No es un mito, hay oro dentro de tus dispositivos electrónicos: ¿realmente tiene algún valor y sirve para algo?

Imagen generada con IA

Cada móvil, televisor o portátil que tienes en casa contiene pequeñas cantidades de oro. Por eso, hay muchas dudas sobre cómo extraerlo de forma segura y si realmente merece la pena.

Tu móvil, tu ordenador y hasta tu Smart TV guardan un secreto en común, y es que dentro de ellos hay oro. No es una teoría de internet, sino un hecho comprobado por la industria tecnológica. Cada vez que enciendes un dispositivo, una mínima parte de este metal está ayudando a que funcione.

El oro no solo se acumula en joyas o lingotes, también se esconde en los conectores, chips y placas base de casi todos los aparatos electrónicos. Su alta conductividad eléctrica, así como su resistencia a la corrosión, lo convierten en un material ideal para mantener conexiones estables incluso después de años de uso.

Es caro, sí, pero su fiabilidad lo ha hecho indispensable en la fabricación de tecnología moderna. La duda que existe alrededor es otra, ¿tiene algún valor real ese oro para ti? ¿Podrías aprovecharlo de alguna forma o solo sirve para las empresas que reciclan toneladas de dispositivos cada año?

El valor oculto del oro en tus dispositivos

Cada placa base, tarjeta de memoria o procesador contiene una finísima capa de oro, la cual no se utiliza por lujo, sino por precisión. A diferencia de otros metales, el oro no se oxida ni se deteriora fácilmente, lo que garantiza que los componentes sigan funcionando incluso con el paso del tiempo.

Y es que asegura el contacto perfecto entre las piezas del circuito; sin embargo, lo que lo hace valioso también lo vuelve inaccesible. Aunque millones de aparatos lo contienen, la cantidad en cada uno es minúscula.

En un ordenador de sobremesa antiguo puede haber uno o dos gramos, pero en un móvil moderno apenas unas décimas. Con el avance de la miniaturización y la búsqueda de materiales más asequibles, la industria ha aprendido a usar cada vez menos oro sin sacrificar rendimiento.

Por qué no vale la pena extraerlo por tu cuenta

En teoría, podrías desmontar tus viejos dispositivos y extraer el oro que esconden, pero en la práctica, sería un error. Separar el metal requiere técnicas industriales y productos químicos peligrosos, como ácidos fuertes capaces de corroer la piel o generar vapores tóxicos.

Los chatarreros utilizan equipos cerrados, ventilación especializada, así como procedimientos que no se pueden replicar de forma segura en casa. Además, el balance económico no compensa, puesto que un reciclador obtiene beneficios solo cuando procesa miles de dispositivos a la vez.

En esos volúmenes, los gramos se convierten en kilos y el coste de extracción queda justificado. Para un particular, el gasto en tiempo, herramientas y riesgo supera con creces cualquier posible ganancia. Intentar hacerlo en casa no solo es peligroso, también puede ser ilegal.

El reciclaje de metales preciosos se ha convertido en un sector en expansión. Empresas certificadas recogen grandes volúmenes de basura electrónica, separan las piezas útiles y envían los restos a refinerías donde se recuperan metales como el oro, la plata, el paladio o el platino.

Estos procesos, completamente automatizados, permiten extraer los materiales de forma segura. Más allá del beneficio económico, hay un impacto ambiental evidente, donde cada kilo de oro recuperado evita extraer nuevos minerales de minas, una actividad con alto coste ecológico.

Según los expertos, más del 90 % de los componentes de un equipo electrónico puede reutilizarse o reciclarse, lo que convierte este modelo en una alternativa sostenible frente al consumo desmedido de recursos naturales.

Qué hacer con tus viejos dispositivos

Si tienes móviles, tablets o portátiles olvidados en un cajón, no los desmontes buscando oro: no merece la pena. Lo más responsable es llevarlos a un centro de reciclaje autorizado. Allí se encargarán de tratarlos correctamente y aprovechar sus materiales de forma segura.

También puedes optar por donar los equipos que aún funcionen. Algunas organizaciones los reacondicionan y los entregan a personas mayores, víctimas de violencia o familias sin recursos que necesitan acceso digital.

Un dispositivo viejo puede no tener valor económico, pero sí un enorme valor social. Sí, hay oro dentro de tus dispositivos electrónicos, pero no en la cantidad ni en las condiciones que imaginas.

Su valor no está en el metal en sí, sino en la posibilidad de aprovecharlo de manera responsable. Es importante mencionar que reciclar y recuperar esos materiales ayuda a reducir residuos y a mantener un ciclo tecnológico más limpio, que al final ayuda a proteger el medio ambiente.

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