Los parches de mejora de Linux 7.1 podrían tener un efecto rebote negativo en los sistemas de 32 bits

Parches de mejora de Linux 7.1
Parches de mejora de Linux 7.1Generada con IA

Se está llevando a cabo un cambio interno en Linux que podría traer bastantes dolores de cabeza. En este caso no se trata de un error, pero sí una decisión que va a traer cola.

Linux 7.1, la nueva versión de Linux 7.0 que saldrá en poco tiempo, parece que tiene entre manos uno de esos cambios que, aunque no se ven a simple vista, tocan la base de cómo funciona todo. Hablamos de cambios en el núcleo, en la parte más profunda del sistema.

En esta ocasión, el foco está en cómo el sistema operativo de Linus Torvalds gestiona la información de los archivos, algo que, si entiendes del tema, es vital para que el sistema sepa qué es cada cosa, dónde está y cómo acceder a ella. 

La idea que tienen ahora es darle un lavado de cara al sistema y adaptarlo mejor a una actualidad dominada por arquitecturas de 64 bits. Pero, como suele pasar en tecnología, cada mejora a menudo trae algún efecto secundario. 

En este caso, si bien es cierto que resulta bastante positivo de cara al futuro, si hablamos de presente, hay un gran pero: puede afectar a sistemas antiguos que todavía siguen funcionando.

Un cambio profundo dentro del kernel que busca limpiar años de parches

La actualización ya ha llegado al código del sistema. Para que te hagas una idea de su efecto, este cambio ataca directamente a algo llamado inodos, que son identificadores internos que usa el sistema para organizar archivos. Sin ellos, Linux no sabría qué es cada fichero ni cómo gestionarlo.

Hasta ahora, en sistemas antiguos de 32 bits, ese identificador tenía un tamaño limitado. Eso obligaba a ingeniárselas para poder manejar números más grandes de forma artificial.

Con la nueva actualización, ese campo pasa a ser de 64 bits. Esto permite que el sistema sea más limpio, más moderno y más coherente con el hardware actual. El problema es lo que deja atrás y es que este cambio hace que algunas estructuras internas del sistema crezcan ligeramente en ordenadores de 32 bits.

Uno de los nombres detrás de este cambio es Jeff Layton, que lleva tiempo apoyando la idea de que se necesitaba modernizar el núcleo del sistema. Linux 7.0, teniendo en cuenta todos los cambios y mejoras que integra, parece el mejor momento.

Con este cambio, Linux pone fin a esas soluciones intermedias y simplifica el sistema. Eso también reduce errores que pueden surgir en el futuro. Pero hay una parte que sufre: los sistemas de 32 bits.

Aunque es cierto que cada vez son menos, siguen existiendo en dispositivos en industrias, sistemas embebidos y ordenadores antiguos que todavía funcionan sin problema alguno, que confían en Linux precisamente por eso y que ahora ven cómo el chollo se les podría acabar.

Linux 7.0 limpia su kernel del legado de los años 90

Lo cierto es que esta actualización del sistema operativo viene con grandes limpiezas bajo el brazo. Sin ir más lejos, Linus Torvalds y su equipo también han decidido que el próximo kernel Linux 7.0 es el momento perfecto para dejar atrás una reliquia.

Han borrado oficialmente el soporte para el driver EDAC del legendario chipset Intel 440BX. Estamos hablando de retirar a la que probablemente fue la mejor placa base de la historia, con casi treinta años a sus espaldas.

Durante casi dos décadas, Linux simplemente ha mantenido ese código por respeto o inercia, pero con la llegada de la versión 7.0, han pasado a la acción y han decidido despedirse de él.

Seguramente a muchos les traiga grandes recuerdos, ya que, en una época en la que subir la velocidad del PC era algo que todos podían hacer (y que realmente servía para algo), este chipset permitía hacer de todo. Podías comprarte un procesador Celeron 300A, que era el modelo barato, y con solo cambiar dos cosas en la placa, podías subirlo de 300 MHz a 450 MHz. Era un aumento de potencia del 50%.

El problema ahora con Linux 7.0 es su antigüedad. Cada línea de soporte para hardware de hace treinta años es una línea que debe ser revisada y probada para que no provoque errores en los sistemas actuales. Dejar esto atrás es como soltar lastre, por así decirlo, y ahora el desarrollo de Linux 7.0 puede centrarse en otros aspectos más importantes.

Pese a todo este cambio de ahora, lo más curioso es que el legado del 440BX es tan grande que todavía hoy se resiste a desaparecer del todo. En programas como VMware se sigue utilizando este chipset como la base por defecto para sus máquinas virtuales.

Ver sus artículos

Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.