Así he convertido una vieja memoria USB en una bóveda de contraseñas sin conexión a la nube

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Una configuración sencilla permite mantener las contraseñas protegidas frente a accesos no autorizados y reducir el riesgo de perderlas, incluso si la memoria USB termina fallando.
Proteger las contraseñas es una de las tareas más importantes para mantener a salvo nuestra información. Y es que si alguien consigue las credenciales de nuestras cuentas, puede acceder al correo, redes sociales, documentos y otros servicios.
Los gestores de contraseñas facilitan esta tarea porque permiten almacenar numerosas credenciales y protegerlas con una contraseña maestra. Sin embargo, no todo el mundo quiere depender de servidores externos o de la sincronización en la nube.
Para quienes prefieren mantener el control de sus datos, una memoria USB que ya no utilizas puede servir como soporte para guardar una bóveda de contraseñas cifrada y llevarla de un equipo a otro. Eso sí, este método no hace que las contraseñas sean seguras por sí mismo.
La protección depende del cifrado de la bóveda, de la contraseña que la protege y de cómo se gestione tanto la memoria como las copias de seguridad. Bien configurado, este sistema permite consultar las credenciales sin almacenarlas en servicios online.
Qué necesitas para crear la bóveda

Para montar este sistema necesitas tres elementos. El primero es una memoria USB donde guardar el archivo, mientras que el segundo es un gestor de contraseñas que permita trabajar con un almacén local cifrado.
Por último, el tercero, es una contraseña maestra suficientemente robusta para proteger ese archivo, ya que el cifrado no lo realiza la memoria USB, sino que lo hace el propio gestor de contraseñas cuando crea el almacén.
En lugar de guardar las credenciales como texto legible, genera un archivo protegido mediante cifrado que solo puede abrirse después de escribir la contraseña maestra correcta. Así, si alguien encuentra o copia el archivo almacenado en el USB, no debería poder leer las contraseñas sin esa clave.
El proceso consiste en crear primero un nuevo almacén desde el gestor, establecer la contraseña maestra y guardar después el archivo cifrado directamente en la memoria USB.
A partir de ese momento, las credenciales se introducen y consultan desde ese almacén, mientras que el archivo permanece protegido cuando está cerrado y sin usarlo.
El ordenador desde el que accedes también importa

Hay un detalle que puede pasar desapercibido, y que es demasiado importante. Y es que aunque la bóveda esté cifrada, al final deja de estar protegida de la misma manera cuando se desbloquea.
Por eso, la memoria USB debería utilizarse en equipos de confianza, actualizados y libres de software sospechoso.
Significa que no es una buena idea conectar el pendrive a ordenadores públicos o prestados para introducir la contraseña maestra y consultar todas las credenciales.
Una vez terminada la sesión, la bóveda debe bloquearse y la memoria debe expulsarse correctamente antes de desconectarla. Después conviene guardarla en un lugar seguro y evitar dejarla conectada permanentemente al ordenador.
Cabe señalar que el principal inconveniente de este método es también bastante evidente, ya que una memoria puede perderse, dañarse o dejar de funcionar. Por eso, la bóveda no debería existir únicamente en ese dispositivo.
Es necesario mantener otra copia de seguridad cifrada en una ubicación diferente. Además, conviene comprobar de antemano que esa copia puede recuperarse correctamente.
Cómo utilizarla de forma segura
Conecta el USB cuando necesites acceder a las contraseñas, abre la bóveda desde un ordenador fiable y desbloquéala con la contraseña maestra. Utiliza las credenciales necesarias y, al terminar, vuelve a bloquear el archivo.
Después, cierra el programa, expulsa la memoria correctamente y guárdala. Si existe autenticación multifactor en alguna cuenta, los elementos utilizados para recuperar o proteger el acceso deberían mantenerse separados de la bóveda.
Este sistema reduce la dependencia de servicios online y ofrece mayor control sobre dónde se almacenan las credenciales, pero cambia una responsabilidad por otra.
La memoria USB, por tanto, no es la medida de seguridad. Es simplemente el lugar donde puede viajar una bóveda cifrada, ya que la diferencia está en cómo se protege y administra esa información.
