Encuentran restos de ADN que podrían pertenecer a Leonardo da Vinci en un dibujo renacentista de hace 500 años

ADN de Da Vinci
ADN de Da Vinci en el dibujo Santo NiñoGenerada con IA

Utilizando una técnica no invasiva basada en hisopos especiales, los científicos lograron extraer fragmentos de ADN humano y microbiano del dibujo Santo Niño asociado a Da Vinci.

La recuperación de material genético de obras de arte antiguas ha dejado de ser una hipótesis para convertirse en una realidad. Un equipo de científicos ha logrado extraer fragmentos de ADN humano y microbiano de la superficie de un dibujo atribuido a Leonardo da Vinci.

De acuerdo con una investigación publicada en la plataforma de preimpresión bioRxiv, este avance supone el nacimiento oficial de la "arteómica", una disciplina que analiza los residuos biológicos acumulados en objetos históricos para convertirlos en datos cuantificables.

Muestreo no invasivo y rastros toscanos

El análisis se centró en el Santo Niño, un boceto realizado en tiza roja, donde el desafío principal consistía en obtener muestras sin comprometer un papel de 500 años de antigüedad.

Para ello, los investigadores emplearon una técnica de extracción no invasiva, utilizando hisopos especializados para frotar suavemente la superficie y atrapar las partículas biológicas incrustadas en las fibras porosas del material.

La secuenciación de estas muestras arrojó resultados genéticos concretos. Se identificaron marcadores del cromosoma Y pertenecientes al haplogrupo E1b1b. Este hallazgo es relevante porque dicho perfil genético era común en la población de la Toscana durante el siglo XV.

Si bien esto no confirma la identidad de Leonardo —ya que el ADN podría pertenecer a contemporáneos de la misma región—, establece un vínculo geográfico coherente con el artista, descartando perfiles genéticos de otras procedencias.

Obra Santo Niño
Obra Santo Niño

La "arteómica": el entorno biológico como dato histórico

Este estudio redefine lo que tradicionalmente se consideraba suciedad o contaminación en la conservación de arte. La metodología de la arteómica permite leer el contexto ambiental en el que se manipuló la obra.

Además de material humano, el análisis metagenómico detectó trazas de ADN de naranjos dulces. La presencia de este material vegetal coincide con los registros históricos de los jardines de los Medici y otros entornos que Leonardo frecuentaba, aportando una capa de validación externa a la datación y ubicación del dibujo.

La tecnología utilizada demostró también su capacidad para filtrar el ruido moderno. Los científicos lograron discriminar y descartar el ADN de manipuladores recientes, como el del galerista Fred Kline, para aislar exclusivamente las capas biológicas correspondientes al periodo renacentista.

A pesar del éxito en la extracción, los expertos se enfrentan a una limitación forense crítica, que es la falta de un genoma de referencia. Al no existir restos mortales confirmados de Leonardo ni descendencia directa conocida, no hay una muestra indubitada con la que comparar el ADN hallado en el papel.

Para solventar este vacío, el Proyecto ADN Leonardo da Vinci ha iniciado excavaciones en las tumbas familiares situadas en Vinci. La estrategia consiste en recuperar material genético de los antepasados masculinos del artista (padre o abuelos) para rastrear el cromosoma Y, que se transmite casi inalterado de generación en generación.

Cabe señalar que solo mediante esta validación cruzada será posible confirmar si los rastros biológicos del Santo Niño pertenecen realmente al genio italiano. Es por esta razón que el valor de esta investigación trasciende la identificación de un solo individuo.

Demuestra que es posible interrogar a los objetos históricos a nivel molecular sin destruirlos. La biología atrapada en el arte ya no es un residuo a eliminar, sino una fuente documental que permite reconstruir quién tocó una obra y en qué entorno lo hizo hace cinco siglos.

Más información sobre: