Lindows, la distro de Linux que consiguió sacar de sus casillas a Microsoft, tanto que llegó a pagar una fortuna solo por quitarle su nombre

Antes de Winux 11 y Q4OS, Lindows era la distro que ofrecía una interfaz parecida a Windows XP, pero su éxito duró poco debido a un trágico final por una demanda de Microsoft.
Si has escuchado de Tiny11 para eliminar el bloatware de Windows 11, entonces también es probable que hayas considerado otras alternativas y qué mejor que las distros de Linux.
Varios de estos sistemas operativos del pingüino Tux se centran en crear interfaces idénticas o similares al entorno de Microsoft, como Q4OS que revive Windows XP y 7 o Winux con la versión 11.
Hay más de las que crees, pero una de las que comenzó este camino fue Lindows. Marcó un antes y un después con su estrategia, pero rápidamente se convirtió en una distro olvidada debiro a una batalla legal global con el gigante de Redmond.
Un experimento ambicioso: Linux ejecutando apps de Windows

Antes de todas las distros parecidas a Windows 11 actuales, estuvo Lindows, una propuesta nacida en 2001de la mano de Michael Robertson.
Fue una idea tan simple como radical debido a lo que significaba para el momento. En otras palabras, una de las primeras propuestas de Linux capaz de ejecutar aplicaciones de Windows de forma directa.
Para lograrlo, se apoyaba en Wine, una capa de compatibilidad que traduce llamadas de Windows a Linux, incluso en la actualidad. De hecho, esta tecnología sigue teniendo limitaciones, así que imagina el reto técnico que suponía hace más de 20 años.
Aun así, el objetivo era permitir que cualquier usuario pudiera cambiarse a Linux sin renunciar a sus programas habituales.
Lindows no se quedaba ahí. También buscaba simplificar la experiencia de usuario, eliminando la complejidad tradicional de Linux. Una de las novedades introducidas era Click‑N‑Run (CNR), un sistema con la capacidad de instalar aplicaciones con un solo clic, adelantándose años a las actuales tiendas de apps.
El proyecto logró cierto éxito inicial porque se vendieron ordenadores con Lindows preinstalado, incluso en grandes plataformas como Walmart.
Sin embargo, la compatibilidad prometida no terminó de cumplirse. Muchas aplicaciones de Microsoft no pudieron funcionar correctamente y el propio proyecto lo reconoció desde sus primeras versiones.
Si bien la propuesta no era solo experimental, sino completamente comercial, la estrategia de los desarrolladores cambió cuando Lindows pasó a ser un sistema centrado solo en tener compatibilidad con dicho software y hacer que la interfaz sea más sencilla.
La batalla legal que terminó con un cheque de 20 millones
El verdadero punto de inflexión en la historia de Lindows no es lo que pasa con la mayoría, que simplemente pierden popularidad, sino un verdadero problema legal ante los propios dueños de Windows.
Microsoft demandó a la compañía en diciembre de 2001 alegando que el nombre “Lindows” infringe su marca registrada “Windows” por el simple hecho de verse como una copia al comenzar con "L".
Sin embargo, el equipo Linux tenía manera de responder ante esto y es que argumentó que “windows” es un término genérico utilizado desde antes del sistema operativo de Microsoft para describir interfaces gráficas. De hecho, tecnologías similares ya existían en Xerox y Apple mucho antes.
Con esto, Lindows logró convencer a la justicia estadounidense e incluso el juez responsable cuestionó si el gigante de Redmond podía reclamar exclusividad sobre una palabra tan común. Esto le dio tiempo, pero no fue demasiado.
La disputa fue tal que escaló hasta volverse un conflicto internacional con implicaciones sobre la propiedad intelectual en software. Microsoft también inició litigios en Europa y otros países, obteniendo mejores resultados fuera de Estados Unidos.
En 2004, ante el riesgo real de que “Windows” pudiera considerarse un término genérico y perder protección legal, la compañía de Bill Gates cerró el conflicto.
¿Cómo? Con una simple opción: pagar aproximadamente 20 millones de dólares para adquirir la marca Lindows y poner fin a todas las demandas.
De esta manera, la empresa con el SO de Linux tuvo que tomar medidas drásticas como marca, modificando el nombre de Lindows a Linspire. Hasta el sol de hoy se sigue llamando así, pero casi nadie lo recuerda o lo utiliza tanto como Ubuntu, por ejemplo.
Lo curioso de esta historia es que Microsoft es capaz de gastar una fortuna no solo para lanzar un producto, sino para eliminar un nombre incómodo del mercado que podría darle problemas en el futuro.

