Un estudio aumenta hasta el 2,3% la degradación media anual de las baterías de los coches eléctricos

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La degradación media anual de la batería de los coches eléctricos se ha multiplicado en 2025, el 3% podría suponer un punto de inflexión para los conductores.

La flota de coches eléctricos sigue creciendo en España, pero a un ritmo más lento de lo esperado. Los conductores siguen encontrando obstáculos como una deficiente infraestructura de carga o la propia autonomía de los vehículos.

Un nuevo estudio supone otro duro golpe para fabricantes y conductores tras analizar 22.700 modelos de 21 marcas distintas. La degradación media anual de las baterías de iones de litio de los coches eléctricos está aumentando.

Un 2,3% de degradación media más

Batería coche eléctrico
La degradación de la batería de los coches eléctricos se multiplica.

Las baterías de los coches eléctricos sufren especialmente con el frío extremo, la vida útil también se reduce con unos malos hábitos de carga, una conducción agresiva o golpes. Un estudio elaborado por Geotab ha analizado el rendimiento de cientos de modelos en el mercado.

El resultado no es positivo. La degradación media anual de las baterías de vehículos eléctricos era del 1,8% en 2024, la cifra sube a 2,3% para el mismo periodo del año anterior, un aumento del 0,5%.

"La salud de las baterías de los vehículos eléctricos sigue siendo sólida, incluso a medida que los vehículos se cargan más rápido y se utilizan de forma más intensiva", confirma Iván Lequerica, vicepresidente de EMEA en Geotab.

Menor rendimiento en las baterías de los coches eléctricos

Los resultados del último estudio de degradación de las baterías no son alarmantes, pero tampoco son positivos para los conductores. El informe elaborado por Geotab podría adelantarse a una tendencia peligrosa en un mercado que empieza a despuntar.

Lequerica ha acabado con la preocupación de los propietarios. "Nuestros últimos datos muestran que las baterías siguen superando con creces los ciclos de sustitución previstos por la mayoría de las flotas", confirma tras conocer los resultados.

Los hábitos de los propios conductores han influido en este aumento de la degradación. La velocidad de carga tiene ahora un papel mucho más relevante en el envejecimiento de las baterías, por lo que cada vez más marcas ofrecen funciones de carga inteligente.

Iván Lequerica recomienda encontrar un equilibrio entre velocidad de carga y rendimiento a largo plazo. Los conductores que superan continuamente los 100 kW, tendrán una degradación mayor.

Si se mantiene la velocidad de carga ultrarrápida sin funciones para cuidar la batería, la degradación seguirá creciendo. Los hábitos de los conductores podrían elevar la degradación al 3% anual.

Ese 3% marcaría la diferencia a largo plazo. El coche eléctrico perdería el 6% de autonomía en dos años, el 15% en cinco o el 30% en una década de uso. "Utilizar la menor potencia de carga que permita cubrir las necesidades operativas puede marcar una diferencia", según Lequerica.