Lo tienes tirado en un cajón, es un tesoro y es la solución para que tu WiFi vuele

Si tu conexión es lenta, inestable y se corta al ver películas o series en streaming, con este truco sencillo podrás mejorar hasta el doble la señal de tu router WiFi.
Si tu conexión WiFi se corta justo cuando vas a ver tu serie favorita o no puedes ni cargar un vídeo en YouTube sin interrupciones, el problema no siempre está en la tarifa ni en tu operador. Muchas veces, la señal simplemente no llega con fuerza a todos los rincones de casa.
En caso de que ya hayas probado a mover el router, reiniciarlo o incluso has gastado dinero en extensores WiFi que apenas han hecho diferencia, hay una solución que quizá no te habías planteado. El viejo router que guardaste en un cajón, el que te dieron hace años al contratar internet, puede ser justo lo que necesitas para mejorar la cobertura sin gastar nada.
Cabe señalar que las paredes gruesas, los suelos entre plantas, los muebles grandes o los microondas son algunos de los enemigos silenciosos. También hay que tener en cuenta los dispositivos Bluetooth o las redes WiFi de vecinos que saturan el espectro y generan interferencias.
Otra razón habitual es que el router está mal colocado, si lo tienes en una esquina, detrás de la tele o pegado al suelo, la cobertura se reduce. A eso se suma que muchos routers no son de doble banda y, si conectas móviles, portátiles, teles o asistentes virtuales al mismo tiempo, lo saturas.
El truco que no conocías: darle una segunda vida a tu viejo router
Reutilizar un router antiguo como repetidor o punto de acceso es una forma sencilla, pero sobre todo gratuita, de ampliar tu red WiFi por todas las habitaciones de casa. Lo mejor es que no necesitas contratar nada ni comprar equipos nuevos, solo tienes que comprobar si el router que tenías olvidado es compatible con el modo bridge o admite firmwares como OpenWRT o DD-WRT.
Esto es importante porque no todos los modelos lo permiten, pero si quieres saberlo con certeza, puedes comprobarlo fácilmente buscando el modelo exacto en la web del fabricante, así como también en cientos de foros especializados disponibles en internet, incluso en redes sociales, seguro encontrarás la información que necesitas.
Es crucial mencionar que un repetidor WiFi es un equipo que capta la señal de tu router principal y la vuelve a emitir, ampliando su alcance. No crea una red nueva, simplemente extiende la que ya tienes. Si configuras tu router viejo para que haga esta función, puedes cubrir esa zona muerta donde nunca llega la señal, como un dormitorio alejado o una terraza.
Para llevar a cabo este procedimiento, necesitas un router antiguo compatible, un cable Ethernet (si lo vas a usar como punto de acceso), así como un portátil o PC para entrar en su configuración y mucha paciencia, ya que debes saber seguir algunos pasos básicos.
El proceso comienza conectando ambos routers mediante el cable de red. Luego, debes acceder al panel de administración del router antiguo desde el navegador, introduciendo su dirección IP, que normalmente es 192.168.1.1.
Una vez dentro, debes cambiar el nombre de la red, así como la contraseña para que coincidan con los del router principal. De esta manera, todos los dispositivos se conectarán automáticamente sin notar la diferencia entre uno y otro.
Después, es esencial desactivar el servidor DHCP en el router viejo, que normalmente se encuentra en la sección de configuración LAN. Esto evitará que haya conflictos con las direcciones IP en la red. También es necesario asignar al router secundario una dirección IP fija dentro del mismo rango que la del router principal; por ejemplo, 192.168.1.2 si el principal usa la 192.168.1.1.
Un último detalle importante es modificar el canal de emisión WiFi para que sea distinto al del router principal. Así se reducen las interferencias y se mejora la calidad de la señal.
Coloca el router en una zona intermedia entre el router principal y la parte de la casa donde falta cobertura, este dispositivo actuará como una extensión física de la red. El resultado será una conexión más estable, sin cortes ni bajadas de velocidad, y todo sin gastar un euro.
Hay que tener en cuenta ciertas limitaciones. Si el router solo tiene puertos Fast Ethernet (hasta 100 Mbps), no podrás sacar todo el provecho si tienes una fibra de alta velocidad. También es importante que tenga doble banda, ya que si solo funciona en 2,4 GHz se saturará fácilmente.
Los modelos muy antiguos, además, pueden carecer de firmware actualizado o directamente no tener opción de configuración como repetidor o punto de acceso. Del mismo modo, debes evitar ponerlo cerca de microondas, neveras, dispositivos inalámbricos o zonas con paredes gruesas.

