Estudiante encuentra un fragmento de resina fosilizada y descubre rutas comerciales invisibles que cruzaron Europa hace 5.400 años

Una excavación en Rusia ha descubierto la creación de las primeras rutas comerciales en el norte de Europa, se producen desde finales de la Edad del Cobre.
Un estudiante de arqueología ha encontrado uno de los mayores descubrimientos de los últimos años. El hallazgo se ha producido en el lago Onega, el segundo más grande de Europa ubicado cerca de la ciudad rusa de San Petersburgo.
Todo comenzó con el hallazgo de unos restos de resina fosilizada en un llamativo ocre rojo. La Universidad Estatal de Petrozavodsk (Rusia) ha descubierto una tumba de un hombre que vivió hace unos 5.400 años llena de joyas.
Una excavación con una enorme sorpresa

La excavación ha estado bajo la dirección del arqueólogo Aleksandr Zhulnikov de la Universidad Estatal de Petrozavodsk. Los expertos esperaban encontrar una pequeña tumba, pero en su interior había 140 piezas de joyería de ámbar procedentes de la costa báltica.
Los arqueólogos no tardaron en dudar de este curioso hallazgo. Zhulnikov y compañía aseguraban que el hombre podría ser una de las personas más ricas del mundo. La zona forestal del norte de Europa no tiene metales preciosos fáciles de extraer con las herramientas de más 5.000 años atrás.
Las excavaciones continuaron y el equipo de arqueólogos volvió a encontrar más piedras preciosas, en este caso joyas con ámbar que serían botones cosidos a una pieza de cuero. Además, los bordes de la tumba tenían materiales extremadamente valiosos para la época.
Los investigadores compararon las joyas con piezas similares encontradas en asentamientos del Báltico, también las hachas de pizarra, un material extremadamente escaso en la zona. Los materiales coinciden, también el estado de degradación desde finales de la Edad del Cobre.
La primera ruta que cruza Europa
El ámbar es una resina fosilizada de árboles con un proceso que tarda decenas de millones de años. La tumba encontrada en Rusia utiliza ámbar báltico, también conocido como succinita, que se encuentra principalmente en la costa de este mar.
Otros hallazgos en yacimientos a cientos de kilómetros del lago Onega en la actual Letonia son prácticamente idénticos con materiales y una manipulación similar, según el estudio publicado en Russian Archaeology. Los investigadores no tardaron en llegar a una conclusión: el norte de Europa estaba conectado en la Edad del Cobre.
La Universidad Estatal de Petrozavodsk ha mostrado evidencias de piezas con materiales y un pigmento que nunca podrían haberse encontrado en esta zona al oeste de Rusia. La única explicación es que hubiesen llegado a la región mediante una ruta comercial.
Las piezas encontradas en el lago Onega habían recorrido gran parte del norte de Europa hasta llegar a la frontera entre las actuales Rusia y Finlandia. Las civilizaciones podrían tener algo similar a redes de intercambio de larga distancia entre otros grupos, la única explicación a encontrar ámbar del Báltico Oriental en esta zona o pizarra.
