De GNU a Linux: por qué se suele confundir con un sistema operativo propio

Linus Torvalds y Richard Stallman están detrás de GNU Linux, pero con visiones algo diferentes, a mitad de camino entre la filosofía y la praxis en el mundo de la tecnología.
Es muy habitual equivocarse con términos muy parecidos, como open source y software libre –o free software–, que suponen la base técnica y filosófica de otros grandes conceptos, como GNU y Linux.
A pesar de que se suele meter en el mismo saco a todo bajo el paraguas de Linux, lo cierto es que su historia es mucho más compleja, provocando incluso batallas legales y filosóficas dentro de la industria durante décadas.
Todo comenzó en la década de 1960, cuando los investigadores Ken Thompson y Dennis Ritchie, del MIT y Bell Labs (AT&T), comenzaron a buscar una plataforma de programación más ágil, lo que llevó del fracaso del proyecto Multics a Unix, basado en las conocidas como pipes (tuberías) que conectan programas.
No obstante, Unix era un sistema propietario, con lo cual su futuro quedó en manos de numerosas disputas legales y comerciales sobre el uso de este, lo que llevó a Linux y a Windows NT a adquirir la popularidad que tienen a día de hoy.
Mientras que la industria se enredaba en este tipo de disputas, un visionario del MIT llamado Richard Stallman comenzó en 1983 el proyecto GNU –cuyas siglas significan GNU's Not Unix, que se traduce al español como "GNU no es Unix"–, marcando el pistoletazo de salida para el software libre.
Gracias a la creación de la Free Software Foundation (FSF) y la redacción de la licencia pública general de GNU (GPL), Stallman consiguió implementar su visión filosófica y garantizar que el software continuara siendo libre para siempre.
Linux no sería posible sin GNU
Durante el desarrollo del proyecto GNU, Stallman introdujo numerosas herramientas necesarias para un sistema operativo, como un compilador, un editor y el intérprete de comandos Bash, aunque aún faltaba el núcleo o corazón.
El oficial, conocido como GNU Hurd, tuvo numerosos retrasos a causar de su arquitectura, por lo que GNU era un sistema bien montado, pero sin un motor que funcionara correctamente para alimentarlo.
Sin embargo, al otro lado del océano, un joven estudiante de 21 años de la Universidad de Helsinki, Linus Torvalds, en lo que denominó como "un hobby", se centró en crear una herramienta práctica para su ordenador.
Así desarrolló Linux en 1991, en un PC con procesador Intel 386, un núcleo que atrajo la atención de numerosos programadores; solo un año después, Torvalds relanzó el núcleo bajo la licencia GNU GPL v2 de Stallman, fusionando así todo el sistema.
Gracias a su adopción en muchísimas grandes compañías de informática, para hacerlo más sencillo, comenzó a denominarse simplemente como Linux, a pesar de que Linux es simplemente su motor, el cerebro, en definitiva, el núcleo.
Si Ritchie y Thompson introdujeron un cambio revolucionario en toda la industria al reescribir el núcleo de Unix en el lenguaje de programación C –que ofreció al sistema de una portabilidad sin precedentes–, Stallman fue el encargado de llevar esto al terreno de lo ético y lo legal.

A diferencia de los sistemas propietarios, Stallman redefinió por completo lo que sería el software libre que conocemos, con 4 libertades fundamentales: ejecutar, estudiar, redistribuir y mejorar el software.
En cambio, Torvalds no parecía tan interesado en estos preceptos, sino más bien en una visión pragmática de la tecnología, ya que solo creó una herramienta que necesitaba en su PC con las posibilidades existentes en la época.
Sin quererlo y prácticamente como si fuera una casualidad, desde entonces GNU y Linux han estado prácticamente unidos, e incluso han sido motivos de disputas legales durante años, con miles de millones de dólares en juego.
Uno de los casos más conocidos fue el conflicto entre IBM, gigante tecnológico estadounidense, y SCO Group, esta última con derechos comerciales sobre variantes de Unix, y la cual se encontraba en una crisis financiera ante el auge del software libre.
Por su parte, a principios del milenio, IBM había dejado clara su intención de apoyar la validación comercial de Linx, con una inversión de 1.000 millones de dólares; 3 años más tarde, SCO demandó a IBM al considerar que había transferido ilegalmente código propietario de Unix al kernel de Linux.
SCO reclamó inicialmente 1.000 millones de dólares, aunque poco después esta ascendería a 5.000 millones, además de que comenzó a enviar cartas de advertencia a diferentes empresas como las que aparecen la lista Fortune 1000, pretendiendo cobrar una tasa por cada chip que ejecutara Linux, e imponiendo el pago de una especie de licencia de propiedad intelectual.
Afortunadamente para Linux y el futuro de la industria, los tribunales confirmaron que no había pruebas de código robado en Linux y que las reclamaciones de SCO no tenían validez legal.
Aunque de aquello Linux salió mucho más reforzado, con la creación de la fundación Linux –además de que esto supuso la quiebra de SCO–, cuyo director, Jim Zemlin, dejó bastante claro que la empresas había perdido una gran oportunidad.
"Si hubieran construido su negocio sobre Linux en lugar de intentar atacarlo, podrían estar disfrutando del éxito de Red Hat, en lugar de solicitar la protección por bancarrota", declaró Zemlin.
La visión de 2 gigantes: Linus Torvalds y Richard Stallman
La popularidad del sistema en su conjunto llevó a numerosas batallas técnicas, con una visión muy clara por parte de Stallman y la FSF, que argumentaban que llamarle simplemente "Linux" sería una injusticia que ignora el trabajo del proyecto GNU.
El programador dejaba claro así que esto solo implicaba hacerle el juego a las personas que eligen su software tan solo basándose en una ventaja técnica, sin importarles si respeta su libertad.
Por su parte, en el documental Revolution OS, Torvalds aseguró que el nombre GNU/Linux está justificado, pero solo si se hace una distribución GNU de Linux. Y tiene bastante sentido si se observa el ejemplo de Android.

Es, sin duda alguna, el sistema operativo que mayor cuota de mercado acumula en móviles, y utiliza el kernel de Linux, aunque prescinde casi totalmente de las herramientas de GNU, usando su propia biblioteca.
Incluso en este caso la FSF coincide con Torvalds en que denominarlo simplemente como Linux es más que acertado; no obstante, en entornos diferentes, como escritorio o servidores, las herramientas de GNU continúan siendo fundamentales.
En dichos casos, lo ideal sería recordar el prefijo GNU antes de Linux, no solo por ser más justo con la realidad técnica, sino también por recordar el nacimiento de una visión filosófica que antepone la libertad como principio fundamental.
