Reino Unido ordena a Apple que abra una puerta trasera a los datos de iCloud sin que nadie lo sepa

Getty Images / Computer Hoy

Esta medida que afecta a los creadores del iPhone, basada en la mediática "Carta del fisgón", pone en contra las cuerdas la privacidad y revive un debate del pasado.

La compañía de Cupertino, conocida por ser un auténtico muro defensor de la privacidad, está a punto de libra una nueva a batalla, ahora contra el gobierno británico. Una orden bastante controvertida exige acceso total a los datos cifrados de iCloud, la nube de Apple.

La orden, emitida en enero de 2025 bajo un technical capability notice, obliga a Apple a incluir un sistema que permita descifrar cualquier dato almacenado en iCloud. Esto incluye fotos, mensajes y copias de seguridad, sin distinguir entre usuarios británicos o de otros países. 

¿El motivo? Combatir el terrorismo y el crimen organizado, pero también se podría dar pie a una vigilancia masiva de usuarios. Aquí el gran punto que preocupa es que esto será secreto y Apple no puede informar a sus usuarios sobre esta medida debido a las restricciones legales impuestas por la ley británica.

La Investigatory Powers Act, aprobada en 2016 y reforzada en 2023, le da al gobierno británico todo el poder que desee para exigir acceso a datos privados bajo el argumento de proteger la seguridad nacional. Sin embargo, esta nueva petición a la compañía de Tim Cook desde luego va más allá: busca una "llave maestra" que permita acceder a cualquier cuenta cifrada sin ningún tipo de restricción.

La respuesta de los expertos en ciberseguridad ya te la puedes imaginar y han calificado esta medida como "alarmante". Según se comenta en el Washington Post, crear una puerta trasera universal no solo comprometería la privacidad de cada persona, sino también la seguridad digital a nivel mundo. 

¿Qué está en juego si Apple cede y por qué ahora?

Sin ir más lejos, Tim Cook, CEO de Apple, ya puso sobre la mesa este peligro en 2016: "No se pueden crear puertas traseras solo para los buenos. Una vez que existen, cualquiera puede usarlas".

El principal y enorme riesgo de esta medida es que una puerta trasera no se limita al uso del gobierno y, como dice Cook, el problema viene después porque, una vez creada, se convierte en un objetivo para hackers y gobiernos no muy pacíficos que podrían explotarla para sus propios intereses. 

Además, sentaría un precedente bastante peliagudo: si una compañía como Apple cae y cede ante el Reino Unido, otros países con incluso más poder podrían exigir lo mismo.

Lo cierto es que este tipo de potenciales situaciones ya han ocurrido en el pasado. Por ejemplo, está el caso de Apple y el FBI en 2016, cuando se negó a desbloquear el iPhone de un sospechoso del atentado. Aunque el FBI consiguió finalmente acceder al dispositivo por otros medios, Apple defendió por aquel entonces que saltarse todas sus barreras de ciberseguridad pondría en riesgo a millones de usuarios.

En este caso, la situación ya ves que no solo se centra en el móvil de un terrorista. Si Apple decide cumplir con la orden de Reino Unido, podría perder esa gran confianza de sus usuarios y dañar una reputación que lleva años labrándose. Por otro lado, si toma la decisión de retirar servicios como iCloud cifrado del Reino Unido, millones de usuarios quedarían desprotegidos.

Rizando el rizo, si a todo esto le añade un toque aún más dramático sobre la guerra que libra Estados Unidos y China, la cosa se pone aún más complicada. De ocurrir esto, se rompería con todas esas recomendaciones por parte de EEUU de usar el cifrado extremo a extremo para protegerse contra ciberataques chinos.

Con todo esto, Apple, por su lado, puede tirar por tres caminos. Ceder ante las exigencias, lo que comprometería su imagen y abriría la puerta a demandas similares por parte de otros gobiernos; Retirar servicios cifrados del Reino Unido, lo que protegería al resto del mundo, pero dejaría desprotegidos a los usuarios británicos: Luchar legalmente.

Por último, añadir que esto no solo va con Apple y no está sola en esta lucha. Empresas como Meta —dueña de WhatsApp— o Google, también están ya viviendo presiones parecidas para derribar sus sistemas de cifrado. En Francia, Telegram ganó hace no demasiado una batalla legal contra una petición parecida del gobierno.

Si esta medida da sus frutos en el Reino Unido, no cabe duda de que dará pie una ola de peticiones hacia otras tecnológicas. Sin embargo, Apple muy probablemente no ceda con tanta facilidad y seguramente luche hasta el final. Seguridad mundial sí, pero no a costa de todo.

Otros artículos interesantes:

Ver sus artículos

Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.