El asteroide 2018 CN41 pierde su nombre porque resultó ser el coche de Tesla: los astrónomos se han enfadado mucho

El 2 de enero, el Centro de Planetas Menores anunció el descubrimiento de un asteroide que bautizaron con el nombre de 2018 CN41. Era el coche de Tesla lanzado al espacio.
Millonarios como Elon Musk y otras empresas privadas han convertido el espacio en su patio de juegos, o en su nuevo territorio para hacer negocios, ignorando a los astrónomos e impidiendo a los científicos hacer su trabajo. Es lo que ha pasado con el asteroide 2018 CN41 y el coche Tesla Roadster, pilotado por Starman.
A principios de mes, un astrónomo amateur descubrió un asteroide que llamó 2018 CN41. Lo anunció el Centro de Planetas Menores del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica de Cambridge (Massachusetts), porque era un descubrimiento importante, al tratarse de un asteroide NEO, es decir, que pasa cerca de la Tierra.
Pero resulta que el asteroide no era un asteroide, sino... un coche. Los astrónomos se han mostrado muy enfadados, porque las compañías privadas lanzan sus juguetes al espacio, sin informar a las responsables que vigilan los asteroides.
Un asteroide que resultó ser el Tesla Roadster de Starman
En 2018, para celebrar el lanzamiento del primer vuelo del Falcon Heavy, SpaceX envió al espacio profundo un Tesla Roadster "pilotado" por un maniquí al que llamaron Starman. El coche era de Elon Musk, que llegó a conducirlo antes de enviarlo a la órbita del Sol.
El pasado 2 de enero, un astrónomo amateur turco, que solo se le conoce con el nombre de G, descubrió un asteroide de tipo NEO que bautizó con el nombre de 2018 CN41. Es relevante porque los NEO (Objeto cerca de la Tierra) tienen posibilidades de chocar contra el planeta, y hay que vigilarlos.
Por supuesto, un nuevo asteroide no se hace oficial hasta que se comprueba científicamente. Se captaron imágenes del asteroide con el telescopio Catalina Sky Survey en el Observatorio Steward, cerca de Tucson (Arizona), y los sondeos Pan-STARRS y ATLAS en Hawái, entre otros.
El Centro de Planetas Menores del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica de Cambridge (Massachusetts), uno de los organismos que se encargan de examinar los asteroides que nos amenazan, hizo el anuncio.
A los pocos días, publicó un nuevo comunicado, en el que rectificaba: el asteroide 2018 CN41 era, en realidad, el Tesla Roadster de SpaceX y Elon Musk.
El enfado de los astrónomos que vigilan los asteroides es mayúsculo, porque este error saca a la luz la falta de respeto que las compañías espaciales, tanto privadas como estatales, tienen con los científicos que trabajan para evitar que un asteroide destruya la Tierra.
La órbita del coche Tesla Roadster que lanzó SpaceX en 2018 es conocida, y pública, pero estos datos nunca se han remitido al Centro de Planetas Menores ni al Registro de asteroides que vigilan los objetos que se acercan a la Tierra desde el espacio profundo.
"No hay ningún requisito de presentar algún tipo de plan de vuelo público, ningún equivalente de los TLE o los datos corporativos que obtenemos para los satélites de órbita baja", se lamenta el astrofísico Jonathan McDowell en Astronomy.
No es la primera vez que un objeto humano se registra como un asteroide. Ocurrió con la sonda europea BepiColombo, la sonda Lucy de la NASA, e incluso un fragmento de un cohete de la sonda lunar Surveyor 2, lanzado en 1966.
Hasta ahora se consideraban incidentes aislados, porque había pocas naves que viajaban más allá de la Luna. Pero ahora cada vez hay más empresas privadas y más agencias especiales que envían naves a Marte, Júpiter o el Sol.
Y va a ir a peor: la compañía privada Astroforge va a lanzar dos sondas a sendos asteroides para comprobar si tienen metales preciosos, con el objetivo de minarlos. Y no va a decir qué asteroides son, porque... "es secreto profesional".
Los astrónomos llevan miles de años estudiando el espacio, pero ahora llegan un puñado de compañías privadas que se creen con derecho a ningunearlos. El negocio es más importante que la ciencia.
El Tesla Roadster lanzado al espacio por SpaceX, ha sido confundido con un asteroide. Y seguro que este va a ser el primero de otros incidentes similares. ¿Tan difícil es hacer un registro de objetos lanzados al espacio profundo, obligatorio para todos?


