¿Bloquear o apagar el móvil por la noche? Los expertos en ciberseguridad explican qué es más seguro

Para maximizar la ciberseguridad de tu móvil, es necesario seguir la recomendación de los expertos de la NSA para protegerte de posibles amenazas y conexiones maliciosas.
El hábito de mantener el teléfono encendido las 24 horas del día supone un riesgo de seguridad que la mayoría de usuarios ignora, y que al final cualquier hacker puede tener acceso a tus datos personales sin que te des cuenta.
Aunque la pantalla esté bloqueada, el dispositivo mantiene activas las conexiones de red, así como los procesos en segundo plano, facilitando el trabajo a los ciberdelincuentes.
La Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA) ha emitido una alerta al respecto, y es que para frenar el espionaje y los ciberataques, no es suficiente con bloquear el terminal; debes apagarlo por completo periódicamente.
Reiniciar el móvil elimina las amenazas que se esconden en la memoria
Cortar la energía del dispositivo realiza una función fundamental más allá del ahorro de batería. Al apagar el sistema, vacías la memoria RAM y detienes forzosamente todos los scripts y apps que operan sin tu supervisión.
Muchos exploits funcionan como amenazas sin archivo; no se instalan en el almacenamiento permanente, sino que residen en la memoria temporal para no dejar rastro.
Por ello, si apagas el teléfono, eliminas el entorno donde sobreviven estas amenazas. Obligas al atacante a intentar infectar el dispositivo desde cero, lo que complica que te espíen.
Aunque la recomendación oficial sugiere hacerlo al menos una vez a la semana, la sofisticación de las herramientas de espionaje es recomendable apagarlo en la noche, o al menos un reinicio diario de cinco minutos es suficiente.
Un móvil bloqueado sigue conectado y enviando datos
Es importante distinguir entre proteger el acceso físico y blindar el acceso remoto. Y es que el bloqueo mediante PIN, patrón o biometría sirve para que nadie pueda leer tus mensajes si te roban el móvil o lo dejas en una mesa.
En pocas palabras, es una medida de privacidad que es muy efectiva en local. Sin embargo, un móvil bloqueado sigue comunicándose constantemente con las antenas 4G/5G y las redes WiFi.
Esta conexión permanente es la puerta que utilizan los ataques remotos para exfiltrar información o ejecutar comandos a distancia. Es por esta razón que solo el apagado total corta el puente de comunicación.
Cabe mencionar que si el teléfono no tiene energía o está en funcionamiento, no puede transmitir datos ni recibir instrucciones externas, convirtiéndose en una pieza de hardware inerte e inaccesible para la red y los hackers.
Una barrera eficaz con limitaciones
Esta práctica funciona como un muro de contención, pero no es una solución mágica. Apagar el móvil no eliminará un malware que ya se haya instalado en el almacenamiento interno a través de una aplicación fraudulenta.
Tampoco detendrá ciberataques dirigidos de hardware altamente sofisticados. No obstante, elevar esta barrera dificulta enormemente el espionaje, por lo que reiniciar el móvil cada pocos días te protege de muchas amenazas existentes.
La estrategia de seguridad óptima requiere combinar ambas acciones. Por un lado, mantén el bloqueo para protegerte de accesos no autorizados y por el otro apaga el dispositivo regularmente para cerrar la puerta a los hackers.

