Expertos de la Universidad de Missouri consiguen reescribir el ADN para guardar contenidos digitales durante milenios

La Universidad de Missouri pone fin a la crisis de escacez de módulos de almacenamiento con una propuesta innovadora: tu ADN es la clave para guardar datos por miles de años.
No solamente hay una crisis de memoria RAM, sino que el problema de la escasez se ha estado extendiendo a los SSD y HDD. Con el tiempo han aparecido otras soluciones para almacenar datos por mucho tiempo, como el almacenamiento en la nube.
También se trabaja en nuevos materiales que mejoren la resistencia y capacidad de los módulos, pero desde hace unos años se ha estado hablando del ADN como una de las opciones más viables para guardar contenido digital.
Algunos dicen que puede ser el "pendrive del futuro" y otros, una forma "inmortal" de conservar la información. Sin embargo, había ciertas limitaciones, hasta ahora.
Los investigadores de la Universidad de Missouri han conseguido la fórmula correcta para seguir avanzando en esta tecnología y hacerla más apta ante las exigencias de almacenamiento actuales.
Cómo el ADN puede ser la alternativa a los sistemas de almacenamiento tradicionales

Cada foto, correo o archivo ocupa espacio físico, incluso cuando lo guardas “en la nube”. Eso ha impulsado la búsqueda de soluciones que no solo amplíen la capacidad, sino que también mejoren la durabilidad y la eficiencia energética.
En 2010, el volumen global era de aproximadamente 2 zettabytes, pero en 2025 ya superaba los 180 zettabytes. Por lo tanto, el crecimiento anual oscila entre el 20 % y el 60 %, lo cual quiere decir que para 2040, la cantidad de datos sería hasta 10 y 100 veces más la capacidad de de producción de silicio.
Uno de los métodos que se ha mantenido en la mira de los científicos es usar el ADN para almacenar datos como solución. Es un material biológico que cuenta con las cuatro bases químicas Adenina (A), Citosina (C), Guanina (G) y Timina (T) para codificar información genética.
Para que tengas una idea más clara, se usa la molécula como un idioma con computadoras que ejecutan código binario de 0 y 1. Así, por medio de un algoritmo, los datos de una foto o vídeo se traducen a las combinaciones biológicas para que se unan los compuestos y se transforme en información "líquida" y microscópica que se guarda en un tubo de ensayo.
En otras palabras, es uno de los elementos con una densidad de almacenamiento sin precedentes, ya que, de ser posible, toda la información digital del planeta podría guardarse en tan solo un kilogramo de ADN.
No solo eso, sino que también es de alta durabilidad al preservar su contenido durante siglos e incluso es capaz de resistir miles de años en las condiciones adecuadas.
Por ejemplo, el encapsulado en sílice desarrollado por investigadores de la ETH de Zúrich permite mantener los datos intactos durante hasta 2000 años a temperatura ambiente, o incluso millones de años bajo condiciones de congelación.
Es el primer sistema que permite “editar” datos en ADN sin destruirlos
Hasta hace poco, el mayor límite del almacenamiento en ADN era su naturaleza estática. Los datos se escribían una sola vez y no podían modificarse, pero eso cambia con los avances del equipo de la Universidad de Missouri.
Básicamente, lo que han hecho es desarrollar un sistema de ADN reescribible para que la información almacenada pueda ser modificada sin dañarse. El investigador Li-Qun Andrew Gu explicaba lo siguiente:
“En lugar de fijar permanentemente la información en la secuencia de ADN, añadimos una capa flexible de información que puede modificarse después de fabricar el ADN”.
En biomedicina, podría permitir registrar información dentro del propio organismo para su posterior análisis. También abre nuevas posibilidades en ciberseguridad, donde el ADN podría actuar como una clave física.
A pesar de su potencial, este método de almacenamiento sigue teniendo algunas limitaciones, como la inversión elevada que requiere, que ronda los 3.500 dólares (3.063 euros) por megabyte.
Al mismo tiempo, la velocidad de lectura y escritura todavía es inferior a la de los sistemas tradicionales. Pero los científicos piensan que dentro de 10 a 20 años, dicha tecnología podría empezar a implementarse en apps comerciales o ciertos sectores de la industria como una opción estable y accesible.
