No es ciencia ficción: un estudio asegura que las megastructuras alienígenas podrían existir de verdad

Según la nueva investigación, la polémica esfera de Dyson no desafiaría ninguna ley física conocida del universo. Pero a pesar de ello, no sería sencilla de hacer.
Cualquier aficionado a la ciencia ficción ha escuchado hablar de megaestructuras alienígenas, diseñadas para extraer la energía de una estrella u objetivos similares. ¿Podría algo así ser cierto en la realidad? Se trata de un debate que lleva tiempo encima de la mesa, y que suele enfrentar a los científicos. Ahora, un nuevo estudio asegura que podrían existir de verdad.
El autor del trabajo no es otro que Colin McInnes, un científico de ingeniería de la Universidad de Glasgow, que anteriormente ya ha llevado a cabo trabajos en la misma línea. Ambiciosos cálculos astronómicos para, por ejemplo, saber cómo podría modificarse la órbita de un planeta. En este caso lo que dice es rotundo: estas estructuras son físicamente posibles dentro de las leyes conocidas del universo.
¿Megaestructuras alienígenas? Sí, por qué no

Cuando se habla de megastructuras alienígenas, hay un concepto que suele salir a relucir: la llamada esfera de Dyson. O lo que es lo mismo, la idea de Freeman Dyson sobre una hipotética construcción gigantesca diseñada para rodear una estrella y capturar la mayor parte -o incluso la totalidad- de su energía. En teoría, una civilización avanzada podría ser capaz de hacerlo.
O eso es lo que se suele debatir, al menos. En su versión más popular, la esfera de Dyson se imagina como una especie de estructura sólida capaz de envolver por completo una estrella. Sin embargo, los científicos por lo general consideran mucho más factible una variante conocida como "enjambre de Dyson". Es decir, una red de millones de satélites que orbitan y recolectan alrededor.
Ahora, lo que viene a decir el estudio llevado a cabo por Colin McInnes, es que este tipo de majestuosas megaestructuras alienígenas podrían existir en realidad. Desde un punto de vista físico. Para ello, se tuvieron en cuenta factores como la gravedad, las tensiones estructurales, la estabilidad orbital y las propiedades de los materiales necesarios. Es decir, que no se trata de ciencia ficción o ensoñaciones.
Quizá hasta el propio responsable de la investigación se sorprendiese al descubrir que, según sus cálculos, no hay ninguna ley fundamental de la física que impida construir una megastructura de este tipo. ¿Significa eso que sería sencillo? Para nada. De hecho sería complicadísimo. Lo novedoso del estudio es que confirma que, al menos teóricamente, no es imposible.
Un proyecto lo que se dice complicado
Visto así, parece que el principal inconveniente de las megaestructuras alienígenas como la supuesta esfera de Dyson no estaría en las leyes físicas, sino más bien en la propia ingeniería. O lo que es lo mismo, que para hacer algo así harían falta materiales súper resistentes, capaces de soportar tensiones y radiaciones extremas. Hoy en día no existe nada ni parecido en la Tierra.
Pero que no exista aquí no quiere decir que lo haya en otros lugares. Una civilización capaz de construir una megaestructura de esta envergadura también destacaría en minería a escala estelar, o tendría materiales mejores. ¿Cómo saberlo? Lo cierto es que ni siquiera se tiene constancia de que haya vida en el universo. Pero de haberla, estas megaestructuras serían posibles. Es algo.
