Zuckerberg valoró escindir Instagram en 2018, como se ha hecho público en el juicio antimonopolio de EEUU

El creador de Facebook se sienta en el banquillo para defender la compra de Instagram y WhatsApp, donde ha reconocido que se planteó escindir la primera para no llegar a esta situación.
Si has visto la película La red social (David Fincher, 2010) te habrás podido hacer una idea de cómo es la personalidad de Mark Zuckerberg, el director ejecutivo de Meta Platforms (antes llamada Facebook), que es tan bueno haciendo trampas y copiando propuestas de otros como simulando que esas ideas han sido suyas.
La cinta está basada en hechos reales, pero no deja de ser ficción, aunque sí pone en evidencia cómo ha de funcionar un futuro tiburón tecnológico en el noble arte de robarle las ideas a los demás.
Y es que, aunque la película se estrenara hace ya 15 años, no deja de estar de actualidad, debido a que Estados Unidos está valorando ahora si Zuckerberg ha ejercido monopolio y se ha beneficiado por ello frente a otras desarrolladoras de aplicaciones, como Snapchat o TikTok, por citar algunas.
Esto es, al menos, lo que considera la Comisión Federal de Comercio (FTC), que lo ha llevado a los tribunales para aclarar cuáles fueron sus estrategias comerciales con la adquisición de Instagram en 2012 y de la plataforma de comunicación WhatsApp, en 2014.
Más concretamente, la FTC acusa a la marca tecnológica de tener un monopolio en lo referente a plataformas que tienen el propósito de compartir contenido con amigos y familiares, donde sus principales competidores en Estados Unidos son Snapchat y MeWe, una app centrada en la privacidad que despegó en 2016.
Por su parte, Meta considera que, para formalizar su acusación, la Comisión no ha tenido en cuenta la fuerza y captación de usuarios que tienen sus plataformas rivales exclusivamente dedicadas al formato de vídeo, como TikTok, desarrollada por ByteDance, o YouTube, de Google.
Meta se anticipó a una acusación de monopolio
En el juicio, considerado de alto riesgo, que acaba de arrancar y que está teniendo lugar en Washington, el empresario ha reconocido que se planteó dividir Instagram del resto de su negocio en 2018, para anticiparse a una posible demanda antimonopolio. No deja de ser una paradoja, por tanto, que sea eso mismo, una escisión, lo que se le está planteando exigir ahora.
En el segundo día de testimonio de Zuckerberg, se han revelado unos documentos en los que éste reconoce que hubiera sido una buena opción para evitar problemas en el futuro. "Me pregunto si deberíamos considerar la medida extrema de separar Instagram como una empresa independiente", señaló entonces en un correo electrónico al que ha tenido acceso Reuters.
En este memorándum, también indicó que mantener todas sus aplicaciones sociales en un mismo ecosistema tendría como resultado "un fuerte crecimiento empresarial", aunque también era consciente de que la mayor perjudicada en este caso sería su entonces aplicación estrella, Facebook.
A pesar de que la popularidad de esta plataforma se vería mermada (lo que, efectivamente, sucedió con el impulso de Instagram), Zuckerberg optó por integrar sus aplicaciones al año siguiente, aun sabiendo que eso, a la larga, podría suponerle un problema.
"A medida que aumentan las peticiones de dividir las grandes compañías tecnológicas, existe una posibilidad no trivial de que nos veamos obligados a escindir Instagram y quizás WhatsApp en los próximos 5 o 10 años", reconoció en el escrito, insistiendo en que sus planes de liderazgo se echarían a perder en cuanto llegara el "próximo presidente demócrata".
Para su sorpresa, no fue un mandatario de ese bando quien hizo tambalear sus planes monopolísticos ya que la FTC demandó a Meta Platforms en 2020, esto es durante el primer mandato del actual presidente, Donald Trump. Entonces, este organismo también sacó los colores a Alphabet, matriz de Google, por ejercer monopolio con su buscador.
Es mejor comprar que competir
La FTC también cree que la estrategia de Zuckerberg era comprar aplicaciones de terceros en lugar de competir contra ellos para mantener su posición privilegiada en el mercado de las plataformas sociales, algo que el empresario reconoció en un correo electrónico con fecha de 2008. De hecho, por unos cuantos millones —adquirió Instagram por 1.000 millones de dólares y WhatsApp, por 19.000 millones de dólares—, ha logrado que esto se cumpla.
Asimismo, Zuckerberg es consciente de que, en muchas ocasiones, sale más rentable rediseñar algo ya creado de otro que crear algo nuevo. A eso mismo se enfrentó en el momento de plantearse una aplicación de fotografía, cuando se dio cuenta de que su proyecto tenía todas las de perder frente a Instagram.
"Desarrollar una nueva aplicación es difícil y, muchas veces, cuando intentamos hacerlo, no tuvimos mucho éxito", ha reconocido el empresario durante el juicio, donde también ha hablado sobre las diferentes propuestas de Meta que cayeron en saco roto: "Probablemente, hemos intentado desarrollar docenas de aplicaciones a lo largo de la historia de la empresa y la mayoría no prosperan".
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Noelia Murillo
Redactora
Noelia Murillo, redactora de Computer Hoy. Realiza pruebas de producto, reportajes y noticias de actualidad relacionadas con el sector. También te cuenta lo que ha analizado en redes sociales.