La NASA ha puesto en órbita su primera vela solar para explorar el espacio

La NASA ha diseñado una vela solar que ya está orbitando la Tierra para recoger datos en el espacio: se puede ver a simple vista y seguir su movimiento desde una aplicación.
La NASA ha resuelto el problema de la nave espacial Starliner de Boeing y ahora mira al futuro con uno de los proyectos más prometedores en los que está trabajando este año, el Sistema Avanzado de Vela Solar Compuesta. La agencia espacial está invirtiendo en tecnologías con las que aprovechar la energía solar más allá de los paneles fotovoltaicos.
La nave tiene cuatro alas que utilizan la presión del Sol para impulsarse a través del Sistema Solar. La NASA está realizando las primeras pruebas y ha conseguido que la aeronave se mueva lentamente, aunque aún queda la parte más complicada. La agencia espacial tendrá que aprender a controlar la dirección.
Las alas están fabricadas de un material reflectante, así que se puede ver por la noche en el cielo. Esta misión es una de las más curiosas en las que está trabajando la NASA y ha decidido que los aficionados formen parte de ella. La agencia espacial ha creado una aplicación desde la que monitorear el movimiento de la aeronave.
La vela solar es pequeña, pero cualquier persona con buena vista la puede ver sin utilizar un telescopio. La aplicación oficial de la NASA ha añadido una función con la que configurar las notificaciones para recibir alertas cuando la aeronave se observe desde su ubicación.
La agencia espacial ha ido más allá y anima a los aficionados a compartir las fotografías de esta nave en redes sociales utilizando el hashtag #SpotTheSail. "Brillando, resplandeciendo, dando vueltas", ha expresado la NASA en su cuenta de X (antiguo Twitter).
Una nueva forma de moverse por el espacio
La nave de la NASA se ha inspirado en las velas que navegan el mar. Esta técnica de propulsión utiliza la presión que recoge de la luz solar para generar un empuje ligero con el que moverse en el espacio. Los fotones de luz se reflejan sobre la superficie de la vela solar y produce una aceleración.
El movimiento generado es pequeño, pero la finalidad de la NASA con esta nave no es recorrer grandes distancias en poco tiempo. La aeronave podría ser una de las más eficientes en las que ha trabajado con la posibilidad de desplazarse durante un periodo prolongado a baja velocidad.
La agencia espacial de Estados Unidos no ha sido pionera en diseñar estas velas solares. El primer proyecto exitoso se fabricó en 2010 con la nave espacial IKAROS (Interplanetary Kite-craft Accelerated by Radiation of the Sun) lanzada por la JAXA (Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial).
La NASA ha mejorado el prototipo lanzado hace casi 15 años con una estructura ligera formada por materiales más duraderos. La nave es más eficiente y el despliegue de las alas es fluido, así que el proyecto es viable a largo plazo.
La vela solar permitirá explorar el espacio profundo de forma más sencilla. La NASA ha puesto esta nave en órbita baja a una altitud de entre 500 y 600 kilómetros. La estructura se abrió sin mayores problemas y empezará a recoger datos en el espacio una vez que los controladores ajusten la dirección.
