El club del uranio: en busca de la bomba atómica nazi que (afortunadamente) no fue

Como en una novela de misterio: un cubo de uranio llega a un investigador con un nombre y una fecha. Es la primera pieza para desenterrar el misterio del desarrollo de la bomba nuclear nazi.
Por generaciones, el legado histórico de la Alemania nazi ha sido objeto de innumerables estudios, y uno de los misterios más persistentes ha sido su supuesta carrera por obtener la bomba atómica. El Club del Uranio suena a una organización secreta de villanos de cómic, pero su historia, ligada a la ambición nuclear, es más real y compleja de lo que parece.
Pongamos las cartas sobre la mesa: un cubo de uranio. No, no es el gadget de un superhéroe, es una pieza clave en este enigma. Aunque pueda sonar a ciencia ficción, este cubo es un testigo de la era nuclear y el posible desarrollo de una bomba atómica nazi, según nos cuenta el artículo publicado en Physics Today.
Sólido, pesado, inerte. Nada que ver con la explosiva imagen que el uranio suele evocar en nuestras mentes; su propósito: generar una reacción en cadena controlada, el primer paso hacia el desarrollo de una bomba atómica. Junto a él una nota: "hecho en Alemania en 1940 del reactor nuclear que Hitler trató de construir. Regalo de Ninninger".
Este primer cubo de uranio fue regalo inusual que recibió Timothy Koeth —cuenta con dos en su colección privada—. El investigador, junto a Miriam Hiebert, comenzó una carrera que les llevaría por ocultos almacenes por Europa indagando sobre el origen y el propósito de estos cubos de uranio.
Querían responder preguntas como: ¿Cuántos de estos cubos se produjeron? ¿Dónde terminaron después de la guerra? Y, crucialmente, ¿cuán cerca estuvo Alemania de desarrollar una bomba atómica?
Nininger trabajó en el proyecto Manhattan
Nininger, el misterioso hombre en la nota, resultó haber sido responsable del acopio de uranio para el proyecto Manhattan de Oppenheimer en Estados Unidos. A través de su viuda, el equipo localizó un pequeño pueblo en Stuttgart, Alemania. Allí en Haigerloch, estaba el laboratorio secreto de Heisenberg en 1944, el físico teórico alemán pionero de la mecánica cuántica
Siguieron los pasos de la misión Atlos estadounidense, que durante la guerra se había encargado de encontrar este lugar. Descubrieron que allí se habían fabricado cientos de cubos y fueron utilizados en un experimento dirigido por Heisenberg, premio Nobel de Física en 1944.
Un árbol de la muerte llamado reactor B-VIII, con cables trenzados de acero y sumergido en agua pesada que contenía 664 cubos. Encontraron muchos enterrados en el suelo, otros en las letrinas, y los trasladaron a Estados Unidos.
Heisenberg y Diebner, rivales científicos
Los 10 miembros más relevantes del Proyecto Uranio nazi fueron encarcelados en una casa de campo, repleta de micrófonos, en Inglaterra, con el objetivo de conocer hasta dónde habían llegado sus investigaciones acerca de la bomba atómica.
Lo cierto es los investigadores creen que la mayoría de los bloques de estos 644 cubos están en Estados Unidos, algunos ocultos como recuerdo o en museos y otros en manos del gobierno o reutilizados en programas nucleares.
Pero no eran los únicos que tenía la Alemania nazi, así los descubrieron en archivos históricos los investigadores. El científico rival de Heisenberg, Diebner tenía 400 cubos y trataba de crear un reactor más pequeño. No se sabe qué sucedió con ellos, aunque se piensa que probablemente fueron vendidos en el mercado negro, o siguen ocultos.
Sea como sea, muchos de estos cubos desaparecieron en medio del caos. Se han localizado 14 de los algo más de mil totales que se estiman: 664 cubos de Heisenberg y 400 de su rival. Los investigadores llevan buscándolos desde entonces.
El libro: El club del uranio, escrito por Miriam Hiebert profundiza en los detalles. A través de sus páginas, nos adentramos en los laboratorios secretos, las investigaciones encubiertas y las personalidades que estuvieron detrás de este intento.
Aunque la evidencia apunta a que los nazis estuvieron investigando el potencial del uranio, no existe un consenso sobre cuán cerca estuvieron de conseguir su objetivo. Se considera que de haber unido los 1.000 cubos de uranio lo hubieran conseguido, aunque otros creen que realmente fueron boicoteados desde dentro por el propio Heisenberg.
¿Intentó Heisenberg paralizar la creación de la bomba atómica nazi?
La hipótesis de que Heisenberg intentó boicotear el proyecto es un debate que lleva vivo desde entonces. Por un lado, el propio científico reconoció que con un 50% más de material su reactor podría haber funcionado —y tenía a disposición otros 400 cubos en el reactor de su enemigo—, por otro, las escuchas en la casa de campo inglesa, parecen sospechosas.
El estudio de los cubos encontrados por los propios investigadores muestra que prácticamente estaban sin usar, por lo que no habían sido sometidos a fuertes reacciones, bien por imposibilidad, bien por sabotaje.
Koeth y Hiebert continúan buscando más y tratando de reconstruir la historia completa detrás de ellos. Cada cubo es una pieza del rompecabezas que arroja luz sobre las ambiciones nucleares de la Alemania nazi y hasta dónde llegaron en su intento por alcanzar esa capacidad.
A través de sus esfuerzos, no solo están desentrañando un capítulo misterioso de la historia, sino que también están resaltando la importancia de entender el pasado y sus implicaciones en el presente, especialmente en lo que respecta a la energía nuclear y sus posibles usos.


