David Delony, experto en Linux: "He probado las 4 distros de Linux que todo el mundo odia, y no son tan malas"

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Peores distros de LinuxMontaje/Freepik
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¿Las peores distribuciones de Linux son realmente tan malas? Delony analiza a profundidad Kali, Manjaro y otros sistemas para ver su rendimiento y utilidad real.

¿Las mejores distribuciones Linux? Todo el mundo se pregunta lo mismo, pero no se enteran de que las peores de la lista de muchas personas, tal vez no son tan malas después de todo

Sí, Ubuntu, Linux Mint y las demás populares que todo el mundo recomienda, es evidente que son las opciones más seguras, pero no las únicas y tampoco quiere decir que las demás no tengan mucho que dar. 

La realidad es que sigue habiendo dudas con respecto a unas de las que no son tan conocidas y por eso el experto en Linux, David Delony, decidió comprobarlo por sí mismo al probar cuatro de las distribuciones que suelen aparecer en listas de las más cuestionadas por los usuarios.

Kali Linux y Manjaro: dos distribuciones incomprendidas por motivos muy distintos

Hoy en día es complicado encontrar la distro "perfecta" porque existen tantas que hay que analizar muy bien las características que ofrecen. De hecho, no solo se trata de ver las populares y ya, sino que hay que considerar cosas con entornos de escritorio y los beneficios.

Esto es lo que hizo el experto en cuestión, pues estuvo analizando unas de las distribuciones más criticadas, empezando por Kali Linux. Está basada en Debian y es conocida  por contar con varias herramientas de seguridad informática.

Según explica, gran parte de las críticas hacia Kali no se deben a un mal funcionamiento del sistema, sino a que muchos usuarios intentan utilizarla como si fuera una distribución de escritorio convencional cuando en realidad fue diseñada para profesionales de la ciberseguridad.

No quiere decir que no sirva para actividades cotidianas. El verdadero problema es que las personas tienen expectativas deliberadas sobre ellas, pensando que puede ser una alternativa a Ubuntu, cuando en realidad hay una gran diferencia debido a su composición principal.

Eso sí, tiene una ventaja, la cual es que se centra en un entorno único en el que se le instalan las utilidades por separado. En general, tiene una interfaz aceptable y buenas funciones, pero para los principiantes resulta una distro confusa.

Sin los conocimientos técnicos necesarios, termina siendo algo difícil de terminar de aceptar como un sistema operativo doméstico común. De igual manera, sí tiene cosas como entorno de escritorio Xfce y puntos clave que ofrecen un buen rendimiento y minimalismo, haciendo que sea agradable, aunque no para todos.

En cuanto a Manjaro, el segundo que probó, está basado en Arch Linux. El análisis indica que es tradicionalmente reservada para usuarios avanzados porque lo asimilan como Arch, desde su instalación hasta la configuración y ciertas características, pero en realidad no es tan complejo.

Manjaro fue creado para simplificar todo eso y es bastante fácil de adaptarse. Delony considera que parte del rechazo hacia Manjaro proviene precisamente de usuarios puristas de Arch Linux, aunque en la práctica encontró una distribución plenamente funcional y perfectamente válida para utilizar como sistema principal.

Slackware y Void Linux demuestran que lo diferente no siempre es peor

Howtogeek

Otra de las distribuciones analizadas fue Slackware, uno de los proyectos Linux más veteranos que siguen activos en la actualidad. Fundada por Patrick Volkerding en 1993, ha recibido críticas por ser demasiado anticuado y no avanzar en comparación con otras distros.

Ese sistema conserva herramientas tradicionales y un enfoque menos automatizado que alternativas modernas. Delony observó que Slackware sigue transmitiendo sensaciones similares a las de décadas atrás.

El instalador basado en texto, la gestión más manual de paquetes y un ritmo de actualizaciones más conservador hacen que no sea la opción ideal para quienes buscan comodidad inmediata.

Aun así, destaca que es estable, funcional y fiel a una filosofía que muchos usuarios valoran precisamente por mantenerse alejada de modas y cambios constantes. La cuarta distribución fue Void Linux, un proyecto relativamente joven que destaca por no utilizar systemd, el popular sistema de inicio presente en la mayoría de distribuciones modernas.

En su lugar, emplea runit para gestionar procesos y servicios. Este detalle lo ha convertido en una alternativa interesante para quienes prefieren configuraciones más ligeras o buscan una experiencia en Linux. De igual forma se comprobó que es altamente funcional.

La principal conclusión de David Delony es que muchas de las distribuciones consideradas "malas" simplemente están dirigidas a públicos distintos. Kali Linux apunta a especialistas en seguridad, Manjaro facilita la experiencia Arch, Slackware mantiene una filosofía clásica y Void Linux apuesta por una arquitectura alternativa. 

Precisamente ahí está una de las mayores ventajas de Linux: la posibilidad de elegir un sistema operativo adaptado a tus necesidades. Como demuestra esta experiencia, la reputación de una distribución no siempre refleja su calidad real, sino el tipo de usuario para el que fue diseñada.