Expertos avisan a los usuarios de Windows 10: “Linux no es gratis, hay un peaje muy costoso que debes pagar”

Montaje/Pexels/IA

Ni Linux Mint ni otras distros son realmente “gratis” porque hay un pequeño detalle que muchos pasan desapercibido. Este es el precio real de usar las distribuciones.

¿Quieres tener Windows 11 Home? Paga 145 euros por la licencia o, si lo prefieres, tienes la posibilidad de invertir unos 259 euros por la versión Pro. ¿Te gusta Windows 10 y no quieres irte después del fin de soporte? Una de las opciones es darle 25 euros a Microsoft para que active el ESU hasta 2026.

macOS siempre es una buena opción, pero aunque no veas una exigencia de pago por licencia, ese precio viene incluido en el producto Mac o Macbook, así que podríamos decir que cuando haces una adquisición como esa, ya pagaste por el sistema operativo. En cuanto a las distribuciones de Linux, es distinto porque no te piden ninguna suscripción, un pago por producto y tampoco exigencias como inicio de sesión obligatorio o Internet.

Sin embargo, no todo es tan genial como dicen o aparentan las distros, ya que si piensas que es completamente gratis, en realidad hay un precio por su uso que puede llegar a ser más grande de lo que esperas. Prepárate, porque Ubuntu, Linux Mint, Fedora y Debían tienen también un lado negativo.

El “impuesto al bricolaje” es el verdadero gasto que debes hacer al entrar a Linux

Todo se ve espectacular cuando te hablan de las distros, pues tienes un sistema operativo de código abierto completamente funcional, con un soporte de seguridad extenso y características que no tienen nada que envidiar a Windows o macOS.

No obstante, hay que ponerle un stop a estas recomendaciones si no se tiene la información completa sobre el uso de estos sistemas operativos y es que a pesar de que no requieren de licencias pagas, suscripciones o servicios similares, lo que sí te vas a encontrar es el “impuesto al bricolaje” (DIY tax).

Es algo que ocurre cuando hay hardware que no es apto para el kernel de Linus Torvalds o la distro en sí, conocido por algunos usuarios como el “peaje de compatibilidad”. Pero, ¿cuándo específicamente debes pagarlo? Existen algunos componentes que no son tan bienvenidos en este tipo de entorno y para poder usarlos con las distribuciones, es necesario invertir, pero no dinero.

Se trata de algo más importante que ese recurso, pues se trata del tiempo y esfuerzo. Sí, ese es el pago que le vas a deber al sistema operativo del pingüino Tux que uses, pues a veces se requieren de horas, días y hasta semanas el simple hecho de buscar soluciones para instalar los controladores necesarios para tu hardware o investigar bastante sobre los problemas de compatibilidad.

Entre algunas de las piezas con las que podrías tener inconvenientes están los chipsets Wi-Fi de Broadcom o las tarjetas Wi-Fi 7 de Intel, así también como el soporte gráfico de Nvidia, sigue dando ciertos fallos a pesar de haber mejorado un montón durante los últimos años.

Algunos de los errores que te podrías encontrar es que los drivers no sean percibidos, pantallas parpadeantes, errores de carga o fallas en actualizaciones de firmware. En pocas palabras, hay una curva de aprendizaje que puede ser muy grande cuando hay componentes que no son tan bien recibidos por las diferencias.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta la fragmentación que dificulta el encontrar tutoriales co fragilidad en distros de lanzamiento continuo como Arch o Manjaro porque no son como las de soporte a largo plazo como Ubuntu LTS. Con respecto a las apps, hay que buscar alternativas del software que necesita, como cambiar de Microsoft Office a LibreOffice y así, a menos que uses Wine.

Planifica el  Impuesto DIY antes de irte a Linux

El costo de tiempo personal es más grande de lo pensado y por eso es que hay que tratar de prepararse antes de una instalación de distribución de Linux, ya que podría requerir de mucha atención y cambios en caso de que se presenten errores.

Se recomienda revisar en la documentación del sistema para contar con un hardware con buen soporte. Al mismo tiempo, es crucial tomar una decisión con cautela, siendo algunas de las más estables y con menos probabilidades de fallos son Ubuntu, Fedora, Linux Mint y por el estilo.

Esto no quiere decir que Linux sea complicado ni nada similar, sino que requiere de su tiempo cuando no se realiza una planificación previa y se tienen en cuenta todos los parámetros que influyen en la experiencia.

Otros artículos interesantes: