Investigadores españoles descubren cómo las "bolas de Neptuno" sacan los microplásticos del mar y los llevan hasta la orilla

España tiene la solución a los microplásticos que inundan el mar con las conocidas como "bolas de Neptuno", que lo atrapan y arrastran hasta la orilla. Luego los recogen manualmente.
La Unión Europea ha dejado claro que la reducción del nivel de producción de plásticos se ha convertido en un problema global. Los conocidos como microplásticos, partículas de menos de 5 milímetros de tamaño, inundan los mares y océanos de todo el mundo.
Las praderas de Posidonia oceánica, presenten en prácticamente toda la costa litoral mediterránea, son el aliado perfecto contra la contaminación. Un estudio de la Universidad de Barcelona lo ha demostrado.
Las “bolas de Neptuno” contra los microplásticos
Las conocidas como “bolas de Neptuno” son unos pequeños ovillos fibrosos formados con restos de la plantan marinas. Esta formación atrapa los fragmentos de plástico y facilitan su salida del mar cuando se encuentran varados en la playa.
La clave que aplica la Universidad de Barcelona es el propio flujo natural de los residuos en aguas costeras. La mayor parte del plástico que entra en el sistema permanece allí durante décadas, y retirarlo en alta mar es prácticamente inviable para las porciones más pequeñas.
Una botella de plástico tarda hasta 1.000 años en degradarse, mientras que los vasos desechables cerca de 50 años. Los microplásticos, en lugar de varar durante años, se agrupan en estas estructuras naturales, que luego los transporta a la orilla durante los temporales, donde se pueden retirar manualmente.
España será crucial contra los microplásticos

La Posidonia oceánica, o bolas de Neptuno, es una fanerógama marina que forma praderas densas en fondos arenosos al estilo de las algas. Esta formación oxigena el agua, ayuda a estabilizar los sedimentos y amortigua el oleaje.
Las hojas se desprenden cada otoño y el oleaje va deshilachando sus fibras, que se entrelazan hasta formar un ovillo conocido como aegagropilae o “bolas de Neptuno”. Esta vegetación se acumula en la línea de costa tras tormentas, episodios de mar de fondo y vientos fuertes.
La rugosidad de estas fibras vegetales permite que los fragmentos de microplásticos queden atrapados y se compacten en el interior. Cuando hay tormentas y viento, las bolas son empujadas hacia la orilla, termina siendo una vía de salida del plástico.
La posidonia oceánica está presente en gran parte del mar Mediterráneo, pero las costas españolas tiene un elevado número de estas fibras vegetales. Las Islas Baleares concentran más de la mitad de las praderas del país con una extensa formación de más de 8 kilómetros entre Ibiza y Formentera.
Otras praderas importantes se encuentran en la Comunidad Valenciana entre Alcossebre y Oropesa del Mar en Castellón, también en la zona de la Reserva Marina de Tabarca. El litoral de Andalucía tiene una elevada concentración de Posidonia oceánica en el área de Punta Entinas y Sabinar en Almería.
