Es oficial, despídete de tu viejo ratón, incluso en Linux: eliminan los controladores para hardware de entrada obsoletos en Linux 7.1

Eliminan los controladores para hardware de entrada obsoletos en Linux 7.1
Eliminan los controladores para hardware de entrada obsoletos en Linux 7.1Generada con IA

Linux 7.1 sigue con su limpieza interna y ahora ha decidido que es hora de dejar atrás algunos componentes bastante antiguos, eliminando su soporte.

Desde el lanzamiento de Linux 7.0, lo cierto es que se están haciendo bastantes cambios en el sistema operativo, con la idea de dejar bastante lastre atrás que solo añade más problemas al mantenimiento del kernel.

Por ejemplo, recientemente se pudo conocer el adiós definitivo al soporte para los procesadores i486. Hablamos de los chips que Intel lanzó hace más de tres décadas y que dejaron de fabricarse en 2007. Torvalds y su equipo han empezado a borrar configuraciones y a limpiar código antiguo que era una molestia.

Para el equipo, este tipos de cambios son un mal menor. Eliminar soporte para el i486 no se ve como una pérdida, sino como una limpieza necesaria. Se sabe que ocupa 14.104 líneas de código en el kernel, y se aligeraría el peso en 80 ficheros. Además, muchos desarrolladores coinciden en que los sistemas modernos ya no necesitan estas capas de compatibilidad.

Ahora es el turno de controladores de ratones y teclados que ya probablemente estén cogiendo polvo en algún cajón. Lo cierto es que mantenerlos no tiene ningún sentido. Hablamos, por ejemplo, de ratones que se conectaban a una tarjeta ISA en los años 90.

Linux 7.1 ha marcado una línea roja y ha decidido descartar definitivamente elementos del pasado

La gran pregunta es qué ha sucedido para que esto se produzca ahora y no hace ya unos cuantos años. La respuesta está en la inteligencia artificial. 

Actualmente, los desarrolladores están usando la IA para encontrar fallos y errores en el código de Linux y, como te puedes imaginar, estas herramientas están enviando una enorme cantidad de informes de errores sobre componentes tan antiguos que ya nadie sabe muy bien cómo funcionan. 

En lugar de gastar tiempo y energía arreglando fallos de un ratón de 1995 que nadie usa, aquellos que están al mando del kernel han preferido, de una forma muy coherente, borrar directamente esos controladores y centrarse en lo que realmente importa hoy en día.

Además, hay una razón técnica de peso detrás de esta limpieza. Como antes se ha comentado, Linux 7.1 está empezando a retirar el soporte para los procesadores i486. Con esto, si el cerebro del ordenador ya no es compatible, no tiene ningún sentido que los ratones y teclados de esa época sigan estando presentes. 

En cuanto a los más afectados, hablamos de ratones que necesitaban su propia tarjeta pinchada en la placa base para funcionar. Controladores de marcas como Microsoft, Logitech o ATI XL acaban de pasar a mejor vida, aunque fuesen los reyes de Windows 95.

Por otro lado, también han borrado el soporte para el panel táctil del Palm Top PC 110, un pequeño ordenador japonés de 1995 que hoy ya es directamente una reliquia. Lo mismo ha pasado con las pantallas táctiles de principios de los 2000, como el modelo MK712 de MicroClock. 

Pero no todo son despedidas negativas y también ponen fin a una de las quejas históricas de Linux

También hay hueco para las mejoras. El equipo también ha estado mejorando un aspecto que busca poner fin a una de las grandes quejas de los usuarios: la lentitud al mover archivos entre Linux y Windows.

Hasta ahora, si tenías un arranque dual, usar tus carpetas de Windows (formato NTFS) desde Linux era un proceso pesado. El nuevo driver NTFS reescrito desde cero que llega con Linux 7.1 quiere cambiar esto. El objetivo ahora es que abrir o mover archivos desde un disco de Windows en Linux funcione sin problema alguno.

Durante años, Linux ha tenido diferentes formas de trabajar con NTFS. La más usada era NTFS-3G, que funciona fuera del núcleo del sistema. Si bien no daba problemas, era más lenta, porque todo pasa por un proceso intermedio.

Después llegó NTFS3, que ya estaba dentro del núcleo de Linux desde la versión 5.15. Era más rápido, pero no ha tenido mucho mantenimiento con el tiempo, y eso ha hecho que se quede algo atrás.

Ahora llega una tercera opción en Linux 7.1: un nuevo driver que se mete directamente en el núcleo del sistema y está pensado para funcionar como cualquier sistema de archivos actual.

Las primeras pruebas ya dejan bastante claro el cambio, a mejor. En escritura de archivos, el nuevo sistema es un poco más rápido que el anterior, aunque la diferencia no es enorme en tareas simples. Donde realmente se nota el cambio es cuando hay mucho movimiento de datos a la vez. En esos casos, la mejora puede ser muy grande, llegando incluso a duplicar el rendimiento en algunas situaciones.

Ver sus artículos

Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.