Por qué los lados opuestos de un dado siempre suman 7

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Los dados existen desde hace miles de años. Ya desde los antiguos griegos, había unas reglas muy estrictas para fabricarlos.

Al menos desde el año 1600 antes de Cristo, los lados opuestos de un dado suman siete. ¿Cuál es la razón? Hay varias explicaciones, y solo una parece la acertada.

Si coges cualquier dado, verás que los lados opuestos suman siete. El opuesto del 1 es el 6, de 2 el 5, y del 3 el 4. Curiosamente, en Asia el 1 y el 6 están intercambiados, pero la regla funciona igual.

Aunque esta norma no ha cambiado desde los antiguos griegos, hace 3.600 años, no siempre ha sido así. Según cuenta IFL Science, en algunos momentos de la Edad Media, en los lados opuestos había números consecutivos. En Egipto y Sumeria, se usaban patrones al azar.

Por qué los lados opuestos de un dado suman siete

Si buscas la respuesta en Internet, encontrarás varias razones diferentes. Una muy extendida es que de esta manera, aunque el dado se estropee por un defecto de fabricación y pierda una cara, sabremos qué número hay ahí, mirando el opuesto.

Otra posible razón es para que los números estén lo más extendidos posible, y uno no tenga más probabilidad que otros, aunque sea una diferencia mínima.

Ambas versiones, asociadas a fallos de fabricación o probabilidades y estadísticas, no sirven cuando esta costumbre de que los lados opuestos de un dado sumen siete, ya se usaba hace miles de años, y esos conceptos no existían. El primer dado con esta regla data del año 1600 antes de Cristo, en Egipto.

El osteoarqueólogo Hans Christian Küchelmann cree que para hallar la respuesta, hay que meterse en la mente de los antiguos griegos y egipcios, y de cómo entendían los números.

Para ellos tenía más valor la "armonía" de los números, que la cifra en sí. Había juegos en los que puntuaba más sacar tres treses seguidos, por ejemplo, que las cifras en sí. Además, los números primos les fascinaban, y el siete lo es.

"Que los lados opuestos de un dado sumen siete, es la única posibilidad de disponer los números del 1 al 6 por parejas de forma simétrica. Cualquier otra disposición daría lugar a sumas diferentes para los lados opuestos. Y, por supuesto, el siete es un número primo y, por tanto, de especial significado matemático", explica Küchelmann en su estudio.

Sea o no la razón real, lo cierto es que gustó a todo el mundo, hasta el punto de en algunos países existían leyes que prohibían el uso de dados que no cumplieses "la regla del siete".

Resulta curioso descubrir que esta norma de que los lados opuestos de un dado sumen siete, pese a que no es necesaria, porque la numeración de las caras no influye en la probabilidad, se ha mantenido invariable durante milenios.

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