Process Explorer, el administrador de tareas de alto nivel oculto de Windows, que realmente sirve para algo

Montaje/Freepik/Microsoft

El Administrador de Tareas no es la única herramienta que te permite gestionar los procesos de aplicaciones y juegos, pero Process Explorer es mejor por esta sencilla razón.

Con el simple atajo de Ctrl+Shift+Esc puedes acceder al Administrador de Tareas, al igual que desde el Menú de Inicio y la Barra de Herramientas. Probablemente, sea una de las características que más utilizas en tu día a día en Windows 10 u 11 y es que existe desde los inicios del sistema operativo.

En este programa es posible gestionar todos los procesos que se ejecutan en tiempo real y hay varios apartados donde puedes monitorear el consumo de recursos, como el uso de CPU, memoria RAM, Disco, GPU y red para determinar el rendimiento de los componentes.

Muchos usuarios lo utilizan para priorizar procesos o finalizar algunos de ellos para que el ordenador vaya más rápido, especialmente cuando hay aplicaciones que se ejecuta en segundo plano o cuando hay algún problema y se debe hacer un cierre forzado.

En realidad es bastante útil y en Windows 11 tienes algunas opciones adicionales, como configurar las apps de arranque, ver el historial de programas utilizados y tener un mayor control sobre los servicios. Sin embargo, hay una herramienta que es mucho más efectiva y te otorga una mayor capacidad de manipulación y también pertenece a Microsoft: Process Explorer.

¿Por qué Process Explorer es mejor que el Administrador de Tareas?

De la misma manera que Microsoft ofrece la herramienta de PowerToys que te permite adquirir nuevas funcionalidades y algunas ventajas que no tiene por defecto el sistema operativo, también hay otras que destacan porque incorporan opciones avanzadas en la configuración de parámetros importantes.

Para el Administrador de Tareas, la alternativa directa que es Process Explorer. Este programa, que trae predeterminadamente el SO del gigante de Redmond, te da la capacidad de acceder a muchas funcionalidades que te sirven para medir el rendimiento, finalizar procesos, darle prioridad a ciertas plataformas. 

Seguro que cada vez que entras a este es porque necesitas ver qué tan bien va el hardware o para realizar un cierre forzado de Windows 11. En cambio, Process Explorer no se limita solo a eso y te otorga una vista detallada y organizada de todo lo que necesitas utilizar.

Por ejemplo, desde aquí puedes hacer uso de líneas de comandos, determinar la ubicación del ejecutable, ver información sobre la seguridad de las aplicaciones y el sistema, así también como muchas cosas más.

Entre las cosas que más destacan de esta herramienta es que para los fallos y problemas que lleguen a presentar las apps, incorpora un solucionador de problemas y opción de análisis profundo.

Process Explorer facilita la resolución de problemas, permitiendo finalizar o reiniciar procesos problemáticos y obtener archivos de volcado para análisis más profundos. No solo eso, sino que también integra el VirusTotal, una característica que determina procesos sospechosos en el caso de que haya algo realizando acciones como malware.

Sumándole el hecho de que se puede usar como el gestor principal y que casi todos los apartados pueden configurarse o personalizarse, se convierte en un reemplazo mucho más avanzado que vale la pena comenzar a usar.

¿Cómo instalar y usar Process Explorer?

Probablemente, pienses que es algo difícil de instalar y que se hace por medio de la consola del Símbolo del Sistema, pero no. Para utilizarlo simplemente tienes que dirigirte a la página de descarga oficial de Microsoft, pulsar en Download Process Explorer, descomprimir el archivo y ejecutar el “.exe” respectivo dependiendo del tipo de arquitectura de tu ordenador (32 bits o 64 bits).

Después de que hagas eso se abrirá directamente y vas a poder comenzar a usarlo sin ningún inconveniente. Al lado derecho, se muestran todos los procesos organizados por categoría con base en el tipo de programa que se está ejecutando en tiempo real.

Cada color significa algo y puedes verificar de que se trate e incluso cambiarlos como te guste desde Options>Configure Colors. Hay demasiadas cosas, pero lo más sencillo para que entiendas es que sirve de una forma similar, aunque las funcionalidades principales las encuentras en la esquina superior izquierda debajo de la Configuración. A continuación, tienes la explicación de cada uno de estos:

  • Save: para guardar los datos de un proceso seleccionado.
  • Flecha circular: para refrescar la lista.
  • Lower Plane: para ver más información sobre los procesos, servicios y DLLs desde la parte inferior.
  • System information: es el centro de monitoreo de rendimiento, como el del Administrador de Tareas.
  • Engranaje con “i”: para ver las propiedades del proceso.
  • X: para finalizar un proceso.
  • Lupa: buscador para la lista.

Tal y como puedes apreciar, son características que se utilizan de una manera más intuitiva. Ahora, si quieres ir más allá, tienes la posibilidad de entrar en View para determinar qué ver en la interfaz u Options para configurar parámetros como los símbolos, colores o hacer un escaneo con el VirusTotal.

En Options también puedes poner este gestor como el predeterminado si haces clic en Replace Task Manager. De este modo, cuando uses el atajo Ctrl+Shift+Esc, aparecerá el Process Explorer en vez del Administrador de Tareas.

Definitivamente, es uno de esos programas a los que deberías darle una oportunidad si sueles manejar los procesos y quieres una mayor comodidad sin tener que usar apps de terceros más que esta que es oficial de Microsoft.

Otros artículos interesantes: