Si lo tienes más grande, pagas más impuestos: la polémica propuesta para frenar la invasión de los SUV y coches grandes que podría llegar pronto a España: "Son un peligro para niños y peatones"

Mujer con gesto de sorpresa señalando tres coches aparcados
Mujer con gesto de sorpresa señalando tres coches aparcadosMontaje

T&E y Clean Cities proponen limitar a 85 cm la altura del capó y a 192 cm la anchura de los coches, con efecto sobre nuevas homologaciones desde 2033 y todas las ventas desde 2036.

Encontrar un lugar libre para aparcar en una ciudad nunca ha sido sencillo, pero en los últimos años hay algo que lo complica todavía más: muchos coches ya no caben igual que antes debido a que son más largos y grandes.

Y es que el tamaño medio de los vehículos ha crecido de forma constante, sobre todo por el éxito de los SUV, que se han vuelto bastante populares en los últimos años debido a que son un excelente formato de transporte.

Los fabricantes han ido lanzando modelos más grandes porque el mercado los pide, ya que ofrecen una posición de conducción elevada, más presencia en carretera, así como una sensación de seguridad para quienes viajan dentro.

Pero el problema es que ese crecimiento no se queda dentro del concesionario debido a que afecta a las ciudades, al espacio que ocupan los coches y a la seguridad de quienes caminan junto a ellos.

Los coches han crecido y seguirán haciéndolo

Los coches ahora son más largos y grandes
Los coches ahora son más largos y grandesCleanCities / T&E

Según los datos citados por Today.it, los SUV crecen alrededor de 1,2 centímetros cada año. Si bien puede parecer poco, acumulado durante décadas cambia por completo el tamaño del parque móvil.

Un coche vendido en Europa medía de media 4,09 metros de largo en el año 2000. En 2025, esa longitud ya se sitúa en 4,38 metros y, si la tendencia continúa, los expertos estiman que en 2040 podría llegar hasta los 4,56 metros.

Es importante mencionar que la evolución no afecta solo al largo, sino que los coches que se venden en Europa también son cada vez más anchos y altos.

Eso significa que ocupan más sitio al aparcar, dejan menos margen en calles estrechas y reducen el espacio disponible para el resto de usuarios. En ciudades diseñadas hace décadas, esta diferencia empieza a notarse.

Menos espacio público y menos aparcamiento

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El crecimiento de los coches tiene una consecuencia directa: donde antes cabían más vehículos, ahora caben menos. Según el análisis publicado por la ONG Transport & Environment y Clean Cities, si no se actúa, Europa podría perder entre un 8,5 % y un 14 % de su capacidad de aparcamiento en la vía pública para 2040.

Cabe señalar que el impacto sería visible en grandes ciudades, ya que el mismo análisis señala que Roma corre el riesgo de poder albergar entre 58.000 y 95.500 coches menos, mientras que Milán podría perder capacidad para entre 17.000 y 28.000 vehículos.

Los SUV y los coches grandes suelen tener un frontal más alto que los turismos tradicionales, una altura que puede empeorar las consecuencias de un atropello, porque el impacto se produce en zonas más delicadas del cuerpo.

También puede aumentar los puntos ciegos delante del vehículo, especialmente peligrosos para niños y peatones de baja estatura. Para un conductor, un coche grande puede transmitir protección, pero para quien cruza la calle, el riesgo puede ser mayor.

Por eso las organizaciones que estudian la movilidad urbana insisten en que el tamaño de los coches grandes y SUV debe formar parte del debate sobre seguridad vial.

La propuesta: más impuestos para los coches más grandes

Para frenar esta tendencia, Transport & Environment y Clean Cities proponen que los vehículos de mayor tamaño paguen más impuestos. La idea no consiste en prohibir los SUV, sino en hacer que su impacto tenga un coste proporcional.

La propuesta plantea una fiscalidad que no mire solo las emisiones o el motor, sino también el tamaño, el peso y el espacio que ocupa cada coche, ya que esta situación comienza a ser un peligro para los peatones, pero sobre todo para niños y abuelos.

Por ello, quien utilice un vehículo más grande en entornos urbanos pagaría más porque consume más espacio público y puede generar más riesgos para los usuarios vulnerables.

Y es que el crecimiento de los SUV ha dejado de ser una simple cuestión de gustos. Si los coches siguen aumentando de tamaño, las ciudades tendrán menos aparcamiento, calles más tensionadas y más dificultades para proteger a peatones.

Por eso Europa empieza a mirar el tamaño del coche como un problema público, donde la pregunta ya no es solo cuánto contamina un coche, sino cuánto espacio ocupa y qué consecuencias tiene para todos los demás.

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