Giro de 180 grados a la física cuántica: descubren un manuscrito perdido de Erwin Schrödinger que lo cambia todo

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Schrödinger, padre de la física cuántica, dejó un manuscrito inédito que permaneció oculto durante más de 80 años y reabre el debate sobre la naturaleza de la realidad cuántica.
Durante décadas, la historia de la mecánica cuántica pareció estar escrita. Los grandes debates sobre la aleatoriedad cuántica, las variables ocultas y la interpretación de los fenómenos subatómicos parecían pertenecer al pasado. Sin embargo, el descubrimiento de un manuscrito inédito de Erwin Schrödinger, localizado en los archivos de la University of Vienna y analizado por el historiador de la ciencia Flavio Del Santo, está obligando a revisar algunos de esos capítulos.
El documento, redactado a mediados de la década de 1940 y nunca publicado, muestra que Schrödinger elaboró un modelo matemático destinado a demostrar que las variables ocultas no podían descartarse tan fácilmente como muchos físicos creían. Lejos de ser una simple curiosidad histórica, el hallazgo aporta una nueva pieza a uno de los mayores debates de la física moderna.
En realidad, mantenía una postura mucho más matizada de lo que suele aparecer en libros y divulgación científica. Su objetivo no era demostrar que el universo fuera determinista, sino cuestionar las afirmaciones que presentaban el indeterminismo como una conclusión definitiva e irrefutable de la mecánica cuántica.
Ese matiz modifica la lectura histórica de su pensamiento y vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que sigue dividiendo a los investigadores: ¿la realidad es fundamentalmente aleatoria o existen mecanismos aún desconocidos detrás de los fenómenos cuánticos?
¿Qué revela realmente el manuscrito perdido de Schrödinger sobre las variables ocultas?

Para entender la importancia del hallazgo, hay que remontarse a un viejo enfrentamiento intelectual. Desde los primeros años de la física cuántica, algunos científicos plantearon que el comportamiento probabilístico de electrones, fotones y otras partículas podría deberse a factores ocultos que todavía no conocemos.
Estas hipotéticas propiedades recibieron el nombre de variables ocultas. En 1932, el matemático John von Neumann publicó un trabajo que fue interpretado durante años como una demostración matemática de la imposibilidad de esos modelos, frenando gran parte de las investigaciones en esa dirección.
El manuscrito descubierto por Flavio Del Santo muestra que Schrödinger no estaba convencido de aquella conclusión. El físico respondió a un argumento planteado por Edmund Taylor Whittaker, quien sostenía que ciertos experimentos con luz polarizada descartaban la existencia de variables ocultas. Schrödinger detectó una limitación clave en ese razonamiento: asumía que la variable oculta solo podía adoptar dos valores posibles, según Sciencealert.
En su propuesta, el científico austríaco permitió que esa variable tomara cualquier valor dentro de un rango continuo. Con esa modificación construyó un modelo capaz de reproducir las probabilidades predichas por la mecánica cuántica sin necesidad de asumir que cada suceso individual fuera intrínsecamente aleatorio.
El manuscrito también incluye una característica especialmente llamativa. Schrödinger desarrolló una regla matemática para actualizar la variable oculta después de cada medición, permitiendo encadenar observaciones sucesivas y seguir obteniendo resultados compatibles con las predicciones cuánticas.
Según Del Santo, este detalle hacía que la propuesta fuera más completa que otras respuestas aparecidas en la misma época dentro del debate sobre el llamado "colapso del determinismo".
¿Por qué este descubrimiento cambia la imagen histórica de Erwin Schrödinger?
Uno de los aspectos más sorprendentes del trabajo de Flavio Del Santo es que desmonta una idea muy extendida sobre Schrödinger. A menudo se le presenta como un firme defensor del determinismo, alguien convencido de que el Universo debía obedecer mecanismos ocultos perfectamente predecibles.
Sin embargo, los documentos históricos apuntan a una realidad bastante diferente. El propio Schrödinger había defendido ya en los años veinte que las leyes de la naturaleza podían tener un carácter estadístico y llegó a considerar el determinismo clásico una especie de prejuicio filosófico heredado de épocas anteriores.
El manuscrito recuperado refuerza esa interpretación. En sus páginas puede leerse una afirmación especialmente significativa: “La evidencia experimental + la deducción lógica nunca pueden probar que la visión determinista o indeterminista sea imposible”.
Con esa frase, Schrödinger deja claro que su intención no era demostrar que el determinismo fuera correcto, sino recordar que ninguna de las dos posiciones podía proclamarse vencedora de forma definitiva. Para él, la ciencia debía permanecer abierta a distintas posibilidades compatibles con los hechos observados.
El trabajo de Del Santo concluye precisamente que modelos como el diseñado por Schrödinger funcionan como demostraciones de principio frente a supuestas imposibilidades aceptadas de forma generalizada. Y quizá esa sea la gran lección de este hallazgo: incluso uno de los arquitectos de la física cuántica pensaba que las preguntas más fundamentales del Universo todavía estaban abiertas.
