Donald Trump anuncia aranceles del 100% para las películas extranjeras

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El Presidente de Estados Unidos revoluciona Hollywood al imponer tarifas del 100% a las películas extranjeras, pese a que se trata de una industria global. Se avecinan curvas en el mundo del cine.

Tras poner en serio peligro la ciencia, el sistema de salud, las energías limpias y el medio ambiente, eliminando todas las ayudas y subvenciones, y tras pedir la vuelta del carbón y las bombillas incandescentes, Donald Trump impone unos aranceles del 100% al cine rodado fuera de Estados Unidos.

Pese a que el cine de Hollywood es básicamente un monopolio en todo el mundo, el Presidente de Estados Unidos cree que la culpa de que "la industria del cine americano se esté muriendo", es del cine extranjero, que apena tiene repercusión en el país. Y de rodar en el extranjero.

Como ocurre en tantos otros mercados, una tarifa del 100% al cine extranjero puede perjudicar, sobre todo, al cine norteamericano, si países con una industria cinematográfica potente, como el Reino Unido, Francia, España, China, India, Italia o Japón, deciden aplicar los mismos aranceles a las películas norteamericanas.

Los aranceles de Donald Trump, una bomba para el negocio del cine

En un post en su red social Truth, Donald Trump anuncia lo siguiente: "La industria cinematográfica estadounidense está muriendo rápidamente. Otros países están ofreciendo todo tipo de incentivos para atraer a nuestros cineastas y estudios lejos de los Estados Unidos".

Y continúa: "Hollywood, y muchas otras áreas dentro de los EE.UU., están siendo devastadas. Se trata de un esfuerzo concertado de otras naciones y, por tanto, de una amenaza para la seguridad nacional. Es, además de todo lo demás, ¡mensajería y propaganda!

Por lo tanto, estoy autorizando al Departamento de Comercio y al Representante de Comercio de los Estados Unidos, para comenzar inmediatamente el proceso de instituir un arancel del 100% sobre todas y cada una de las películas que llegan a nuestro país y que son producidas en tierras extranjeras. ¡QUEREMOS PELÍCULAS HECHAS EN AMÉRICA, OTRA VEZ!".

Es cierto que Hollywood está pasando por una crisis, pero echar la culpa al cine extranjero, o a las películas que se ruedan en el extranjero, es muy cuestionable.

Entre otras cosas, porque hay factores externos muy potentes, como el hecho de que la gente se ha acostumbrado a ver películas en Netflix y similares, y ya no va al cine. O que ahora los usuarios, especialmente los jóvenes, prefieren YouTube o TikTok, o jugar al Fortnite, antes que ver películas.

El éxito de una película se debe a su calidad, no a dónde se rueda. Si Hollywood no gana lo suficiente, es porque sus películas no interesan lo suficiente. Si Hollywood rueda en el extranjero, es porque sale más barato. Rodar en Estados Unidos aumenta el gasto y, con ello, la crisis del sector. La gente no va a ir más al cine solo porque una película se ruede en Estados Unidos.

Por otro lado, el cine no es un producto que se pueda fabricar en cualquier lugar. Si una película está ambientada en París, o en Tokio, o es una trama histórica que transcurre en el desierto de Egipto, lo lógico es rodar en París, Tokio o Egipto, y hacerlo con equipos locales es más barato. Hay cosas que no se pueden recrear en Estados Unidos, salvo que todo lo hagas con ordenador.

Del mismo modo, hay géneros como el anime, que solo se ruedan en Japón. ¿Quiere Donald Trump que los japoneses vengan a rodar Dragon Ball o One Piece a Estados Unidos? Es absurdo.

La orden del Presidente de Estados Unidos ha sembrado el desconcierto. ¿Los aranceles del 100% afectarán solo a las películas extranjeras, o también a las norteamericanas con parte del metraje rodado en el extranjero, como el reciente estreno de Thunderbolts, que se rodó parcialmente en Malasia?

¿Afecta solo a las películas estrenadas en cine, o también en plataformas digitales como Netflix? ¿Las series entran en el castigo a los malvados extranjeros, o solo los filmes?

Las películas son cada vez más caras de producir, y obligar a rodar solo en Estados Unidos aumentará su coste, y empobrecerá el resultado. Y si otros países responden con la misma moneda, el cine norteamericano se encontrará con tarifas del 100% en el resto del mundo. No parece la mejor solución para "hacer a Hollywood grande otra vez".

Hay un daño colateral aún mayor, y es el sentimiento antiamericano que Donald Trump está generando en todo el mundo. Eso puede hacer más daño a sus empresas que todos los aranceles del mundo.

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