¿Tu móvil va lento? No es por la edad, es por esta opción que tienes mal configurada

Imagen generada con IA

En la mayoría de los casos, que un smartphone Android o iOS se quede bloqueado o que las apps se cierren se debe a problemas puntuales que suelen solucionarse con un ajuste sencillo.

Si tu móvil ya no funciona como antes, tarda en abrir aplicaciones, se congela cuando menos lo esperas o incluso se apaga sin razón aparente. Lo primero que piensas es que está a nada de estropearse, pero la realidad es que, en la mayoría de los casos, no es culpa del hardware.

Un teléfono lento no significa que está llegando al final de su vida útil, sino lo que suele ocurrir es que hay herramientas desactivadas, apps o procesos que saturan la memoria. Y aunque todo parezca ir más despacio, muchas veces el problema se resuelve con unos cuantos ajustes en el sistema.

Todo lo anterior hacen que tu móvil funcione peor de lo habitual, y sobre todo sea una opción que probablemente tienes mal ajustada y que puede estar lastrando el rendimiento sin que te hayas dado cuenta. Lo mejor es que puedes solucionarlo tú mismo y sin instalar nada.

Cabe señalar que la mayoría de los móviles pueden rendir sin problemas durante varios años, pero es normal que con el paso del tiempo comience a mostrar signos de mal funcionamiento, aunque muchos de los problemas de lentitud tienen que ver con la forma en la que usas el dispositivo

Entre los hábitos más comunes se encuentra no reiniciarlo en semanas, acumular apps innecesarias o dejar procesos activos en segundo plano, todas son situaciones frecuentes que penalizan el rendimiento del equipo, por lo que más que un móvil viejo, es falta de mantenimiento.

Ajustes para que tu móvil funcione como el primer día

Reinicia el dispositivo: Parece una obviedad, pero reiniciar es uno de los pasos más efectivos, porque ayuda a liberar memoria RAM, cierra tareas que se quedan colgadas y refresca todo el sistema. Si nunca apagas el móvil, puede que esté funcionando a medio gas desde hace días.

Comprueba tu conexión WiFi: A veces no es culpa del teléfono, sino de la red, por lo que una mala conexión da la sensación de lentitud en el sistema operativo. Si las apps se abren rápido, pero los vídeos tardan una eternidad en cargar, es probable que sea tu WiFi lo que falla, no tu dispositivo.

Actualiza el sistema operativo: Las actualizaciones no solo incorporan funciones nuevas, también corrigen errores que pueden afectar directamente al rendimiento. Un sistema desactualizado puede tener procesos mal optimizados que ralentizan todo sin avisar.

Elimina apps innecesarias: Si instalas muchas apps que luego olvidas o ya no usas, algunas siguen funcionando en segundo plano, consumen batería o espacio, y ralentizan el sistema. Para solucionarlo, haz una limpieza, por lo que debes eliminar las que no te aportan nada y revisar qué permisos tienen las que conservas.

Borra la caché: La caché almacena datos temporales para agilizar ciertos procesos, pero con el tiempo puede acumular archivos corruptos o pesados que hacen justo lo contrario. Borrar la caché libera espacio y ayuda a que el móvil funcione con más soltura.

Restablece el móvil si nada mejora: Si después de hacer todo lo anterior el móvil sigue lento, puedes optar por un restablecimiento de fábrica. Es una solución más drástica, pero efectiva, porque elimina errores y deja el sistema limpio, como el primer día. Eso sí, haz copia de seguridad antes.

Llama a soporte técnico: Si has hecho todo y el problema persiste, puede que el hardware esté fallando. Una batería degradada, un chip dañado o un sobrecalentamiento son cosas que no vas a poder arreglar por tu cuenta. En ese caso, lo mejor es dejarlo en manos del servicio técnico.

La función que casi nadie toca y puede estar haciendo tu móvil más lento

Una de las causas más frecuentes —y menos visibles— de que el móvil funcione mal tiene que ver con las apps que trabajan en segundo plano. Aunque cierres la app, muchas siguen ejecutando procesos, sincronizan datos, se conectan a internet o incluso activan la localización sin avisarte. Todo eso consume recursos, batería y ralentiza el sistema.

Otra configuración poco conocida que influye en la fluidez es la de las animaciones del sistema. Si accedes a las Opciones de desarrollador, puedes reducir o incluso desactivar las animaciones de ventanas, transiciones o duración de animación. Al final, el móvil no se volverá más potente, pero sí más rápido. 

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