Jonathan Benito, neurocientífico, sobre cuántos "Teras" tiene nuestro cerebro: "Podría guardar 400 veces el contenido completo de Netflix a 4K"

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El cerebro podría almacenar hasta 8 exabytes de información, una capacidad equivalente a reunir 160 veces todo lo escrito por la humanidad en todos los idiomas a lo largo de la historia.
Nuestro cerebro guarda recuerdos, conocimientos, experiencias y una cantidad de información que utilizamos constantemente sin ser conscientes de todo lo que ocurre detrás.
A diferencia de un teléfono, no podemos abrir un menú para comprobar cuánto espacio queda libre, pero eso no significa que su capacidad sea pequeña. De hecho, la memoria humana resulta mucho más interesante de lo que solemos imaginar.
Mientras un móvil puede ofrecer 256 o 512 GB y esa cifra condiciona qué aplicaciones, fotografías o vídeos podemos conservar, nuestro cerebro funciona en una escala completamente distinta.
Y es que la capacidad de retener información del cerebro es tan extraordinaria que incluso se ha planteado en términos de una capacidad prácticamente ilimitada.
Jonathan Benito, neurocientífico, explica una estimación biofísica reciente que intenta traducir esa capacidad a las unidades que utilizamos para medir los dispositivos digitales.
Una cifra que obliga a cambiar de escala

Las investigaciones situadas entre la física y la neurociencia han estimado que un cerebro humano medio podría tener una capacidad informacional cercana a 8 exabytes.
Utilizando unidades decimales, hablamos de unos 8 millones de terabytes, una magnitud que queda muy lejos de cualquier dispositivo de almacenamiento personal convencional.
Cabe señalar que la cifra no debe interpretarse como si el cerebro fuera un disco duro biológico, sino que se trata de una estimación teórica relacionada con la enorme cantidad de información que puede codificarse en las conexiones neuronales.
La memoria cerebral tampoco funciona como una colección de archivos que podamos guardar, copiar o recuperar de manera independiente. Aun así, expresar esta capacidad en exabytes permite hacerse una idea de su escala.
El contraste resulta más llamativo cuando se compara con la capacidad de almacenamiento que manejamos habitualmente en ordenadores, teléfonos y discos externos.
Todo lo que ha escrito la humanidad cabe varias veces
Si se toma como referencia toda la información escrita por la humanidad a lo largo de la historia y en todos los idiomas, la estimación de 8 exabytes equivaldría aproximadamente a 160 veces ese volumen.
No significa que nuestro cerebro pueda almacenar literalmente una biblioteca digital con cada libro producido por nuestra especie. La comparación sirve para transformar una unidad que resulta abstracta en algo que podemos imaginar con mayor facilidad.
Por ello, la escala también ayuda a entender por qué la memoria humana no puede compararse directamente con la de un móvil. En un dispositivo, cada fotografía o vídeo ocupa una cantidad determinada de espacio.
En el cerebro, la información está distribuida y asociada mediante redes de conexiones que permiten relacionar conocimientos, experiencias y recuerdos.
400 catálogos completos de Netflix en 4K
Jonathan Benito utiliza el catálogo de Netflix como otra forma de representar esos 8 exabytes. Tomando unos 15.000 títulos en resolución 4K, la capacidad estimada equivaldría aproximadamente a 400 catálogos completos de ese tamaño.
Un catálogo de miles de películas y series en máxima calidad ya representa una cantidad enorme de datos, pero multiplicarlo cientos de veces lleva la cifra a una escala difícil de asimilar.
Lo interesante de esta estimación es comprobar hasta qué punto las unidades informáticas se quedan pequeñas cuando intentamos describir la capacidad informacional de nuestras redes neuronales.
Nuestro móvil puede avisarnos de que quedan pocos gigas disponibles, pero el cerebro no funciona con una barra de almacenamiento que llegue al 100 %. Su capacidad depende de procesos biológicos mucho más complejos.
Por eso, los casi 8 exabytes deben entenderse como una manera de aproximarnos a una propiedad extraordinaria del cerebro, no como una especificación que podamos medir igual que la memoria de un móvil.
