero, también se deja claro: cuando se valoran los tres pilares básicos —instalar, usar y mantener—, Linux ya le pasó por encima a Windows desde hace tiempo para el usuario de a pie. Con esto como base, si no puedes actualizar a Windows 11 o te aburre ya todo lo que tiene que ver con Microsoft, hay alternativas de sobra con Linux.

Linux Lite, la opción para revivir tu viejo PC sin dramas

Por ejemplo, Linux Lite 7.4 se presenta como una alternativa muy a tener en cuenta: ligera, fácil de usar y con todo lo necesario para trabajar. 

Esta versión de Linux viene lista para usarse desde el primer momento, con todas las aplicaciones que la mayoría necesitamos: navegador, suite ofimática, reproductor multimedia y hasta editor de fotos. Todo ello en un sistema que consume menos recursos que Windows XP. 

Los números hablan por sí solos y mientras Windows 11 exige un PC moderno con procesador de última generación, 4 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento, Linux Lite funciona hasta en PC de los años 2000 con solo 1 GHz de procesador, 768 MB de RAM y 8 GB de disco duro

Pero no es solo cuestión de requisitos. Linux Lite utiliza el entorno de escritorio XFCE, conocido por ser ligero pero potente. Además, viene con herramientas pensadas para que este cambio sea realmente sencillo si vienes desde Windows: un menú inicio muy parecido, iconos que te van a sonar y hasta la papelera en el mismo sitio.  

Y aquí viene lo mejor: al estar basado en Ubuntu, tienes acceso a miles de aplicaciones gratuitas con solo un clic. Si necesitas algo que no trae instalado, su tienda de aplicaciones te lo descarga en un momento. 

En cuanto al temido proceso de instalación, comentar que ya muchos explican que es hasta más sencillo que Windows también en este aspecto, pero hay un detalle importante: el Secure Boot. Este sistema de seguridad de Microsoft a veces bloquea otros sistemas operativos. 

Los creadores de Linux Lite lo saben y recomiendan desactivarlo en la BIOS antes de instalar. Suena técnico, pero en realidad son dos clics: reinicia el PC, pulsa F2 o DEL para entrar en la BIOS, y desmarca la opción Secure Boot.  

Para que veas que realmente funciona, se realizaron pruebas reales con un portátil de 2012. Comentan que el arranque de Linux Lite fue de solo 25 segundos, mientras que Windows 10 tarda más de un minuto. Con 10 pestañas en Chrome, Windows se ahogaba, pero Linux Lite ni se inmutaba. Las actualizaciones de Windows paraban el PC media hora, mientras que las de Linux Lite se instalan en segundo plano.  

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.