El experimento más largo del mundo: solo ha caído 9 gotas en 96 años

En casi un siglo, solo han caído nueve gotas a través del embudo; la frecuencia de caída disminuyó tras la instalación de aire acondicionado en el edificio.
El experimento de la gota de brea, ubicado en la Universidad de Queensland en Australia, ostenta el récord Guinness como la prueba de laboratorio más larga del mundo.
Y es que lleva activo ininterrumpidamente desde 1927 con el objetivo de demostrar que un material que parece sólido a simple vista es, en realidad, un líquido extremadamente viscoso.
Se trata de un bloque de materia negra que permanece inmóvil durante décadas, pero que fluye de manera imperceptible bajo la acción de la gravedad.
La iniciativa del experimento partió del físico Thomas Parnell, quien quiso enseñar a sus alumnos que las propiedades físicas de una sustancia pueden engañar.
De este modo, la brea es un derivado del alquitrán que, a temperatura ambiente, se comporta como un sólido quebradizo; si lo golpeas con un martillo, estalla en pedazos como el cristal. Sin embargo, su viscosidad es aproximadamente 100.000 millones de veces superior a la del agua.
Parnell calentó la muestra, la vertió en un embudo sellado y la dejó reposar tres años. En 1930 cortó la base del embudo y el material comenzó su lento descenso.
Nadie ha logrado ver caer una sola gota
El desarrollo del experimento es una prueba de resistencia que roza lo absurdo. Y es que en los 96 años que han transcurrido desde que se abrió el flujo, solo han caído nueve gotas.
Lo más llamativo no es la lentitud del proceso, sino la increíble mala suerte que lo rodea, donde ningún ser humano ha logrado ver caer una gota en directo jamás. Una cadena de infortunios y casualidades ha impedido registrar el instante exacto del desprendimiento.
En diversas ocasiones, las cámaras de vigilancia han fallado justo en el momento crítico, se han producido cortes de luz o el investigador responsable ha salido de la habitación durante los escasos minutos en los que la gota finalmente cedía.
El aire acondicionado hace que ahora tarde más en caer
John Mainstone, quien custodió el experimento durante 52 años, pasó más de medio siglo vigilando el embudo con la esperanza de presenciar el evento.
Sin embargo, en 1977 se perdió una caída por ser fin de semana y, en otra ocasión, el fenómeno ocurrió mientras él había salido brevemente a por un refresco.
Mainstone falleció en 2014, apenas unos meses antes de que la novena gota cayera, sin haber cumplido su objetivo vital de ver el movimiento en tiempo real.
La velocidad del flujo ha variado con el tiempo debido a factores ambientales. Inicialmente, la brea dejaba caer una gota cada ocho años aproximadamente.
Sin embargo, tras la instalación de aire acondicionado en el edificio de la universidad, la temperatura ambiente descendió y se estabilizó. El frío aumentó la viscosidad del material, ralentizando todavía más el proceso.
Actualmente, el profesor Andrew White supervisa la instalación, donde la última gota cayó en abril de 2014 y se espera que la décima se desprenda en algún momento de la presente década de 2020.
De hecho, hoy en día, una transmisión en vivo por internet permite a miles de personas vigilar el embudo, intentando romper la racha de mala suerte.

