Christof Koch, neurocientífico: "Puede que el cerebro no cree la conciencia, sino que esta esté integrada en el universo"

¿La conciencia no nace en el cerebro? Christof Koch revela que podría estar integrada en el universo. El giro del famoso neurocientífico que desafía las leyes de la biología.
Es una realidad que a día de hoy no existe una idea clara o consenso de qué es la conciencia humana. O mejor dicho, cómo se produce. De ahí que de vez en cuando surjan distintas teorías al respecto. Algunas de ellas, como la del doctor Chrisof Koch, un reputado neurocientífico, tan arriesgadas como fascinantes. Sobre todo por lo distintas que resultan.
Lo que dice básicamente este científico es lo siguiente: es posible que el cerebro humano no cree la conciencia, tal y como se piensa habitualmente. ¿Y si realmente la conciencia estuviese de alguna forma integrada en el universo? La verdad es que no es la primera vez que sale a la palestra una ocurrencia similar. ¿Pero en qué se fundamente Koch para defender esta hipótesis?
Christof Koch y su visión de la conciencia

Quizá el aspecto más significativo de la teoría de Christof Koch sobre la conciencia esté en el hecho de aunar neurociencia con física o incluso filosofía. Lo que a grandes rasgos viene a sostener, como se ha publicado en ScienceDaily, es que la conciencia podría ser una propiedad intrínseca del universo, al mismo nivel que la masa o la energía. Más o menos formar parte del "todo".
De esta forma, si Koch estuviera en la cierto (si lo estuviera) muchas cosas tendrían que replantearse. Por ejemplo, que la conciencia no sería algo exclusivo de los seres humanos. Quizá ni tan siquiera de los seres vivos, claro. Igual que todo se ve afectado por la gravedad, lo mismo sucedería con la conciencia. Se aplicaría a cualquier cosa capaz de organizarse.
Es decir, que la conciencia aparecería cuando un sistema tuviese cierto nivel de organización e integración de información. De ahí que los seres humanos tuviesen -como tenemos- una conciencia alta o significativa. Pero los animales también tendrían en mayor medida de lo que se suele pensar. ¿Y qué sucedería, por ejemplo, con los sistemas de inteligencia artificial?
Según la teoría de Christof Koch, ciertas máquinas o sistemas podrían perfectamente desarrollar conciencia. Lo más probable es que no al mismo nivel que los seres humanos o incluso los animales, pero sí en algún grado. Es decir, que su porcentaje de conciencia no sería cero. Esto último, cada vez que se plantea a nivel científico, suele ser muy cuestionado y debatido.
¿Un cambio de lugar en el universo?
Más allá de la técnica, esta visión podría redefinir el lugar del ser humano dentro del universo. Si la conciencia no fuese creada por el cerebro, sino que estuviese en todas partes, no seríamos tan excepcionales después de todo. Su hipótesis, de hecho, encajaría bien con visiones filosóficas más o menos tradicionales, que hablan de una conciencia universal, por así decirlo.
Por supuesto, es solo una teoría, y no precisamente abrazada con entusiasmo por toda la comunidad científica. Para muchos de sus colegas, lo que Koch y otros neurocientíficos parecidos mantienen no tiene demasiado sentido. El problema, es que ni una cosa ni la contraria es fácil de demostrar. No al cien por cien.
