Después del Frankenstein de Netflix, este será el siguiente monstruo en volver a los cines, pero llega con polémica

Drácula
Drácula

Será el cineasta francés Luc Besson, conocido por obras de culto como El quinto elemento o El profesional (León) quien haga regresar de la tumba a otro gran clásico.

Puede que los monstruos clásicos vuelvan a estar de moda. O quizá es que no dejen de estarlo nunca. Netflix y Guillermo del Toro lo han demostrado resucitando, nunca mejor dicho, a todo un mito del cine: el mismísimo Frankenstein. Es por derecho propio una de las criaturas del terror gótico que más veces se ha llevado a la gran pantalla. pero, por supuesto, no es la única. 

¿Queda algo que contar con respecto este tipo de historias, que llevan viendo la luz una y otra vez desde hace décadas? Algunos directores parecen tener claro que sí. Y el último de ellos ha sido nada más y nada menos que Luc Besson, el célebre director de obras tan reconocidas entre el gran público como El profesional (León) o El quinto elemento.

¡Drácula vive!

A estas alturas, el conde Drácula no necesita demasiada presentación (lo mismo que tampoco la necesita Frankenstein en su regreso a Netflix). Incluso sin haber leído nunca la novela de Bram Stoker o ser un gran aficionado al cine de terror, ¿quién no está familiarizado por una razón u otra con el mítico aristócrata transilvano? Recientemente, de hecho, se ha revisitado su historia.

A las mil adaptaciones del libro original, hace poco se sumaron dos visiones peculiares: El último viaje del Démeter, una curiosa versión centrada en el trayecto que Drácula hizo desde su tierra natal hasta Inglaterra, y Nosferatu. Esta última otra revisión de la película muda de 1922 que, a fin de cuentas, no deja de ser también la historia del señor de todos los vampiros. Otra vez.

Por eso llama un poco la atención que con una cartelera tan cargada de chupasangres y colmillos el director francés Luc Besson se haya atrevido a lanzar su nueva e inminente versión de Drácula. Una con dos particularidades, de hecho. La primera, que en esta ocasión se trata de una película francesa y no con un origen norteamericano o británico. La segunda, que llega con polémica.

Más que nada porque, como el propio Besson ha reconocido, este Drácula de 2026 no es un film de terror convencional, sino que se centra más bien en el lado más romántico del vampiro. Es decir, en la historia de amor que vive con su esposa, y tras cuya muerte termina convertido en vampiro, alimentándose de los vivos y esperando a su reencarnación, que llega en forma de Mina Harker.

Drácula
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¿Una película tras los pasos de Coppola?

Pero la polémica de este nuevo Drácula no está en su vertiente romántica, sino en el parecido que muchos han visto en el Drácula de Bram Stoker que vio la luz en 1992. Es decir, en el de Francis Ford Coppola. A veces, con escenas que se parecen como un calco a las que dirigiese el célebre autor de El padrino. De hecho, el romance entre Drácula y Elisabeta surgió entonces.

Más que nada porque tal personaje no existe en la novela original. Ni Drácula es un alma atormentada por su amor perdido. Todo eso se inventó para dar una mayor relevancia dramática (o algo así) en el film de Coppola. De la misma forma que tampoco hay nada en el libro que relacione definitivamente a Drácula con Vlad Tepes, aunque la gente suela dar por hecho que sí.

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