Glass UI vuelve a Linux gracias a los colaboradores de KDE

Dos antiguos conocidos de la interfaz de KDE vuelven a ser noticia: los temas Oxygen y Air, que marcaron la era de KDE 4, se están restaurando para Plasma 6.7.
Si ya tienes bastantes años a la espalda haciendo uso de Linux, seguro que los nombres de Oxygen y Air te suenan de algo (coloquialmente se conocen como Glass UI). Para aquellos que estén más perdidos, son los temas de escritorio que marcaron un antes y un después en la época de KDE y que vienen de la fama de la interfaz de Aero en Windows 7.
Oxygen, por un lado, venía con una estética más oscura y con un toque de ventana con transparencia, muy parecido al Liquid Glass de Apple, que fue el diseño por defecto desde KDE 4.0; más tarde le dio el relevo Air, más claro, más aireado y con el blanco como base.
El problema es que ese aspecto de transparencia, poco a poco, se fue quedando atrás, aunque nunca desapareció del todo. Oxygen perduró incluso en Plasma 5 y 6 y Air acabó siendo retirado por completo del escritorio.
Ahora, gracias a un grupo de colaboradores de KDE, ambos temas se están reviviendo y modernizando para el lanzamiento de Plasma 6.7, previsto para el 16 de junio de 2026.

Este proyecto tiene al mando al colaborador de KDE Filip Fila, junto al diseñador original de Oxygen, Nuno Pinheiro, y varios desarrolladores más. La idea no es copiar como tal el diseño de 2008, sino traer esos temas al presente, adaptándolos a cómo funciona Plasma hoy, pero manteniendo el espíritu que los hizo icónicos.
En el caso de Oxygen, el equipo ha rehecho por completo el panel de tareas, que ahora se adapta a la orientación, así que si lo pones verticalmente, se comporta como debe. También se han añadido detalles que faltaban, como el indicador de ventana minimizada y switches que de verdad parecen botones de encendido/apagado.

Además, se ha corregido un fallo de esquema de colores que hacía que algunos widgets, como el Monitor de Sistema, tuvieran texto difícil de leer, y se ha integrado opacidad adaptativa activa por defecto, de forma que el sistema aplica la transparencia sin tirar por tierra la legibilidad.
En cuanto a Air, se le ha sometido a un lavado de cara, pero manteniendo su esencia de transparencia, ligereza y luminosidad. El tema ahora incluye un desenfoque detrás de los widgets.
El panel también se ha cambiado y se han diseñado una cabeza y un pie nuevos para el escritorio y se han creado iconos SVG propios para los switches.
Ubuntu rompe una norma no escrita de Linux
Y siguiendo con las novedades en distribuciones de Linux, recientemente se pudo conocer que Ubuntu está rompiendo una especie de regla no escrita de Linux: el requisito mínimo de hardware acaba superando al de Windows 11. En concreto, hablamos de la nueva versión base de Canonical, Ubuntu 26.04 LTS Resolute Raccoon.
Hasta ahora, una de las grandes ventajas de los sistemas tipo Linux era que podían funcionar en ordenadores antiguos, con poca RAM y procesadores muy básicos. Ubuntu, sin embargo, ha subido el listón de sus requisitos mínimos, y en algunos casos ya pide más que Windows.
La página oficial de Ubuntu había mantenido durante años un nivel de requisitos muy comedido: 2 GHz, 4 GB de RAM y 25 GB de disco.
Para la próxima versión, esos requisitos cambian y, según las notas de esta versión, el sistema ahora recomienda al menos 6 GB de RAM en el escritorio, junto a un procesador dual‑core de 2 GHz y 25 GB de almacenamiento. Esto supone un duro golpe para esos PC que funcionaban perfectamente para tareas menores con 4 GB o incluso 2 GB de RAM.
Comparado con Windows 11, que oficialmente pide solo 4 GB de RAM, aunque todo el mundo recomiende 8 GB, Ubuntu 26.04 se sitúa justo en medio y exige más que la mínima de Windows, pero coincide con la idea de que quedarse con lo mínimo no es lo que realmente se recomienda si buscas una experiencia de uso lógica.

Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.
