Fracasó en cines y en Disney+, pero esta olvidada entrega de una mítica franquicia de ciencia ficción está arrasando en Netflix

Nacida en 1987, el intento por reiniciar esta saga de alienígenas fue incapaz de convencer al público ni a la crítica en 2018. 

Aunque en ocasiones se olvide, los años 80 fueron bastante prósperos en lo que a cine de ciencia ficción se refiere. Franquicias de éxito como Robocop, Terminator o Aliens, triunfaron y todavía continúan siendo importantes a día de hoy. Pero también hubo sitio para estrenos más sorprendentes y menos recordados, como Lifeforce, fuerza vital o Atmósfera Cero

Pero probablemente si existe una saga de ciencia ficción, el público asocia con esta década, esa sea Predator o Depredador, como inicialmente se dio a conocer en España. Una película que nación como una propuesta casi bélica (a lo Rambo), hasta poner al bueno de Arnold Schwarzenegger a enfrentarse a un letal alienígena. Las secuelas no se hicieron esperar. 

El mayor fracaso de una saga mítica

Después de llevar a estas criaturas a la gran ciudad en Depredador 2 y enfrentarlas con los mismísimos xenomorfos de la saga Alien, en 2018 se pensó que era necesario reiniciar de alguna manera la franquicia nacida en 1987 con nuevos bríos. Para ello se contó con el director Shane Black y un considerable presupuesto que alcanzaba los 88 millones de dólares. 

Pero el proyecto no cuajó. Cuando finalmente Predator (o The Predator) vio la luz, la crítica y los propios usuarios no se mostraron especialmente emocionados. Más bien, al contrario, las opiniones se mostraron bastante tibias. Quizá por ello (o tal vez, el público es impredecible a veces), la película no logró una gran recaudación, apenas alcanzando los 160 millones de dólares. 

¿Cuál fue el principal problema de Predator? 

Si su paso por taquilla no fue el esperado, tampoco en Disney+ la película pareció gozar de mejor suerte. De hecho, ha tenido que ser tras su llegada a Netflix cuando Predator sí ha conseguido atrapar el interés de los espectadores. Más vale tarde que nunca. ¿Pero por qué hasta este momento un film que lo tenía todo para triunfar no había logrado despegar de ninguna manera?

Para mucho, el problema estuvo en el guion. La cinta intentaba abarcar demasiado, alejándose de la idea sencilla pero sorprendente de la primera entrega. En aquella, no se explicaba gran cosa acerca de la amenaza, y por lo tanto resultaba mucho más inquietante. Predator decidió seguir el camino completamente contrario, y no siempre más quiere decir mejor. 

En esta ocasión, la historia de Predator sigue a Quinn McKenna (interpretado por Boyd Holbrook), un exsoldado que presencia el aterrizaje forzoso de una nave en la que viajan estas criaturas alienígenas. Cuando el hombre decide robar su tecnología y enviarla a su hijo Rory (Jacob Tremblay), lo pone involuntariamente en peligro, y comienza una trama compleja.  

Paralelamente, fuerzas gubernamentales tratan de capturar al alienígena, mientras un grupo de exsoldados con trastorno de estrés postraumático, apodados “Los chiflados”, se ven involucrados en el conflicto. Además, la película introduce una subtrama que sugiere que los Depredadores han comenzado a modificar genéticamente su especie. 

Aunque quizá Predator tuviese alguna buena idea, y de seguro buenas intenciones, todo junto parecía no terminar de encajar. O al menos, muchos lo consideraron así en el momento de su estreno. Ahora, transcurrido más de un lustro desde su estreno, parece que al menos sí ha tenido mejor suerte en Netflix.

Otros artículos interesantes:

Más información sobre: