La obra maestra del Studio Ghibli que nadie conoce, y que puedes ver en Netflix

Aunque nunca llegó a ser tan popular como clásicos en la línea de Mi vecino Totoro o El viaje de Chihiro se trata de una propuesta altamente recomendable.
Nadie puede discutir el éxito y la importancia de algunas de las películas más célebres del popular Studio Ghibli. Trabajos como Mi vecino Totoro, La princesa Mononoke o El viaje de Chihiro cambiaron de alguna forma el mundo de la animación japonesa y del cine de este tipo en general. Sin embargo, existen otros títulos menos conocidos del estudio y que también pueden verse en Netflix.
En algunos casos, además, joyas que no resultan tan famosas, quizá por no estar firmadas por los dos grandes nombres detrás del Studio Ghibli, Hayao Miyazaki e Isao Takahata, pero que sin duda merecen atención. En este caso, con un film muy distinto a sus clásicos más convencionales, pero que sin duda sabrán disfrutar los aficionados a los animes de calidad.
El lado más intimista del Studio Ghibli en Netflix
Muchas películas del Studio Ghibli, sobre todo aquellas firmadas por Hayao Miyazaki, acostumbran a tener elementos en común. Por ejemplo, estar protagonizadas por niñas (niños, a veces), reunir elementos cotidiano-dramáticos y fantásticos y tener un cierto toque aventurero. Pues bien, el equipo cambió radicalmente de estilo a la hora de encarar Puedo escuchar el mar.
Este film estrenado en 1993 es diferente por muchas cosas. Primero de todo, no se estrenó en cines, sino que se lanzó directamente en televisión. Un condicionante que, como es lógico, seguramente redujo su repercusión internacional. Además, lo fantástico dejo sitio a una historia mucho más cotidiana, emotiva y realista: la de los amores adolescentes en una ciudad real.
De hecho, Puedo escuchar el mar también renuncia a los mundos imposibles escondidos en rincones de la realidad que tanto éxito han dado al Studio Ghibli, y se lleva a cabo en la ciudad costera japonesa de Kochi. Allí vive el adolescente Taku Morisaki, cuyo mundo cambia al conocer a la joven Rikako Muto, una chica hermosa e inteligente que se traslada desde Tokio tras el divorcio de sus padres.
Quizá de primeras Puedo escuchar el mar (Ocean Waves en inglés) pudiera decepcionar a muchos por sus diferencias con otras producciones del Studio Ghibli, pero en realidad, se trata de una obra maestra, que retrata como pocas las sensaciones únicas de la juventud, los primeros amores, la nostalgia y los tiempos pasados que ya no volverán. Una película imprescindible para ver sin prejuicios.

La "nueva generación" del Studio Ghibli
No es casualidad que Puedo escuchar el mar sea tan distinta de otras películas del Studio Ghibli disponibles en Netflix. Para la ocasión, Miyazaki y compañía delegaron en algunos de los miembros más jóvenes del estudio, aportando estos frescura y una visión diferente a lo que venía siendo habitual. Siempre bajo la supervisión de Miyazaki o Takahata.
En cuanto a su director, Tomomi Mochizuki, se trata de un profesional que ya había trabajado en series anime clásicas como Ranma ½ o Maison Ikkoku, prácticamente de culto las dos. Su experiencia se puede percibir en su impresionante acabado visual, menos imposible de loa habitual, pero con personajes fabulosos y unos escenarios realistas y detallados.