Linux 7.1 arregla su gran punto débil: la compatibilidad con Windows

Linux 7.1 y Windows
Linux 7.1 y WindowsGenerada con IA

Linux da un paso importante para acercarse al mundo Windows como nunca antes. Un cambio en su kernel quiere acabar con años de problemas de compatibilidad.

La llegada de Linux 7.0 ha supuesto un antes y un después y trae consigo grandes mejoras. Pese a sus problemas previos al lanzamiento, lo cierto es que Linus Torvalds rápidamente puso su foco en Linux 7.1. Ahora buscan cambiar por completo su relación con Windows.

El sistema incluirá un nuevo driver para NTFS, que es el formato que usa Microsoft en casi todos sus discos.

Para que te hagas una idea, hasta ahora, usar este tipo de discos en Linux era posible, pero lejos de ser perfecto. Funcionaba, pero con bastantes problemas. A veces iba lento, a veces no funcionaba directamente, y casi siempre dependía de soluciones aparte que no estaban del todo integradas en el sistema.

El objetivo ahora es que abrir o mover archivos desde un disco de Windows en Linux funcione sin problema alguno.

El gran cambio de Linux 7.1: NTFS por fin funciona de verdad dentro de Linux

Durante años, Linux ha tenido diferentes formas de trabajar con NTFS. La más usada era NTFS-3G, que funciona fuera del núcleo del sistema. Si bien no daba problemas, era más lenta, porque todo pasa por un proceso intermedio.

Después llegó NTFS3, que ya estaba dentro del núcleo de Linux desde la versión 5.15. Era más rápido, pero no ha tenido mucho mantenimiento con el tiempo, y eso ha hecho que se quede algo atrás.

Ahora llega una tercera opción en Linux 7.1: un nuevo driver que se mete directamente en el núcleo del sistema y está pensado para funcionar como cualquier sistema de archivos actual.

Este trabajo lo ha hecho Namjae Jeon, el mismo desarrollador que creó el soporte de exFAT en Linux. El proyecto empezó con otro nombre, pero ahora forma parte del sistema como el nuevo ntfs oficial.

Las primeras pruebas ya dejan bastante claro el cambio, a mejor. En escritura de archivos, el nuevo sistema es un poco más rápido que el anterior, aunque la diferencia no es enorme en tareas simples.

Donde realmente se nota el cambio es cuando hay mucho movimiento de datos a la vez. En esos casos, la mejora puede ser muy grande, llegando incluso a duplicar el rendimiento en algunas situaciones.

También hay una mejora importante al conectar discos grandes. Montar unidades de varios terabytes ahora es mucho más rápido que antes. Las pruebas de estabilidad también son positivas. Este nuevo driver ya supera más tests que la versión anterior.

Un ingeniero de Valve cambia la forma en la que Linux entiende las GPU de 8 GB

Linux ya no es lo que era antes y, desde hace ya un tiempo, es cierto que el mundo del gaming ha ido mejorando poco a poco en este sistema operativo. Ahora se ha conseguido un nuevo logro que consigue solucionar un problema de cómo el sistema gestiona la memoria de la tarjeta gráfica cuando se juega.

Un ingeniero de Valve ha trabajado en una solución que mejora el rendimiento en GPU de 8 GB, que hoy en día son el mínimo en muchos equipos de gama media. El problema no es la potencia de la gráfica, sino cómo Linux reparte la memoria en los juegos.

Hasta ahora, cuando la VRAM se llenaba, Linux movía datos del juego a la RAM del sistema. Eso evitaba que el juego se cerrara, pero hacía que todo fuera más lento y aparecieran tirones o bajadas de FPS. Esta novedad ahora lo cambia todo. 

Aquí es donde entra en juego el trabajo de la ingeniera Natalie Vock, que trabaja en el equipo gráfico de Linux en Valve. Ella se dio cuenta de que el sistema no gestionaba bien la memoria cuando la VRAM se llenaba. La solución que se ha propuesto es que Linux sepa qué aplicación estás usando en ese momento.

Para conseguir esto, se apoya en una herramienta del propio sistema llamada cgroups. Esta herramienta permite agrupar programas y darles diferentes prioridades. Así, el sistema puede distinguir entre el juego que tienes abierto en pantalla y otras cosas que están funcionando en segundo plano, sea la que sea.

Con esto, cuando la memoria de la gráfica se llena, Linux ya no actúa como le da la gana. Ahora puede decidir qué debe mantenerse y qué puede moverse sin afectar al juego. La gran ventaja de esto es que precisamente esas gráficas más baratas, las que simplemente tienen 8 GB de RAM, no sufren tanto. La gestión se hace de forma inteligente.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.