High Boy, el sucesor de Flipper Zero, el "tamagotchi de los hackers": más barato y mucho más potente

High Boy
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La alternativa a Flipper Zero ofrece un diseño similar a un iPod, pero lleno de funciones avanzadas orientadas a electrónica, seguridad, pruebas inalámbricas y aprendizaje.

Flipper Zero pasó de ser un experimento curioso a convertirse en el dispositivo favorito de quienes trabajan con radiofrecuencia, auditoría de seguridad y electrónica, pero también para los ciberdelincuentes.

Su mezcla de juguete retro y herramienta le dio personalidad propia, hasta el punto de ser conocido como el tamagotchi de los hackers. Pero su reinado podría estar en juego. Desde Brasil, un dispositivo llamado High Boy quiere ocupar su sitio con funciones potentes, más conectividad y un enfoque completamente abierto.

High Boy no intenta imitar el concepto de Flipper Zero; pretende ampliarlo. El dispositivo adopta un diseño compacto que recuerda al viejo iPod, aunque su interior no tiene nada de nostálgico.

Está construido para servir como herramienta de hacking ético, plataforma educativa, así como pequeño laboratorio electrónico portátil. Esa mezcla es la que High Code, la startup detrás del proyecto, está financiando a través de una campaña abierta en Kickstarter.

Es importante mencionar que este dispositivo quiere dejar atrás el ecosistema cerrado y limitado de muchos dispositivos de seguridad para proponer algo distinto: ¿hasta qué punto puede superar a Flipper Zero y qué necesita todavía para consolidarse como su sucesor?

High Boy amplía el concepto de Flipper Zero con más potencia y conectividad

El salto empieza por el corazón del dispositivo, puesto que High Boy utiliza un ESP32-S3, un chip que le permite operar con más memoria, un mejor rendimiento y una variedad de protocolos que Flipper Zero solo puede igualar mediante módulos externos.

La conectividad WiFi de 2,4 GHz viene integrada de fábrica, algo clave para auditorías de red o automatización doméstica. A esto se suma Bluetooth, NFC, infrarrojos y radios sub-GHz, además de una hoja de ruta que incluye soporte futuro para LoRa, una tecnología de largo alcance muy útil en proyectos de sensores o comunicaciones de baja potencia.

En los laterales incorpora GPIO completos —SPI, I2C, UART— preparados para desarrollar hardware externo sin limitaciones, junto a una ranura microSD, así como un puerto USB-C para cargar y transferir datos.

La pantalla LCD a color de 2 pulgadas y los controles físicos mantienen cierta estética retro, reforzada por Octobit, una mascota digital que toma el relevo del icónico delfín de Flipper Zero.

El atractivo de High Boy no está solo en su potencia, sino en cómo plantea el acceso a ella. Su diseño estilo iPod hace que sea fácil de manejar con una sola mano, pero lo importante está tras la carcasa, y es que todo el proyecto será 100 % de código abierto.

Hardware, firmware y documentación, todo este enfoque lo sitúa un paso por delante en la comunidad maker, que lleva años pidiendo una alternativa abierta al Flipper Zero. La arquitectura abierta permite modificar el firmware, crear módulos propios, conectar sensores externos o integrar el dispositivo en proyectos complejos sin depender de hacks ni parches no oficiales.

Además, el firmware beta ya está disponible en GitHub, lo que invita a desarrolladores a experimentar desde ahora, incluso antes del lanzamiento oficial. Para estudiantes, hackers éticos, aficionados a la electrónica, esto lo convierte en una plataforma de aprendizaje real, no solo en un gadget divertido.

Cómo se diferencia realmente de Flipper Zero

La ventaja del High Boy es evidente, porque tiene más potencia, más conectividad y un planteamiento que facilita ampliaciones y modificaciones profundas. También elimina la dependencia de accesorios externos que, en el caso del Flipper Zero, son casi obligatorios para funciones avanzadas.

Sin embargo, el contraste no es tan sencillo. Flipper Zero cuenta con una comunidad enorme, un ecosistema maduro y miles de aplicaciones, scripts y herramientas desarrolladas durante años, una base que no se construye de un día para otro.

High Boy está en una fase distinta, ya que aún depende del éxito de su campaña, de la estabilidad del firmware y de la capacidad del equipo para producir hardware fiable a gran escala. Sus aspiraciones son altas, pero necesita demostrar que puede mantener el ritmo de una comunidad tan activa.

Un nuevo tamagotchi para hackers con mucho potencial

Cabe señalar que High Boy llega con razones suficientes para ser tomado en serio: más potencia, más conectividad y una filosofía abierta que puede atraer a perfiles técnicos que necesitan algo más que un gadget divertido.

Su ambición no es pequeña, puesto que quiere superar al Flipper Zero en su propio terreno ofreciendo un dispositivo más completo y asequible. Aun así, su verdadero valor no está solo en el hardware, sino en su apuesta por convertirse en una plataforma educativa experimental.

Kickstarter es el primer paso de un camino que solo se consolidará si la comunidad adopta el dispositivo y el software alcanza la madurez que promete. Por ahora, High Boy es un proyecto prometedor, pero su impacto final dependerá de lo que ocurra cuando llegue a las manos de quienes podrán ponerlo a prueba.

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