Detienen a 4 personas por hackear 120.000 cámaras IP y vender los vídeos íntimos a webs de adultos

Cuando conectas una webcam a Internet tienes que saber a lo que te arriesgas, o tu intimidad puede ser expuesta a todo el mundo. Hasta lo que pasa en tu dormitorio.
Las cámaras IP son muy cómodas y prácticas, pero también un peligro para la privacidad de sus dueños. Cuatro hackers surcoreanos han sido detenidos por hackear más de 120.000 webcams conectadas a Internet, extraer los vídeos íntimos, y venderlos a webs para adultos.
Una novedad interesante de este caso, muy poco habitual, es que la policía surcoreana también ha detenido a tres personas que compraron esos vídeos. Podrían pasar hasta tres años en la cárcel. Ahora están rastreando a los dueños de las webs que venden este contenido ilegal, para cerrarlas.
En los últimos años se han puesto de moda las cámaras mediante IP, o webcams inalámbricas. En lugar de conectarse por cable lo hacen por WiFi. Se conectan a Internet para que puedas ver lo que graban o han grabado en cualquier momento, pero eso es un problema si las hackean.
Los peligros de las cámaras IP
Según explica la Oficina Nacional de Investigación en un comunicado, estos cuatro ciberdelincuentes tenían altos conocimientos en la materia, lo que les permitió hackear miles de webcam de distintas marcas. Y además eran extraordinariamente activos. Este es su “currículo”, vía Bleeping Computer:
Sospechoso B (desempleado): pirateó 63.000 cámaras IP y produjo y vendió 545 vídeos sexuales ilegales por un valor de 35 millones de wones surcoreanos (20.434 euros) en activos virtuales.
Sospechoso C (empleado de oficina): pirateó 70.000 cámaras IP y produjo y vendió 648 vídeos sexuales ilegales por valor de 18 millones de wones surcoreanos (10.560 euros) en activos virtuales.
Sospechoso D (autónomo): pirateó 15.000 cámaras IP y produjo contenido ilegal, incluyendo a menores de edad.
Sospechoso E (empleado de oficina): pirateó 136 cámaras IP.
Nos quedamos con las ganas de saber qué ha pasado con el sospechoso A…
Los cargos contra estos ciberdelincuentes son bastante graves, no se trata solo de un hackeo de miles de dispositivos privados. Además han robado información privada e íntima y la han vendido. Seguramente pasarán años en la cárcel.
El problema de las cámaras IP conectadas a Internet es que la gran mayoría están fabricadas por compañías asiáticas que venden lo más barato posible, y la seguridad no es su prioridad. El software de conexión que emplean a menudo tiene bugs o agujeros de seguridad, que los hackers emplean para colarse.
Si tienes una cámara IP, que sea de una marca fiable. Cambia la contraseña por defecto, actualiza su firmware si existe, y conéctala a Internet solo cuando sea estrictamente necesario.
