Las tecnológicas se quitan la careta con la IA: "No vamos a cumplir nuestros objetivos climáticos", dice el ex-CEO de Google

Las compañías tecnológicas han presumido en la última década de sus objetivos verdes. Hasta que la IA se cruzó en su camino.
Las empresas tecnológicas han publicitado durante años su "filosofía" ecológica. Pero nos han demostrado que era solo una operación de greenwashing. Hoy solo tienen ojos para el gran negocio de la IA. El medio ambiente y el cambio climático pueden esperar.
Todas las compañías tecnológicas se autoimpusieron objetivos de neutralidad en carbono para 2030 o 2035. Algunas, incluso, acercaron esas fechas, en una carrera por ver quién era la primera en dejar de contaminar. Son las empresas más ricas del mundo, ellas son las que deben dar ejemplo.
En 2024, ya tenemos claro que prácticamente ninguna gran tecnológica alcanzará sus objetivos climáticos. O bien eran puro marketing, o los han dejado en un segundo plano para abrazar el gran consumo energético de la inteligencia artificial.
El negocio es lo primero
Como suele ser habitual, todo el mundo ama el medio ambiente hasta que toca hacer algún sacrificio. Entonces contaminar menos se convierte en opcional.
En el caso de las tecnológicas, ya no tienen problemas en quitarse la careta y reconocer que no van a cumplir esos objetivos medioambientales. Es lo que ha hecho el ex-CEO de Google, Eric Schmidt. No habla en nombre de la compañía, y quizá por eso es más sincero.
Schmidt no cree que haya que frenar la construcción de centros de datos para la IA, porque "de todos modos no vamos a alcanzar los objetivos climáticos".
La inteligencia artificial requiere un alto consumo de electricidad, que se va a ir incrementando con los años. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que en 2024 los centros de datos asociados a la IA consumirán diez veces más que en 2022.
El CEO de Arm, René Haas, calcula que los centros de datos de IA podrían requerir entre el 20 y el 25 por ciento de toda la red eléctrica de Estados Unidos en 2030, según cuenta Techspot.
Curiosamente, todas las tecnológicas están usando el mismo discurso común: la IA va a incrementar su gasto energético y a contaminar más, pero no hay problema: la IA nos ayudará a encontrar soluciones.
En una conferencia en la AI Summit en Washington, el ex-CEO de Google ha dicho: "Sí, las necesidades en este campo serán un problema, pero prefiero apostar porque la IA resuelva el problema a que lo restrinja".
Es decir, nuevas promesas lanzadas al viento, sin ninguna concreción. Por ahora, el único movimiento es usar energía nuclear, como va a hacer Microsoft. Una energía limpia, sí, pero peligrosa, como hemos visto hace no muchos años con el accidente de Fukushima.
Las empresas tecnológicas se encuentran en una gran encrucijada con la IA. Construir centros de datos como si no hubiese un mañana, para no perder su parte del pastel. Y, al mismo tiempo, cumplir las promesas que hicieron para ser neutrales en carbono. Parece que ya han tomado una decisión...

