Si queremos colonizar Marte, hay que solucionar el tema de cómo reproducirse en el espacio (pero los científicos ya tienen un plan)

Para tener una colonia en Marte sería imprescindible poder procrear allí. De lo contrario, nunca sería una colonia como tal, sino solamente una base lejana.
Colonizar Marte se ha convertido en el principal objetivo de agencias espaciales y empresas privadas. Todo el mundo conoce el interés de Elon Musk, sin ir más lejos, por el planeta rojo. Sin embargo, no es tan fácil. A los muchos desafíos técnicos de los que suelen hablar los expertos, hay que sumarle otro más: ¿es posible reproducirse realmente en el espacio?
Hasta ahora, la postura de los científicos estaba clara: estaba completamente prohibido. Nada de astronauta conoce a astronauta y surge el amor. Principalmente porque no existen los conocimientos para saber qué podría suceder. Una gestación sin gravedad seguramente fuese una mala idea. Por hablar solo de uno de los inconvenientes. Sin embargo, eso podría haber cambiado.
Reproducirse en Marte, ¿una realidad aceptable?
Para colonizar Marte, sería fundamental poder reproducirse en Marte. Más que nada porque, de lo contrario, no estaríamos hablando de una colonia en el sentido más estricto del término. Sería una base. Una muy lejana, es verdad, pero base al fin y al cabo, ya que tendría dependencia absoluta de la Tierra. Que naciese gente en Marte sería básico para vivir realmente allí.
La cuestión, claro, es que el cuerpo humano ha evolucionado bajo condiciones muy específicas: gravedad constante, protección frente a la radiación y un entorno estable. El espacio, Marte o la Luna rompen todas esas reglas. Por no hablar de la radiación cósmica. En adultos es fatal, pero en embriones las consecuencias podrían ser todavía más devastadoras.
También está el tema de la gravedad, que no es cualquier cosa. No es ningún secreto que en ausencia de gravedad, los procesos biológicos más básicos cambian. Los fluidos corporales se redistribuyen, los huesos pierden densidad y los músculos se debilitan. Muchos astronautas lo han sufrido. Pero lo más preocupante es que no sabemos cómo afectaría esto a la fecundación, al desarrollo embrionario o al embarazo.
Y es ahí donde nace (nunca mejor dicho) SpaceBorn, una empresa con sede en los Países Bajos que intenta afrontar esta cuestión. Para ello han creado una incubadora de embriones y fecundación in vitro miniaturizada. Según sus responsables, esta está lista para enviarse al espacio y así poder comprobar si realmente existe la posibilidad de que el ser humano se reproduzca ahí fuera.
Vida en Marte (o eso se espera)
Puesto que la gravedad en Marte es muy inferior a la que existe en la Tierra, SpaceBorn está trabajando en instalaciones que simulan esa microgravedad aquí en la Tierra. Pero sus objetivos no terminan ahí. También quieren desarrollar úteros artificiales que, de llegar realmente a otros planetas, pudiesen permitir el desarrollo de la especie se estuviese donde se estuviese.
Con todo, esta tecnología no mira solo a las estrellas. Aunque este es su principal fin, también puede servir de ayuda en casos de bebés prematuros. ¿Logrará entonces el ser humano colonizar otros mundos como Marte? A día de hoy aún es más fácil imaginarlo que hacerlo, pero el objetivo está ahí. Y si se consigue, que por nacimientos que no sea.