Ni Tesla ni Twitter, el peor negocio de Elon Musk es una casa de lujo que lleva años con okupas

El dueño de X es un genio de los negocios, pero el peor de todos fue comprar la casa de Gene Wilder, porque ya no es suya, y además le prestó el dinero al comprador, que no ha devuelto. Hasta en esto Musk es único.
La persona más rica del mundo es un empresario peculiar, que aplica sus propios métodos con sus empresas. Unas veces le sale bien, y otras no tanto. El peor negocio de Elon Musk es muy curioso: compró la casa del actor Gene Wilder por siete millones de dólares, y ha terminado sin casa y sin dinero. ¿Qué ha pasado?
Poca gente lo sabe, pero uno de los actores favoritos de Elon Musk es Gene Wilder, famoso por su papel de Willy Wonka en la clásica Willy Wonka y la fábrica de chocolate, o como incompresiblemente se llamó en España, Un mundo de fantasía. Pero tuvo otros grandes éxitos como El jovencito Frankenstein, o El expreso de Chicago.
Elon Musk compró en 2013 la casa de Bel-Air donde vivió el mítico actor, en Los Angeles, por 6,7 millones de dólares. Estuvo viviendo allí unos años. Cuando Gene Wilder falleció en 2016, decidió convertirla en una casa museo.
La casa de Willy Wonka, el peor negocio de Elon Musk
El actor había dejado numerosas propiedades personales en la mansión, y el dueño de X no tocó ninguna de ellas el tiempo que vivió allí, para preservar su memoria.
Pero en 2020 Musk decidió vender todos sus inmuebles, e irse a vivir a una casa prefabricada de apenas 45.000 euros.
Puso a la venta la casa de Gene Wilder por siete millones de dólares, con una condición: que el nuevo dueño no tocase los objetos personales del actor, y dejase su habitación como estaba.
Era una condición que mucha gente no aceptaría, pero tuvo suerte (o eso creía): el sobrino del actor, Jordan Walker-Pearlman, se ofreció a comprarla, aunque no tenía tanto dinero para pagarla.
Entonces el CEO de Tesla hizo algo que solo puede hacer un millonario excéntrico como él. Le prestó 6,7 millones de dólares al sobrino de Gene Wilder para que comprase la casa, y le iría devolviendo el dinero con mensualidades.
Jordan Walker-Pearlman, cineasta, tenía intención de rodar una película autobiográfica llamada The Requiem Boogie, y la casa era perfecta porque allí pasó muchos días de su infancia. Con el dinero que sacaría de la película, y otros proyectos, iría pagando al CEO de SpaceX.
La decisión de Elon Musk no tiene lógica financiera: prestó el dinero al comprador de su casa, para comprarla. Es decir, básicamente se la regaló, a cambio de futuros cobros mensuales.
Pero hay que entender su punto de vista: la casa de Gene Wilder quedaba en manos de su sobrino, y quién mejor que alguien de la familia para preservarla.
Por desgracia, como tantas otras cosas, todo se torció con la pandemia. Los cines cerraron y los cineastas se quedaron sin trabajo, así que Jordan Walker-Pearlman no pudo hacer películas y, por tanto, no ingresó dinero.
El sobrino de Gene Wilder dejó de pagar las mensualidades a Elon Musk, que terminó denunciándole por impago.
Hay que decir que, según el propio Jordan Walker-Pearlman, la relación entre ellos es de respeto, ya que él entiende que Elon Musk exija su dinero, y a su vez el dueño de X sabe que la razón del impago es la pandemia.
Puesto que era el dueño de la casa, podría devolvérsela, pero Pearlman decidió ponerla a la venta en 2024 por 12,9 millones de dólares, con la intención de hacer negocio, para devolver el dinero a Musk y sacarse un extra.
Ha bajado el precio a 9,5 millones, pero sigue sin venderse. Así que Elon Musk se ha quedado sin casa, sin dinero, y con sus deudores viviendo como okupas en la casa. Sin duda, su peor negocio.

