Por qué lo primero que deberías hacer al entrar en tu hotel es meter el mando de la tele en una bolsa de plástico

Mando a distancia en una bolsa de plástico
Mando a distancia en una bolsa de plásticoImagen generada con IA

El objetivo es reducir una de las superficies más contaminadas de los hoteles. El mando puede acumular microorganismos, grasa, restos de comida o bacterias como el E. coli.

Cuando entras en una habitación de hotel, sueles fijarte primero en la cama, el baño o el estado general de limpieza. Pero uno de los objetos que más suciedad acumula suele pasar completamente desapercibido: el mando de la tele.

Si bien puede parecer una exageración, algunos expertos en higiene recomiendan algo tan simple como meterlo dentro de una bolsa de plástico o, al menos, lavarse las manos después de utilizarlo.

Cabe señalar que esta razón no tiene nada que ver con paranoia ni con pensar que los hoteles son lugares insalubres, sino que el problema está en cómo funcionan las superficies que usan muchas personas en el día.

El mando de la tele pasa de mano en mano constantemente

A diferencia de otras zonas de la habitación que reciben limpieza profunda, el mando a distancia es uno de esos pequeños objetos que se manipulan continuamente y que muchas veces no reciben el mismo nivel de atención.

Cada huésped lo toca varias veces al día, normalmente mientras come, descansa o utiliza el móvil. Eso provoca acumulación de grasa, bacterias y microorganismos asociados al contacto humano, como el E. coli.

Por eso algunos estudios y expertos en limpieza de hoteles llevan años señalando que una de las superficies con más contacto dentro de una habitación es la más sucia de todas.

La recomendación de usar una bolsa de plástico funciona simplemente como una barrera física. No elimina bacterias ni sustituye la limpieza, pero reduce el contacto directo con una superficie que ha pasado por decenas o incluso cientos de manos distintas.

Muchos hoteles comenzaron a sellar mandos después de la pandemia precisamente para transmitir sensación de desinfección y reforzar protocolos de higiene para los clientes.

Aun así, algunos expertos en limpieza siguen recomendando precauciones básicas, especialmente en objetos pequeños que pueden limpiarse menos a fondo que otras zonas más evidentes.

La pandemia cambió la forma de mirar estas superficies

Antes de COVID-19, muy poca gente pensaba en interruptores, pomos o mandos a distancia como elementos especialmente problemáticos, pero la pandemia cambió completamente esa percepción.

Hoy existe mucha más conciencia sobre las llamadas "superficies de alto contacto", es decir, objetos que pasan constantemente de una persona a otra durante el día.

Eso no significa que cualquier contacto vaya a provocar enfermedades automáticamente, pero para la mayoría de personas, el riesgo sigue siendo relativamente bajo si mantienen hábitos normales de higiene.

El objetivo de estas recomendaciones no es generar miedo hacia los hoteles ni insinuar que las habitaciones están llenas de peligros invisibles. La mayoría mantiene estándares razonables de limpieza y protocolos bastante estrictos.

La cuestión es más simple: algunas superficies aparentemente limpias concentran muchísimo contacto humano y suelen pasar desapercibidas dentro de las rutinas normales de limpieza.

Y precisamente por eso, hábitos pequeños, como lavarse las manos después de utilizar ciertos objetos compartidos o evitar tocarse la cara constantemente, siguen siendo medidas bastante razonables.

El mando de la televisión se ha convertido en un ejemplo curioso de cómo cambiaron los hábitos de higiene después de la pandemia. Durante años fue un objeto invisible dentro de cualquier habitación de hotel, pero es el más sucio de todos los objetos.

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