Europa cambia de plan: lanza un "banco del hidrógeno" para plantar cara a China

La Unión Europea no quiere que suceda otra vez lo mismo que pasó con otras energías, como la solar, que fue rápidamente adoptada por el gigante asiático.
Europa ha decidido mover ficha. Después de muchos años apostando por la regulación y la innovación como principales herramientas de liderazgo industrial, la Unión Europea está dado lo que parece ser un giro estratégico: ahora quiere competir también en precio. Y para ello ha puesto en marcha un ambicioso proyecto: el llamado Banco Europeo del Hidrógeno.
El objetivo deja poco lugar a las dudas. Con esta iniciativa lo que pretende Europa es acelerar el desarrollo del hidrógeno verde y reducir su coste. Pero sobre todo el plan pasaría por evitar que China domine también esta tecnología. Más que nada porque todos los expertos tienen claro que clave para la transición energética que se supone que hay en ciernes.
¿Qué es el Banco Europeo del Hidrógeno?
No es ningún secreto que China es especialista en adelantarse. ¿A qué? Pues a casi todo. Solo hace falta echar un vistazo a todo lo que está sucediendo con la inteligencia artificial y los robots humanoides. Aunque China no invente algo, no tarda en situarse en primer lugar en todo lo que se refiere a su producción. Así, por ejemplo, pasó con la energía solar.
Ahora Europa no quiere competir el mismo error, como señalan en El Español. Por supuesto, el llamado Banco Europeo del Hidrógeno no será un banco en el sentido convencional de la palabra. Más bien será un mecanismo de financiación pública diseñado para hacer viable el hidrógeno renovable. Su funcionamiento se basará en subastas. Las empresas compiten por obtener ayudas económicas a cambio de producir hidrógeno verde.
La idea, dicen los expertos, es que estas ayudas actúen un poco como "puente" para cubrir la diferencia de coste entre el hidrógeno limpio y el producido a partir de combustibles fósiles (que hoy por hoy, conviene recordarlo, sigue siendo más barato de producir). De este modo, la Unión Europea busca estimular la inversión privada y acelerar el despliegue de esta tecnología.
En cualquier caso, hay mucho de geopolítica en esto. China ha logrado una posición dominante en varias tecnologías energéticas, desde paneles solares hasta baterías. En el ámbito del hidrógeno, también está avanzando rápidamente, especialmente en la fabricación de electrolizadores, los dispositivos clave para producir hidrógeno a partir de agua y electricidad renovable.
Adelantarse a China, el principal objetivo
La ventaja de China es, una vez más, la misma de siempre: el coste. La producción en China es bastante más barata. ¿Y qué quiere decir esto? Pues que existe una clara amenaza de desplazar a los fabricantes europeos antes incluso de que el mercado alcance la madurez. No sería la primera vez que algo así sucede antes de que Europa reaccione como tal.
Para contrarrestar esta situación, la Unión Europea no solo está subvencionando proyectos, sino que también está introduciendo criterios para favorecer la industria local. En algunos casos, se limitará el uso de componentes extranjeros en proyectos financiados con dinero público, con el objetivo de fortalecer la cadena de suministro europea.
