Cuidado con lo que haces con tus gafas con IA de Meta: podrían estar viéndote en Kenia

Gafas con IA y espionaje
Las gafas con cámara e IA son una pesadilla para la privacidad.

Meta siempre ha estado envuelta en polémica con la privacidad de los datos de sus usuarios. Una polémica que no termina.

Desde su fundación, Facebook, ahora Meta, ha protagonizado continuos escándalos relacionados con la privacidad. ¿Alguien se acuerda de Cambridge Analytica? Seguramente no. La privacidad ya no tiene ningún valor para millones de personas que han comprado gafas con cámara e IA, que meten en sus casas. Ten cuidado con lo que haces con ellas, porque podrían estar viéndote en Kenia.

Según los periódicos suecos Svenska Dagbladet y Göteborgs-Posten, que han llevado a cabo una investigación conjunta, contratistas de Meta que trabajan en Nairobi (Kenia), han estado viendo miles de fotos privadas capturadas con la cámara de las gafas con IA de Meta, tipo Ray-Ban Meta.

Entre ellas se incluyen “escenas de baño, desnudos, sexo, fotos de facturas, y todo tipo de escenas íntimas y privadas”. ¿Cómo es posible?

Así revisa Meta las fotos privadas de las Ray-Ban Meta, todo legal

Estos trabajadores de Kenia son contratados por Meta para trabajar como “anotadores de IA”, un trabajo muy pesado y mal pagado, por eso se usan trabajadores de África o Asia.

Lo que hacen estos anotadores de IA es revisar miles de fotos al día capturadas por la cámara que incorporan las gafas de IA de Meta, y anotar lo que ven. Esta información es utilizada para entrenar a la IA.

Según explica la portavoz de Meta, Tracy Clayton, en The Verge, los contenidos capturados por la cámara y los micrófonos de sus gafas inteligentes “permanecen en el dispositivo del usuario, a menos que este decida compartirlos con otras personas o con Meta”.

Y continúa: “Cuando los usuarios comparten contenidos con Meta AI, en ocasiones recurrimos a contratistas para que revisen estos datos con el fin de mejorar la experiencia de los usuarios, al igual que hacen muchas otras empresas. Tomamos medidas para filtrar estos datos con el fin de proteger la privacidad de los usuarios y evitar que se revise información que permita identificarlos”.

Legalmente tienen las espaldas cubiertas, pero según esta investigación sueca, el sistema no funciona bien. Uno de estos empleados comenta que “no siempre funciona como debería, y alguna vez se ven las caras”.

Ya sea el rostro, una factura, la puerta de casa, una calle, estas fotos pueden llevar a personas situadas en otro continente, que no son empleados de Meta, es una empresa ajena contratada, a identificar a esas personas a las que han visto desnudas, en el baño, o teniendo sexo.

La privacidad ya no importa a nadie

Todo el problema parte, por supuesto, del escaso valor que la gente le da a la privacidad, hasta el punto de meter en su casa, y en su vida íntima, cámaras con IA de una compañía con el “currículo” de Meta.

Lo más incomprensible es que esas personas han dado permiso para compartir sus fotos con Meta. ¿Por qué? ¿Qué ganan con ello? Aun siendo un acto voluntario, seguramente no tienen ni idea de que sus fotos íntimas y privadas, anonimizadas de forma imperfecta según esta investigación sueca, están siendo vistas en Kenia por personas que no son empleados de Meta.

Ya se han vendido siete millones de gafas Ray-Ban Meta y similares hasta 2025. Se estima que superarán los 12 millones para 2030.