¿Qué es TPM 2.0 y por qué trae de cabeza a los usuarios que quieren usar Windows 11?

El requisito del TPM 2.0 para Windows 11, entre otros, está provocando un gran debate y todo tipo de enfados por los miles de PC que se quedan obsoletos tan solo por no contar con este pequeño chip de la placa base.

El lanzamiento de Windows 11 en octubre de 2021 supuso el siguiente escalón de los sistemas operativos de Microsoft. Con una interfaz nueva, así como funcionalidades que han llegado y otras que se han ido, Windows 11 salió a la luz con la promesa de ser algo superior a nivel de experiencia y seguridad con respecto a un Windows 10 que indiscutiblemente se ha convertido en el rey. 

Pese a que ya ha pasado bastante tiempo, desde luego a la gente le está costando mucho despegarse de Windows 10. Según los datos de Statcounter de abril de 2024, la cuota de mercado de Windows 11 ha bajado a 26,19%, después de haber alcanzado un máximo histórico del 28,16% en febrero de 2024. 

Mientras tanto, Windows 10 ha subido a más del 70%, incluso después de que Microsoft anunciara el fin del soporte para Windows 10 en octubre de 2025. En pocas palabras, muchos se han quedado atrás y pese a que habrían dado una oportunidad a Windows 11, simplemente no pueden porque su PC no cumple con los requisitos que se solicitan.

De entre todos ellos hay uno en especial que está dando mucho de qué hablar y hasta algunos han tratado de saltárselo para tener Windows 11 en ordenador: el requisito del Módulo de Plataforma Segura (TPM) 2.0.

¿Qué es TPM 2.0?

El Módulo de Plataforma Segura (TPM) 2.0 es un componente de hardware diseñado para dar funciones de seguridad basadas en hardware. Imagina un pequeño chip en tu placa base que actúa como una caja fuerte digital, almacenando claves de cifrado, contraseñas y certificados digitales. Este chip está diseñado para resistir intentos de manipulación física y ataques de software.

El funcionamiento del TPM 2.0 se basa en la creación y gestión de claves criptográficas. Por ejemplo, cuando configuras BitLocker para cifrar tu disco duro, el TPM almacena la clave de cifrado. Cada vez que inicias tu ordenador, el TPM verifica la integridad del sistema antes de liberar la clave, asegurando que no ha habido cambios no autorizados en el hardware o software.

Una de las ventajas clave del TPM 2.0 es su capacidad para mejorar la autenticación. En el caso de Windows Hello, el TPM puede almacenar de forma segura los datos biométricos utilizados para el reconocimiento facial o de huellas dactilares. Esto significa que incluso si un atacante logra acceder a tu ordenador, no podrá extraer como quiera y de forma fácil esta información tan privada.

Además, también comentar que juega un papel clave en la prevención de ataques de arranque y la protección contra el malware. Al verificar la situación del sistema durante el arranque, puede detectar y prevenir intentos de modificar el proceso de inicio del sistema operativo, una técnica muy famosa y utilizada.

El dilema de la actualización: de Windows 10 a Windows 11

La transición de Windows 10 a Windows 11 ha dado pie, como se mencionaba al principio, a grandes problemas para muchos usuarios debido al requisito del TPM 2.0. Esta barrera ha afectado sobre todo a dos grupos de usuarios: aquellos con hardware más antiguo y los que han creado sus propios PC.

Para los primeros, la situación es frustrante. Muchos equipos fabricados antes de 2016 no cuentan con TPM 2.0, aunque sean perfectamente capaces de ejecutar Windows 10 sin problemas. 

Los que se han creado su propio PC también se han visto afectados. Muchas placas base, especialmente las de gama media y baja, no incluían TPM 2.0 como estándar hasta hace relativamente poco tiempo. Esto significa que incluso algunos equipos muy potentes creados hace apenas unos años no cumplen con los requisitos de Windows 11.

Microsoft ha justificado esta decisión argumentando que el TPM 2.0 es una parte nueva, sí, pero clave para un nivel base de seguridad en todos los dispositivos que ejecutan Windows 11. Sin embargo, esta postura ha sido criticada por ser demasiado restrictiva y por potencialmente forzar a los usuarios a comprar nuevo hardware o un nuevo ordenador innecesariamente.

El juego del gato y el ratón, pero adiós a los trucos para saltarse el TPM 2.0 e instalar Windows 11

Ante la frustración generada por este requisito, la comunidad tecnológica no tardó en buscar soluciones alternativas para instalar Windows 11 en hardware no compatible oficialmente. Estas "soluciones" iban desde modificaciones en el registro de Windows hasta la creación de imágenes de instalación modificadas que omitían la verificación del TPM.

Sin embargo, Microsoft no se quedó de brazos cruzados ante estas prácticas. En una actualización beta, la compañía ha bloqueado una solución alternativa que permitía instalar Windows 11 en equipos que no cumplían con el requisito del chip TPM 2.0, algo que, en concreto, trae de cabeza a cientos de usuarios.

Teniendo en cuenta todo lo hablado anteriormente, resulta lógico que se busquen formas de saltárselo y durante el último año, han surgido formas de hacerlo, pero Microsoft ha estallado y quiere pararle los pies a cualquiera que no cumpla con lo establecido. 

Precisamente esta última actualización de Windows 11 elimina una de las soluciones más sencillas, aunque en realidad parece que hay bastantes de las que tirar.

¿Es realmente Microsoft el villano de esta película? En realidad no. Este requisito se estableció desde un principio y aunque sí, es cierto que han habido formas de burlarlo, al final está yendo en contra de lo establecido por la marca, bien sea por seguridad o para que hagas el cambio a Windows 11.

Al final, este y el resto de requisitos de Microsoft tienen como objetivo garantizar la seguridad y estabilidad de Windows 11. Al exigir que los equipos cumplan con lo mínimo establecido, se reduce el riesgo de problemas de compatibilidad y se mejora, al menos a priori, la experiencia general del usuario.

Si tu equipo no cumple con los requisitos del TPM 2.0, tendrás que buscar otras alternativas, como actualizar tu equipo, encontrar una solución alternativa como considerar cambiar a otro sistema operativo.

Un nuevo problema sobre la mesa: la obsolescencia programada del hardware

Más allá de si tu ordenador puede o no actualizar a Windows 11 y si es justo o no, ha salido a la luz una nueva realidad en el sector tecnológico: la obsolescencia programada del hardware. 

Mientras Microsoft argumenta que estas medidas son necesarias para garantizar un estándar mínimo de seguridad, muchos usuarios y expertos cuestionan si este enfoque es realmente necesario o si simplemente es una estrategia para forzar la actualización del hardware.

Por supuesto, y como era de esperar, todo este lío con el TPM 2.0 también ha abierto un debate sobre la sostenibilidad en la industria. En un momento en que la conciencia ambiental está en auge, la idea de desechar ordenadores perfectamente funcionales solo porque no cumplen con un requisito de seguridad específico parece una locura.


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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.