Algo se cuece en las entrañas de la Tierra: el flujo en el núcleo externo se ha invertido

Cambio en el núcleo de la Tierra
Cambio en el núcleo de la TierraMontaje/Freepik

¡El interior de la Tierra se está moviendo en dirección contraria! El núcleo ya no actúa igual que hace unas décadas y esto cambia las reglas del juego por completo.

Mientras la Tierra orbita la estrella del sistema solar, hay otras cosas sucediendo dentro del planeta de lo que probablemente ni siquiera te enteras.

No se trata de las capas tectónicas que causan temblores o terremotos, sino un punto incluso más profundo. El fenómeno ocurre en el núcleo terrestre, a unos 3.000 kilómetros bajo nuestros pies y está cambiando la perspectiva que los científicos tenían hace algunos años.

¿Por qué es tan importante este cambio? Los recientes datos extraídos por satélites como Swarm de la Agencia Espacial Europea (ESA) indican que hay comportamientos inesperados en la dinámica interna que plantean un nuevo sistema.

Un giro inesperado en el corazón metálico del planeta

Interior de la Tierra
Interior de la TierraFreepik

Lo que han descubierto los geofísicos e investigadores relacionados es algo tan inquietante como fascinante: el núcleo externo de la Tierra se ha invertido.

A simple vista, no es algo que sorprenda porque hasta la década de los 90, los científicos pensaban que el núcleo del planeta era estático (no se movía diferente), es decir, rotaba al mismo tiempo y por eso se mantenía así.

En 1996, los sismólogos Xiaodong Song y Paul Richards descubrieron que sí era dinámico y se movía independientemente con una "rotación diferencial". 

Ahora, lo que cambia las cosas es que, según el informe de Focus, el paradigma es distinto con respecto a los fluidos porque siempre se supo que había movimiento, pero se creía que los patrones generales eran estables y predecibles, cuando en realidad existen situaciones que los manipulan.

La cuestión es que ahora se registra un "frenazo" e "inversión" en la masa gigante, destacando que las entrañas del planeta cambian de forma mucho más rápida y caótica de lo que se estimaba hace apenas unas décadas.

El flujo de hierro líquido similar a un océano, genera el campo magnético (geodinamo) y gracias a los datos que obtienen los satélites como CryoSat de la ESA, CHAMP (Alemania) y Ørsted (Dinamarca).

Anja Strømme, responsable de la misión Swarm en la ESA, menciona que "los datos de alta precisión permiten monitorear cómo cambia la dinámica del núcleo con el tiempo". 

Un estudio liderado por Frederik Dahl Madsen (Universidad de Edimburgo), publicado en Earth and Planetary Interior Studies, analizó datos entre 1997 y 2025.

Todo este análisis sobre las profundidades fue crucial para detectar que la masa de hierro comenzó a moverse hacia el este con una intensidad exponencial, cuando se pensaba que solo iba a estar hacia el oeste por varios siglos.

Solo el 4% del flujo total está experimentando el fenómeno y, aunque parezca poco, la magnitud del núcleo es tan inmenso, que se considera un porcentaje importante.

De igual forma, no hay nada de qué preocuparse porque el descubrimiento no afecta directamente a la superficie en la que vivimos los humanos. 

Parece ser un comportamiento natural en el planeta y no es peligroso para la vida, solo una modificación interesante en el flujo que no se sabía hasta hace poco. Así que sí, todavía falta mucho por saber sobre la Tierra. 

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