¿Adiós, programadores? Dibakar Ghosh, experto en tecnología sin conocimiento de programación: "Mi aplicación favorita de Linux no existía en Windows, así que creé una mejor con Claude"

Un experimento con Claude muestra cómo la inteligencia artificial permite crear apps sin saber programar y resolver carencias de Windows cuando una herramienta solo existe en Linux.
No hay duda de que la inteligencia artificial avanza tan rápido que ya no solo sirve para generar imágenes o responder preguntas, sino que también empieza a cambiar la forma en que se crea software.
Hasta hace poco, desarrollar una app exigía saber programar, entender lenguajes y pelearse con errores difíciles de interpretar. Ahora, con herramientas como Claude, una persona puede describir lo que necesita y convertir esa idea en una app funcional.
Cabe señalar que sorprende, pero se puede, y no en cualquier proyecto ni con cualquier nivel de complejidad, pero sí en herramientas pequeñas pensadas para resolver un problema concreto.
Tal y como comentan desde How-To Geek, Dibakar Ghosh lo comprobó al crear una aplicación para Windows inspirada en Gwenview, una de sus herramientas favoritas de Linux.
Una app de Linux que no encontraba equivalente en Windows

Ghosh echaba de menos Gwenview, un visor de imágenes del ecosistema KDE Plasma que muchos usuarios de Linux utilizan para revisar fotos de forma rápida y hacer ajustes sencillos sin abrir un editor.
Permite navegar por carpetas de imágenes, ampliar archivos, rotarlos, recortarlos y hacer pequeñas modificaciones. Es una app ligera, muy cómoda para quien trabaja con muchas capturas o fotografías.
El problema es que esa experiencia no estaba disponible en Windows tal como él la quería, pero en lugar de resignarse a usar otra alternativa, decidió crear su propia versión para el sistema de Microsoft.
La diferencia es que no lo hizo como lo habría hecho un programador de toda la vida, escribiendo cada parte del código desde cero, sino guiando a Claude mediante instrucciones.
Crear una aplicación hablando con una IA
Claude funciona como un asistente de inteligencia artificial desarrollado por Anthropic que puede entender instrucciones complejas, generar código, explicar errores, proponer mejoras y ayudar a organizar un proyecto.
Su gran ventaja es que permite empezar desde el lenguaje natural: el usuario describe qué quiere construir y la IA traduce esa idea en una solución.
En el caso de Ghosh, el proceso consistió en explicar a Claude qué tipo de aplicación quería: una herramienta para Windows inspirada en Gwenview, centrada en visualizar imágenes y trabajar con ellas de forma rápida.
Después llegó la parte importante, que era probar el resultado, detectar fallos, pedir cambios y repetir el proceso hasta obtener una versión útil.

Esto no significa que Claude haga magia, ya que la IA puede escribir código, pero alguien tiene que decidir qué debe hacer la aplicación, comprobar si funciona y corregir el rumbo cuando algo falla.
Según Ghosh, utilizó la herramienta de IA en un contexto asociado a un plan de pago de 20 dólares, pero conviene matizarlo, ya que eso no significa que crear una app cueste siempre esa cantidad exacta.
El coste depende del plan elegido, del tiempo dedicado, pero sobretodo de las herramientas usadas durante el proceso. Al final, el resultado fue una aplicación funcional para Windows que cubría la necesidad que tenía: contar con una alternativa propia a Gwenview.
No era un producto comercial ni una prueba de que cualquiera pueda crear software profesional en unos minutos, pero sí un ejemplo claro de cómo la IA reduce la barrera de entrada.
Claude no elimina a los programadores, pero cambia quién puede crear software
El caso de Dibakar Ghosh muestra que la IA permite que usuarios sin conocimientos avanzados de programación puedan crear prototipos, utilidades personales y pequeñas apps adaptadas a su forma de trabajar.
Aun así, los programadores siguen siendo necesarios, donde una app requiere seguridad, mantenimiento, buen rendimiento, así como actualizaciones. Claude puede acelerar el camino, pero no sustituye el criterio profesional en proyectos complejos.
La lectura más interesante no es que los programadores vayan a desaparecer, es que crear software empieza a estar al alcance de más personas. Quien tenga una necesidad puede intentar construir la suya con ayuda de una IA.
