Kim Key, experta en ciberseguridad: "Dejé de usar Face ID y te explico por qué tú también deberías hacerlo"

Face ID de iPhone
Face ID de iPhoneMontaje/Unsplash
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¿Te espían? Kim Key recomienda dejar de usar Face ID y huellas dactilares a favor de contraseñas o PINs, especialmente si quieres mantener tu privacidad intacta.

Face ID, Touch ID y lectores de huellas son funcionalidades que se han vuelto fundamentales en la actualidad en los dispositivos de Apple, pero ¿realmente son seguras? Aceptar términos a la ligera puede impactar gravemente en la privacidad.

Kim Key, experta en ciberseguridad, afirma que, si bien es una característica cómoda, hay ciertos riesgos relacionados con el acceso a información sensible.

Así como la protección de datos en Android ha cobrado cada vez más relevancia, en los equipos del gigante de Cupertino se siguen recomendando mejores prácticas de cuidado virtual.

La especialista cuenta su historia con respecto a la autenticación biométrica y a las passkeys para que todos los usuarios tomen las medidas necesarias antes de que sea demasiado tarde.

¿Por qué algunos expertos están abandonando Face ID?

La especialista en ciberseguridad Kim Key decidió abandonar el uso de Face ID al advertir que los métodos biométricos conllevan implicaciones legales distintas a las de las contraseñas tradicionales.

Al ser la huella o el rostro un rasgo físico y no un conocimiento memorizado, han surgido vacíos jurídicos donde las autoridades logran requerir el desbloqueo forzado de un teléfono mediante escaneo facial o dactilar cuando no pueden exigir una clave numérica.

Un caso representativo de esta diferencia ocurrió con la periodista Hannah Natanson, a quien los investigadores no pudieron acceder a su iPhone protegido con el Modo de Aislamiento de Apple, pero sí consiguieron una orden judicial para forzar el acceso a otro de sus equipos mediante autenticación biométrica.

Si bien estas circunstancias no afectan al usuario común día a día, demuestran que las contraseñas ofrecen un nivel de protección jurídica superior ante eventuales inspecciones de terceros.

Aunque la biometría es sumamente segura frente a delitos comunes y procesa sus datos de forma local, Key sostiene que las personas con información confidencial deben valorar si la practicidad justifica estos vacíos legales.

En su caso personal, adoptó definitivamente los códigos manuales tras la pandemia, cuando el uso constante de mascarillas y gafas la llevó a comprender que prescindir de Face ID también resultaba más beneficioso para su privacidad.

¿Quiénes deberían plantearse abandonar la biometría y cómo hacerlo correctamente?

El uso de la biometría ofrece un equilibrio práctico entre comodidad y protección para la mayoría de las personas, pero Kim Key enfatiza que no resulta idóneo para todos.

Colectivos expuestos a mayor escrutinio o espionaje, así como quienes viajan a zonas con inspecciones fronterizas rigurosas, deberían considerar alternativas centradas en contraseñas complejas.

Para implementar este cambio adecuadamente, no basta con desactivar la función; se requiere borrar los registros guardados y establecer una clave extensa e independiente de otros PIN personales.

Tanto iOS como Android permiten gestionar y eliminar estos datos biométricos desde sus apartados de seguridad, garantizando que no permanezca ninguna credencial física guardada en el hardware.

Quienes demandan una capa extra de resguardo pueden apoyarse en funciones avanzadas diseñadas contra ciberataques dirigidos. Apple integra el Modo de Bloqueo para restringir conexiones y archivos vulnerables, mientras que Google cuenta con el programa Protección Avanzada, orientado a limitar permisos de aplicaciones no verificadas y asegurar cuentas corporativas o personales de alto perfil.

En definitiva, la reflexión de la especialista trasciende la pantalla de bloqueo para recordar que la privacidad integral abarca prácticas como la autenticación en dos pasos y la gestión de permisos.

Aunque el reconocimiento facial siga facilitando el día a día, sustituirlo por un código tradicional representa una decisión estratégica cuando se prioriza el control de la información sobre la inmediatez.