No descargues nunca más malware: guía completa para abrir archivos raros sin complicarte la vida

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
No te la juegues nunca abriendo cualquier archivo que te llegue al correo o mediante otro medio: hay muchas opciones para que puedas hacerlo todo sin infectarte.
Hace varias semanas escribí sobre uno de los hackers más famosos de la historia, el popular Kevin Mitnick, que utilizaba simplemente la ingeniería social para engañar a sus víctimas, generalmente grandes compañías. Y su conclusión era bastante clara: "No hay ningún parche para la estupidez humana".
Bajo esta frase tan contundente se esconde una realidad más que evidente, como es la inocencia o la ingenuidad que todos podemos tener en algún momento de nuestra vida, incluso manejando ya términos técnicos en ciberseguridad.
En la actualidad, técnicas como el phishing o el smishing se han perfeccionado tanto que resulta complicado observar de un vistazo si te encuentras ante una estafa o si, verdaderamente, ese archivo que vas a descargar en tu móvil o tu PC es legítimo.
Hace varios años, probablemente tendrías que haber configurado una máquina virtual para descargar ahí tus archivos, con una configuración en VMware o VirtualBox apta para que la máquina anfitrión no se contagiara si descargabas algún malware.
Pero, afortunadamente, los tiempos han cambiado y, con ello, también las herramientas disponibles para todo tipo de usuarios. La más básica, como seguramente ya puedas conocer, es VirusTotal, una página web que puede analizar si un archivo, URL y demás es malicioso en base a lo que ofrezcan diferentes vendors.
No obstante, no funciona con algo que estos no hayan analizado, por lo que phishing bien cuidado o un archivo creado específicamente para infectar tu PC puede dar falsos negativos. Aquí tienes la guía que a mí siempre me funciona para analizar todos los archivos e incluso poder ver su contenido con total seguridad.
Un simple archivo de texto malicioso puede ser tu perdición
Aunque generalmente se pueda pensar que un archivo malicioso siempre es un ejecutable que acaba en .exe, cualquier documento utilizado habitualmente –como JPG, PNG, DOCX o XLSX– es capaz de ejecutar un malware en tu máquina.
Hay muchísimas trampas que utilizan los atacantes, como ocultar los marcos en formatos del día a día relacionados con tareas ofimáticas, con técnicas de ingeniería social que acabarán dando el control a los ciberdelincuentes.
Además, los archivos PDF que parecen menos peligrosos pueden ocultar código en JavaScript y explotar las conocidas como vulnerabilidades de desbordamiento de búfer en visores tan populares como Adobe Acrobat Reader.
En tal caso, un antivirus tradicional no te va a servir para absolutamente nada, ya que ni siquiera estos serían capaces de reconocer un ataque si pasan la barrera de la ingeniería social o si, directamente, son ataques de día cero, esos que ni siquiera las grandes compañías aún no han parcheado.
Por eso, un análisis previo para analizar archivos peligrosos siempre es VirusTotal, aunque solo recomiendo este para enlaces web a los que aún no hayas accedido, ya que en tal caso funciona de maravilla.
Pero si quieres ir un paso más allá lo mejor es que desactives la invisibilidad de las extensiones en Windows; por defecto, estas suelen venir desactivadas, y un archivo EXE, VBS, SCR, BAT o LNK ha de considerarse como un riesgo real de infección.
A nivel de ejecutables, ya la cosa cambia y deberías tomar muy en serio qué estás instalando. Windows permite acceder a un sandbox –un entorno controlado, seguro y separado de tu sistema principal– para que puedas ejecutar de forma segura todo lo que hayas descargado.
Simplemente busca en el menú de inicio de Windows el término Windows Sandbox, ejecútalo y reinicia el PC cuando te lo pida. Así, tendrás un entorno de escritorio totalmente separado para abrir ahí ese archivo sospechoso y no infectar tu máquina anfitriona, ya que la ventana virtual se destruirá si el programa contiene un troyano o un ransomware, quizá los peores eventos a los que te podrías enfrentar.
Pero un paso más allá de esto, y de forma más accesible para todos los usuarios, funciona Dangerzone, una herramienta que antes sí requería tener Docker Desktop bien configurada, pero que ahora funciona como una aplicación totalmente independiente.
Puede usarla tanto en Windows 10 como en Windows 11, aunque necesitarás haber activado la virtualización en la BIOS/UEFI, además de 1,5 gigabytes libres en tu disco para que la instalación tenga hueco y se puedan realizar correctamente las imágenes del contenedor de aislamiento.
Desde el repositorio oficial de GitHub, descarga el archivo y ejecuta el que acaba en .msi para seguir las instrucciones de instalación; seguramente te aparezca una ventana de seguridad de Windows, la que tendrás que aceptar para continuar con la configuración.
Aquí no hay ni máquinas virtuales para configurar en varios pasos ni comandos extraños que has de introducir en la consola. Solo tienes que abrir el programa y el mismo confirmará que se está ejecutando de forma aislada.
Ahora, cada vez que quieras abrir un archivo del que sospeches, lo único que tendrás que hacer es ejecutarlo desde esta herramienta. En ningún caso tienes que abrir antes el archivo sospechoso, ya sea por el correo electrónico o mediante el explorador de archivos.
Solo arrastra el archivo a la ventana de Dangerzone y podrás configurar diferentes herramientas: el reconocimiento de texto (OCR) para que el PDF resultante te permita editar el texto; el lenguaje según el idioma en el que esté escrito y la opción de abrir tras convertir, para que el archivo desinfectado se abra inmediatamente y puedas visualizar su interior con total seguridad.
Básicamente, es como si realizaras una limpieza a fondo de un documento, pero con la garantía de que tu máquina no se va a infectar: el resultado es un archivo limpio que puedes revisar para ver cómo actúan los ciberdelincuentes y de forma que no tengas que realizar una virtualización o crear un entorno aislado en un contenedor.
Lo mejor de todo es que no solo sirve para archivos PDF, sino que tendrás a tu disposición muchísimos formatos: docx, doc, xlsx, pptx, ppt, odt, ods, odp, odg, jpg, jpeg, png, gif, tiff, epub, hwp y muchos más relacionados con documentos de ofimática, archivos de imagen y formatos de texto o de libros electrónicos.
Sinceramente, es una herramienta que utilizo de forma habitual y que me ha encantado. Si la usas, recuerda siempre tomar todas las precauciones y jamás abrir el archivo original, para garantizar totalmente tu seguridad.
